{"id":3901,"date":"2015-04-17T05:00:00","date_gmt":"2015-04-17T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2015\/04\/17\/de-la-musica-como-memoria\/"},"modified":"2015-04-17T05:00:00","modified_gmt":"2015-04-17T05:00:00","slug":"de-la-musica-como-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/de-la-musica-como-memoria\/","title":{"rendered":"De la m\u00fasica como memoria\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>CALLEJ\u00d3N DE SOMBREREROS<\/p>\n<p>El martes 31 de marzo en la noche, en el Palacio de Bellas Artes, en el Festival del Centro Hist\u00f3rico, la Orquesta Sinf\u00f3nica de Miner\u00eda, dirigida, como director hu\u00e9sped, por Robert Mlkeyan, interpret\u00f3 el \u201cRequiem\u201d que Tigran Mansurian escribi\u00f3 en 2011 a la memoria del mill\u00f3n y medio de armenios exterminados met\u00f3dicamente en 1915, hace 100 a\u00f1os, en el Imperio Otomano.\u00a0<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue en Damasco, en marzo de 1929, donde Franz Werfel repar\u00f3 en unos ni\u00f1os armenios sobrevivientes de ese genocidio; mutilados y hambrientos, trabajaban en una f\u00e1brica de tapices. Entonces se decidi\u00f3 \u201ca desenterrar de la tumba del pasado el inconcebible destino del pueblo armenio\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Entre julio de 1932 y marzo de 1933 escribi\u00f3 un largo relato \u00e9pico en la forma de una novela cuya lectura fascinante preserva recuerdos atroces, insufribles, que la tristeza m\u00e1s desasosegada apenas puede configurar: Los cuarenta d\u00edas del Musa Dagh, la cual, se dice, se le\u00eda en el gueto de Varsovia como un presagio.\u00a0<\/p>\n<p>Hay algo de inminente en la historia cuyos indicios y se\u00f1ales acaso pueden descubrirse cuando los hechos se han concatenado y ya se han consumado inexorablemente. Como en las tragedias antiguas, una conversaci\u00f3n circunstancial, un gesto suprimido, una palabra desgastada puede devenir un augurio y un aviso. Como en ciertos filmes de terror, el mal obra subrepticiamente en lo que se cree una representaci\u00f3n cotidiana del Para\u00edso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el libro de Werfel, la vida apacible de una aldea armenia en el Imperio Otomano, su convivencia con los turcos se van perturbando con signos que parecen nimios como un saludo otrora respetuoso, una formalidad, una frase com\u00fan, y terminan por reconocerse como una amenaza. No pocos intentan persuadirse de que no deben malinterpretarse esos indicios, de que los rumores de un peligro suelen resultar falsos, de que los agoreros no cumplen su palabra. Sin embargo, el relato de hechos aciagos se va haciendo cada vez m\u00e1s com\u00fan hasta que se convierte en una realidad inmediata que se repite en pueblos varios.\u00a0<\/p>\n<p>Inquietantemente, la burocracia otomana empez\u00f3 a trabajar con eficiencia. Los avisos del ministerio fueron puntuales y las \u00f3rdenes implacables: Los armenios deb\u00edan ser desterrados de todos los valiatos. A pesar de la oposici\u00f3n de algunos vecinos turcos, en cada pueblo armenio se sucedi\u00f3 una historia semejante. Incluso en aquellos a los cuales no llegaban el ferrocarril ni el tel\u00e9grafo. Los funcionarios otomanos formaban a todos los armenios: ni\u00f1os, mujeres, ancianos, j\u00f3venes, enfermos y los obligaban a abandonar sus bienes, de los que eran despojados, y a caminar en una caravana que, al encontrarse con otros caminos, se un\u00eda a otras caravanas similares.<\/p>\n<p>Entre amenazas de latigazos, sables, pistolas y fusiles, los armenios caminaban pesadamente. Los hombres eran separados de las mujeres, las cuales sol\u00edan ser violadas. Muchos mor\u00edan de inanici\u00f3n porque la comida era magra y la bebida escasa. \u201cEl itinerario de este ej\u00e9rcito se hab\u00eda concebido con todo el refinamiento de una verdadera estrategia\u201d, escribi\u00f3 Werfel. \u201cSin embargo, los jefes ocultos de estos cortejos olvidaron una cosa: los v\u00edveres\u201d. Quienes ca\u00edan debilitados, eran arrojados en fosas cavadas en los caminos para que terminaran de morir ah\u00ed.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los ni\u00f1os. Alguna madre desesperada intentaba sacar a su hijo de la fosa, se lanzaba al suelo y hund\u00eda las u\u00f1as en la tierra. Otros eran ultrajados y asesinados con sevicia. El destino de los sobrevivientes era el desierto.\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan le refiere Enver Pach\u00e1 a Johann Lepsius en el liibro de Werfel, esa disposici\u00f3n siniestra y atroz se deriv\u00f3 de la deslealtad y la traici\u00f3n de los armenios durante la Primera Guerra Mundial. Deslealtad y traici\u00f3n que no han podido demostrarse.\u00a0<\/p>\n<p>A pesar de que los funcionarios otomanos dejaron de registrar a aquellos que mor\u00edan, su historia se preserva en Par\u00eds y en Buenos Aires, en Berl\u00edn y en Nueva York, en Beirut y en Londres. Tambi\u00e9n en M\u00e9xico, donde se refugiaron algunos sobrevivientes que le confirieron rasgos peculiares a ciertas calles de La Merced, como la de Uruguay y la de Alh\u00f3ndiga. Uno de ellos fund\u00f3 la m\u00edtica jugueter\u00eda Ara.<\/p>\n<p>Esas historias personales se preservan en la forma de un recuerdo doloroso. Seg\u00fan escribi\u00f3 Hampartzoum Mardiros Chitjian en sus memorias: Al filo de la muerte: \u201cNunca aprend\u00ed a sobrellevar esas im\u00e1genes. Me han acuciado y atormentado en todo momento&#8230; en esta \u00e9poca y en este momento de mi vida, el dolor y el tormento se han intensificado porque no he visto reparaci\u00f3n del da\u00f1o, ni justicia\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>En la conversaci\u00f3n que sostuvo con Mario Lavista y Sergio Vela en El Colegio Nacional hace un par de semanas, el compositor armenio, nacido en Beirut, Tigran Mansurian revel\u00f3 que \u201cla m\u00fasica vino a consolarnos en el momento en que nos corrieron del Ed\u00e9n; es una luz que se nos da, el elemento que nos recuerda el Para\u00edso\u201d.<\/p>\n<p>En el Festival de Estambul estrenar\u00e1 una sonata para viola, instrumento que considera m\u00edstico.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CALLEJ\u00d3N DE SOMBREREROS El martes 31 de marzo en la noche, en el Palacio de Bellas Artes, en el Festival del Centro Hist\u00f3rico, la Orquesta Sinf\u00f3nica de Miner\u00eda, dirigida, como director hu\u00e9sped, por Robert Mlkeyan, interpret\u00f3 el \u201cRequiem\u201d que Tigran Mansurian escribi\u00f3 en 2011 a la memoria del mill\u00f3n y medio de armenios exterminados met\u00f3dicamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-3901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}