{"id":38879,"date":"2017-03-30T15:31:13","date_gmt":"2017-03-30T15:31:13","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2017\/03\/30\/en-el-olvido-el-arte-de-dar-vida-a-un-titere\/"},"modified":"2017-03-30T15:31:13","modified_gmt":"2017-03-30T15:31:13","slug":"en-el-olvido-el-arte-de-dar-vida-a-un-titere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/en-el-olvido-el-arte-de-dar-vida-a-un-titere\/","title":{"rendered":"En el olvido, el arte de dar vida a un t\u00edtere"},"content":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n de las marionetas tradicionales mexicanas, podr\u00eda considerarse al borde de la extinci\u00f3n. No s\u00f3lo porque los ni\u00f1os en la actualidad ya no se divierten con estos peque\u00f1os t\u00edteres que parecen cobrar vida con tan solo algunos movimientos a trav\u00e9s de los hilos que tienen sujetos en los brazos y los pies, sino tambi\u00e9n porque la demanda de estas peque\u00f1as figuras ha disminuido, aseguran quienes se dedican a la hechura de estas piezas.<br \/>EL UNIVERSAL entrevist\u00f3 a cuatro de los escasos titiriteros que se encuentran en diversos puntos de la Ciudad de M\u00e9xico. Todos los entrevistados aseguran que en M\u00e9xico hay entre 6 y 10 titiriteros que se dedican a hacer y vender estas marionetas que se distribuyen en los mercados de artesan\u00edas como el de Coyoac\u00e1n, el de Artesan\u00edas de San Juan, el Mercado de la Ciudadela y el Mercado de Sonora, entre otros, donde se pueden apreciar estas curiosas figuras.<br \/>La mayor\u00eda de los t\u00edteres son exportados a Estados Unidos y a otros pa\u00edses de Europa como Italia y Francia, donde son verdaderamente apreciados, seg\u00fan afirman los titiriteros. Los artesanos venden cada marioneta entre 15 y 30 pesos, dependiendo el grado de elaboraci\u00f3n.<br \/>Un lugar donde se pueden encontrar las marionetas tradicionales, en todo su esplendor, es en el Museo Nacional del T\u00edtere (MUNATI). Ubicado en Tlaxcala, este recinto resguarda y exhibe m\u00e1s de 500 t\u00edteres elaborados con diversas t\u00e9cnicas y procedencia, tambi\u00e9n se imparten, talleres de teatro de t\u00edteres, conferencias, presentaciones editoriales y concursos de arte.<br \/>Estas marionetas representan por tradici\u00f3n a inditas, charros, viejitos, entre otros con una fuerte identidad mexicana.<br \/>Existen varias teor\u00edas de los or\u00edgenes de las marionetas pero, en realidad, no hay nada concreto. Se tiene registro que las antiguas culturas ind\u00edgenas las utilizaban en demostraciones ceremoniales y con la llegada de Hern\u00e1n Cortes se utilizaban con la intenci\u00f3n de educar o evangelizar, seg\u00fan relata un art\u00edculo de la revista hist\u00f3rica de M\u00e9xico \u201cT\u00edteres emblem\u00e1ticos\u201d.<br \/>El sitio de internet: \u201cBa\u00fal del teatro\u201d menciona tambi\u00e9n que se han encontrado cr\u00f3nicas muy antiguas de los tiempos de la conquista de M\u00e9xico, como la Fray Bernardino de Sahagun, en su libro Historia General de las cosas de la nueva Espa\u00f1a, quien observaba las presentaciones de t\u00edteres y las describi\u00f3: \u201c&#8230;se paraba, entonces sacud\u00eda su morral&#8230; luego van saliendo unos como ni\u00f1itos; unos son mujeres, muy bueno es su adorno de mujer: su faldell\u00edn, su camisa. De igual manera, los varones est\u00e1n bien ataviados. Bailan, cantan, representan lo que determina su coraz\u00f3n de \u00e9l. Cuando lo han hecho, entonces otra vez remece el morral, luego van entrando, se colocan dentro del morral&#8230; Por esto se gratificaba a aquel que hace salir, saltar o representar a los dioses\u201d.