{"id":45765,"date":"2017-08-06T14:12:17","date_gmt":"2017-08-06T14:12:17","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/08\/06\/las-ciudades-regaladas\/"},"modified":"2017-08-06T14:12:17","modified_gmt":"2017-08-06T14:12:17","slug":"las-ciudades-regaladas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/las-ciudades-regaladas\/","title":{"rendered":"Las ciudades regaladas"},"content":{"rendered":"<p>Dorar la p\u00edldora<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Antes que la oportunidad nos hiciera pisar las calles, respirar el aire, escuchar el andar y el habla de las ciudades, los libros nos pasearon por ellas. Estar en Lima me hace pensar en ello; en que por Miraflores y San Isidro, sus colonias residenciales, por Barranquilla y en el horizonte brumoso del invierno lime\u00f1o anduvimos con Vargas Llosa y sus novelas primeras. La literatura funda geograf\u00edas en nuestra experiencia, cincela cartograf\u00edas en la imaginaci\u00f3n, asienta memorias de las cuales nos apropiamos como si fueran solo nuestras y no de la hermandad que se teje cuando un libro ha sido le\u00eddo y es referencia de tantos y ser\u00e1 de tantos m\u00e1s. Hemos husmeado las ciudades en palabras. Las reales y las que lo son despu\u00e9s del libro. A los escritores les debemos ese regalo. Pienso en el Nueva York de Dos Pasos, de Edith Wharton y en el de Paul Auster que llega hasta sus Brooklyn Follies, donde vive, y el sinuoso de Philip Roth, tambi\u00e9n en que comimos de los basureros de El Quijote y entramos al Chelsea Hotel con las memorias de Patti Smith. Ando por Los \u00c1ngeles de John Fante que es el de su personaje Arturo Bandini, que por eso tiene calle en la esquina de la Biblioteca Central; Fort Worth es la colonia militar con la que Carson McCullers nos perturb\u00f3 y Winesburg, Ohio tuvo sentido en el mapa por Sherwood Anderson. La ficticia Yoknapatawpha de Faulkner es m\u00e1s real que cualquier pueblo de Missouri, la Comala de Rulfo est\u00e1 hecha de voces y fantasmas y sin embargo tiene m\u00e1s muros, calles, campa\u00f1as y casas que su hom\u00f3nima en Colima, Macondo es el punto m\u00e1s claro en el mapa. El fr\u00edo del Yuk\u00f3n se nos puede meter en los huesos por Jack London y el paisaje despoblado en Canad\u00e1 amenaza despu\u00e9s de leer a Margaret Atwood. <br \/>Pero hablaba de las ciudades como el Madrid de P\u00e9rez Gald\u00f3s tan de Fortunata y Jacinta o el que nos acerca Soledad Pu\u00e9rtolas, y Barcelona no es m\u00e1s joya y dolor que en La plaza del Diamante de Merc\u00e9 Rodoreda. Par\u00eds fue la fiesta de Hemingway, pero tambi\u00e9n el para\u00edso c\u00f3mplice de la Maga y de Cort\u00e1zar quienes lo tradujeron para nuestro continente. Y Roma puede ser la de Daisy Miller de Henry James, porque es la Roma que miramos los extranjeros, como Venecia tambi\u00e9n lo es para el mismo autor con sus Papeles de Aspern, tan Thomas Mann como ninguna o de Ian McEwan y El placer de los extra\u00f1os. Puro extranjero hipnotizado de canales l\u00edquidos. Dubl\u00edn es nuestra como lo es del droguero que presume que su establecimiento y el jab\u00f3n que vende es el que aparece en el Ulises de Joyce. Y las esquinas y las calles y la torre todas son Stephen Dedalus y la ciudad se pisa reconociendo el deja vu que provocan las letras y los personajes, la ciudad como centro, como espacio donde poner los pies para perder la cabeza.<br \/>Necesitamos geograf\u00eda: el Londres de Dickens y el de Ian McEwan o Ishiguro. Y la Lisboa que es saudade universal (y Tabaquer\u00eda) por Pessoa, y por Saramago que hizo de Ricardo Reis su lazarillo, la ciudad que el italiano Tabucchi adopt\u00f3 y tambi\u00e9n nos regal\u00f3. Puro obsequio desmedido el de los escritores que nos llevan a Mogador, como Ruy S\u00e1nchez, a Johannesburgo y Ciudad del Cabo como Nadine Gordimer, a Kyoto como Kawabata. Y Ruan es de Madame Bovary y de Julian Barnes que fue a buscar el loro de Flaubert, aunque Monet la reclame como catedral cambiante. Bah\u00eda es la ciudad brasile\u00f1a de intensos mestizajes que Jorge Amado sembr\u00f3 de Gabrielas y Teresas, caderas, olores, permisos, cadencias. Buenos Aires fue del boom y de Borges y Montevideo es tan Benedetti como Felisberto Hern\u00e1ndez, tan entra\u00f1able como melanc\u00f3lica. Santiago es poema de Neruda, lluvia y balas, despojo y cordillera. Bogot\u00e1 es la de H\u00e9ctor Abad y la de Juan Gabriel V\u00e1squez. Algunas ciudades son m\u00e1s canci\u00f3n que novela, y algunas presumen de ambas. M\u00e9xico Distrito Federal fue Chava Flores pero sobre todo La regi\u00f3n m\u00e1s transparente que nos devel\u00f3 el croquis urbano de los cincuenta desde la Santa Mar\u00eda, a Las Lomas, La Ju\u00e1rez y La Obrera, el Pedregal. Le debemos a Fuentes esa cartograf\u00eda de complejidades, ese resumen de historia en la capital m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica, que Jos\u00e9 Agust\u00edn actualiz\u00f3 y se sigue apresando como ahora lo hace Ana Garc\u00eda Bergua en Fuego 20 observ\u00e1ndola en los setenta. Una ciudad secuencia de tiempos, con un intenso repertorio de historias.<br \/>A Monterrey la resucitaron David Toscana y Eduardo Antonio Parra y a Culiac\u00e1n, \u00c9lmer Mendoza le sembr\u00f3 al Zurdo con el que andamos por sus calles. Deambulo por calles literarias que a vuela pluma recuerdo para agradecer el paisaje anticipado, ese tajo que abre la literatura en la experiencia cotidiana para darnos vidas paralelas, memorias y emociones a lomo de palabras. Todo mientras el techo de nubes lime\u00f1o oculta el sol y las estrellas, los pericos desgarran el aire, y se rebela un horizonte inacabable de mapas literarios con que podemos forrar el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dorar la p\u00edldora<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-45765","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45765"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45765\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}