<br \/>As\u00ed, de acuerdo con los titiriteros entrevistados uno de los \u00edconos m\u00e1s representativos de la elaboraci\u00f3n de t\u00edteres fue la f\u00e1brica Romero Rubio. Una peque\u00f1a empresa que se ubicaba en la calle de Romero Rubio en Ciudad de M\u00e9xico, donde trabajaban cerca de 200 empleados. Ellos relatan que fue cerrada aproximadamente hace 40 a\u00f1os, es decir, en 1977 y que estuvo vigente por 60 a\u00f1os.<br \/>Isabel Rodr\u00edguez, mujer de 70 a\u00f1os, es una exempleada de este lugar, nos comenta que era una de las pocas industrias encargada de la elaboraci\u00f3n de estos t\u00edteres en M\u00e9xico y de exportarlos al extranjero. Cuando la f\u00e1brica cerr\u00f3 muchas personas quedaron desempleadas y buscaron otros trabajos para sustentarse.<br \/>&#8211;La mujer que vivi\u00f3 su infancia con los t\u00edteres<br \/>La se\u00f1ora Isabel Rodr\u00edguez entr\u00f3 a trabajar a la f\u00e1brica de Romero Rubio a los 10 a\u00f1os de edad, ella ahora tiene 70. As\u00ed como muchos ni\u00f1os de ese tiempo, ingres\u00f3 por necesidad econ\u00f3mica. Trabajaba medio tiempo (de 3 a 9 de la noche). Recuerda que cada t\u00edtere costaba 50 centavos y que le pagaban 12.50 pesos, esto en d\u00e9cada de los 60.<br \/>De ni\u00f1a trenzaba el cabello de las mu\u00f1ecas, sosten\u00eda la cabeza de las marionetas entre sus piernas y con esmero y dedicaci\u00f3n cepillaba sus cabellos, y hac\u00eda de una cabeza despeinada, un lindo y coqueto peinado de mujer; tambi\u00e9n planchaba la ropa de estas miniaturas.<br \/>A Isabel le encantaba peinar a las mu\u00f1ecas, sostener sus finas caras y darles una forma m\u00e1s est\u00e9tica. Como empez\u00f3 trabajando apenas siendo una ni\u00f1a, tambi\u00e9n gener\u00f3 un estrecho lazo con algunos de sus compa\u00f1eros de trabajo quienes tambi\u00e9n eran ni\u00f1os. Dice que de repente se distra\u00edan y jugaban con las marionetas.<br \/>Ella estuvo ocho a\u00f1os trabajando en aquella f\u00e1brica. Nos cuenta que hab\u00eda cerca de 20 modelos de figuras: brujas, los Beatles, viejitas, Cantinflas, etc. El caso del t\u00edtere Cantinflas es muy peculiar, porque, refiere Isabel, que este actor fue personalmente a firmar y patentizar que se reprodujera su imagen en cada uno de los t\u00edteres y as\u00ed legitimar su venta, sin problemas.<br \/>Isabel no se encontraba en el momento que en que lleg\u00f3 el actor, porque estudiaba por las ma\u00f1anas, pero recuerda c\u00f3mo sus compa\u00f1eros con entusiasmo le relataron que lo hab\u00edan visto, y aunque no tuvo la satisfacci\u00f3n de verlo, se sent\u00eda satisfecha de hacer estas marionetas.<br \/>La mujer de 70 a\u00f1os tambi\u00e9n recuerda que en este trabajo una vez se atraves\u00f3 el dedo \u00edndice de la mano derecha con una aguja de la m\u00e1quina de coser con la que trabajaba y que hasta la fecha de repente llega a sentir dolor. \u201cAntes se entregaban miles de t\u00edteres, era un buen negocio\u201d, explica Isabel. Ahora con las nuevas tecnolog\u00edas y la falta de inter\u00e9s en M\u00e9xico su demanda ha bajado.<br \/>Dice que antes los ni\u00f1os jugaban a montar peque\u00f1os teatros y hac\u00edan representaciones con estas marionetas. Recuerda que hace 50 a\u00f1os en las vecindades se pod\u00edan ver peque\u00f1as representaciones, usaban las telas que hab\u00eda en sus casas, generaban todo un show entre ni\u00f1os, donde pasaban horas de felicidad; cada marioneta se pod\u00eda adquirir f\u00e1cilmente, se ve\u00edan diversos vendedores en Reforma, Chapultepec, pues era muy com\u00fan.<br \/>Isabel se cas\u00f3 y tuvo que irse de la f\u00e1brica, pero refiere que sin duda hubiera regresado a trabajar ah\u00ed, tiene la a\u00f1oranza y el recuerdo dulce de aquellos t\u00edteres.<br \/>\u201cMe gustar\u00eda hacer t\u00edteres otra vez\u201d, sentencia con una sonrisa de oreja a oreja.<br \/>&#8211;El hombre enamorado de los t\u00edteres<br \/>Rub\u00e9n Rivera, de 52 a\u00f1os, tiene 43 trabajando en el arte de hacer t\u00edteres en el lugar donde vive: Chimalhuac\u00e1n, en la Ciudad de M\u00e9xico, y 20 a\u00f1os de hacerlo de forma independiente. Menciona que por mucho hay seis titiriteros en M\u00e9xico, pues, dice, que varios los hacen pero con piezas ya elaboradas, compradas, no con toda la precisi\u00f3n que conlleva crear el mu\u00f1eco completo.<br \/>Recuerda que cuando era ni\u00f1o empez\u00f3 a trabajar con sus t\u00edos quienes tambi\u00e9n laboraban en la f\u00e1brica de t\u00edteres de Romero Rubio; hoy tienen 77 y 74 a\u00f1os y ya no trabajan. El due\u00f1o era un se\u00f1or llamado Mario Castro y la mayor\u00eda de los que hac\u00edan las marionetas ya fallecieron.<br \/>El negocio de los t\u00edteres tambi\u00e9n lo hered\u00f3 de sus t\u00edos. Explica que antes los hac\u00edan de pasta, no de pl\u00e1stico; se mol\u00eda papel con agua en el lavadero, como si lavaran ropa, se vert\u00eda en tinas de fierro y se mol\u00eda con aguacola para que se masificara. Luego se pon\u00eda en moldes para tallar y moldear, actualmente es un poco m\u00e1s pr\u00e1ctico, pero aun as\u00ed es muy laborioso.<br \/>Rub\u00e9n maneja seis caracterizaciones en sus marionetas: indita, indio, charro, payaso, Cantinflas y viejito. Para hacer el rostro primero vierte un l\u00edquido de polietileno en moldes de fierro de los cuales tiene diferentes modelos de viejito, de Cantinflas, de charro, de indio, y se deja secar una noche.<br \/>Al d\u00eda siguiente al destaparlos ya tienen la forma del rostro del mu\u00f1eco. Despu\u00e9s, cada contorno de las caras es pintado a mano con laca industrial. Los pies son de madera, se cortan en trozos peque\u00f1os y se clavan a la ropa. La vestimenta es cosida a mano y confeccionada al tama\u00f1o y estilo de la marioneta que se trate.<br \/>Rub\u00e9n menciona que los retazos de tela que compra se escogen meticulosamente para economizar, los sombreros de palma los adquiere en Toluca, donde venden materiales de artesan\u00eda econ\u00f3mica. \u00c9l viaja seguido para vender su producto terminado en Toluca, as\u00ed que el gasto es menor.<br \/>Este experimentado creador de marionetas afirma que actualmente el negocio de los t\u00edteres ha bajado mucho. Algunos de los principales problemas que Rub\u00e9n considera relevantes para la exportaci\u00f3n de sus productos a Estados Unidos es el alza del d\u00f3lar. Otro factor es que con las nuevas tecnolog\u00edas se han ido sustituyendo a los juguetes y esto ha repercutido en el gusto de los ni\u00f1os mexicanos.<br \/>\u201cLa culpa tambi\u00e9n la tienen los padres porque no le dicen a sus hijos que jueguen con los t\u00edteres, trompos o juguetes artesanales\u201d, menciona. Rub\u00e9n, quien vende por mayoreo sus marionetas entre 200 y 300 por semana, cada una cuesta 15 pesos y los lleva a San Antonio la Isla, en Toluca, que es un pueblo de artesanos para que ellos los revendan o exporten a varios pa\u00edses como Estados Unidos, o Francia.<br \/>Dice que muchos compradores desisten porque les va mal en las ventas, han muerto por la edad o porque al llevar a vender las marionetas a la frontera: Oaxaca, Acapulco, Veracruz o el Sur mueren en accidentes de carretera o sufren asaltos.<br \/>Comenta que ha visto plasmada la labor de alguno de sus colegas en una pel\u00edcula, de la que no recuerda el nombre, pero que en ese momento estaba saliendo en televisi\u00f3n, y esto lo sabe porque como ya conocen los rasgos distintivos del trabajo de cada uno de los escasos titiriteros, al reconocerlo se sorprendi\u00f3 y le dijo a quien estaba con \u00e9l: \u201cMira ah\u00ed est\u00e1 una de las marionetas de mi amigo\u201d.<br \/>Lo que le ha llevado a seguir en este taller es el amor al arte. \u00c9l mismo decora las cabezas de los t\u00edteres a mano, ruboriza los rostros y les da vida, trenza los cabellos de las inditas, lija la madera y la corta. Dice que ha trabajado en algunos otros oficios, pero que siempre regresa al taller de titiritero. Hace siete a\u00f1os Rub\u00e9n pudo, por fin, construir su casa con el dinero que gana de los t\u00edteres.<br \/>Irma Zamora de 49 a\u00f1os, esposa de Rub\u00e9n, dice con tristeza que sus hijos no quieren seguir haciendo marionetas y prefieren dedicarse a otras porque \u201cno les interesa\u201d.<br \/>Al preguntarle a Rub\u00e9n si se frustra al hacer tantas marionetas y ganar tan poco dinero, responde muy alegre: \u201cAl contrario, es mejor para m\u00ed hacer m\u00e1s y m\u00e1s t\u00edteres\u201d, y a\u00f1ade: \u201csolo les falta coraz\u00f3n para vivir\u201d.<br \/>&#8211;Sus esperanzas en los t\u00edteres que fabrica<br \/>V\u00edctor Villeda tiene 65 a\u00f1os de edad, actualmente vive en Arag\u00f3n, y cuenta que a los 10 a\u00f1os tambi\u00e9n entr\u00f3 a trabajar a la f\u00e1brica de Romero Rubio, donde el due\u00f1o, al ver que \u00e9l y su hermano andaban en la colonia donde se hallaba la f\u00e1brica, convenci\u00f3 a su mam\u00e1 para que entraran a trabajar. Dice que su madre accedi\u00f3 por la necesidad econ\u00f3mica que atravesaba la familia. Fue as\u00ed como aprendi\u00f3 a hacer las marionetas junto con su hermano.<br \/>\u201cAntes los padres no se preocupaban tanto por la educaci\u00f3n, entonces nos mandaron a la f\u00e1brica y me gust\u00f3 ganar dinero\u201d, explica V\u00edctor. Dice que al morir el due\u00f1o, la f\u00e1brica cerr\u00f3 luego de 60 a\u00f1os de actividad.<br \/>Recuerda que trabaj\u00f3 10 a\u00f1os ah\u00ed y que los hijos del due\u00f1o no le pagaron una indemnizaci\u00f3n; sin embargo, considera que esto lo oblig\u00f3 a independizarse y a poner su propio negocio.<br \/>Este hacedor de t\u00edteres ha persistido en el oficio a pesar de que antes la demanda de consumo era de 2 mil piezas a la semana y ahora s\u00f3lo es de 400 m\u00e1ximo. La calidad de vida de un titiritero era muy buena, pero con el tiempo se demerit\u00f3.<br \/>\u201cEl mexicano no le pone mucha atenci\u00f3n a la artesan\u00eda, dice que es un pedazo de trapo sin saber la labor que lleva, s\u00f3lo el extranjero es el que lo compra\u201d, nos platica.<br \/>V\u00edctor ha entrado y salido de varias empresas, pero jam\u00e1s dej\u00f3 de lado la artesan\u00eda. Tambi\u00e9n afirma que \u201cla tradici\u00f3n ya se perdi\u00f3, los ni\u00f1os prefieren las tabletas\u201d.<br \/>El vestuario lo manda a hacer con una de sus hermanas y compra sombreritos m\u00e1s elaborados con lentejuelas en Toluca. Cada t\u00edtere lo vende en 30 pesos. Hace cinco a\u00f1os apenas junt\u00f3 el dinero para hacer su casa, el precio monetario es bajo, les va mal, pero es muy satisfactorio ver a uno que otro for\u00e1neo o ni\u00f1o que se llega a interesar por los t\u00edteres en el mercado de San \u00c1ngel; por ejemplo; donde los revendedores de marionetas ofrecen estas creatividades.<br \/>Cada marioneta se revende en 60 pesos, \u201cen los mercados llegan algunos gringos, y al preguntar el precio, los revendedores dicen que cuestan 60 pesos, y como los extranjeros no comprenden, les pagan en d\u00f3lares la cantidad que se les demanda\u201d, dice y r\u00ede con sarcasmo.<br \/>Jonathan, uno de los m\u00e1s j\u00f3venes titiriteros<br \/>Jonathan Villeda es otro de los casi extintos precursores de titiriteros. Vive cerca del metro Arag\u00f3n, en Ciudad de M\u00e9xico. A la edad de 34 a\u00f1os ha visto a su padre ejercer este oficio con mucha dedicaci\u00f3n desde que naci\u00f3 y desde entonces ha seguido con esta labor artesanal aunque tiene la carrera en Sistemas Computacionales.<br \/>Comenta que cuando ve\u00eda a su pap\u00e1 haciendo t\u00edteres, le daban ganas de jugar con las marionetas, se sent\u00eda orgulloso de que su pap\u00e1 hiciera juguetes. Jonathan lleva tres a\u00f1os haciendo marionetas y aunque tiene una carrera dice que no ha encontrado trabajo, as\u00ed que contin\u00faa la tradici\u00f3n familiar de crear estos mu\u00f1ecos.<br \/>En un d\u00eda hace hasta 50 t\u00edteres, le gusta hacerlos y ahora no le cuesta tanto trabajo como antes porque ya lleva mucha pr\u00e1ctica. Dice que siente bonito hacer cada figura, le gustar\u00eda que se vendieran m\u00e1s y que los mexicanos no lo vieran como una \u201ccosa com\u00fan\u201d, sino como algo artesanal, hecho a mano.<br \/>Menciona que hoy s\u00f3lo \u201cuno que otro ni\u00f1o s\u00ed le pone atenci\u00f3n\u201d, pero \u00e9l no desvanece la sonrisa de su rostro, porque mantiene a\u00fan viva la esperanza de que los t\u00edteres volver\u00e1n a ser de inter\u00e9s para los ni\u00f1os, quienes volver\u00e1n a interesarse en estas manualidades que en d\u00e9cadas pasadas fueron tradicionales dentro de los juguetes mexicanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-38879","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38879"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38879\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}