{"id":33267,"date":"2016-12-11T15:49:40","date_gmt":"2016-12-11T15:49:40","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/12\/11\/leer-a-elena-garro\/"},"modified":"2016-12-11T15:49:40","modified_gmt":"2016-12-11T15:49:40","slug":"leer-a-elena-garro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/leer-a-elena-garro\/","title":{"rendered":"Leer a Elena Garro"},"content":{"rendered":"<p>Dorar la p\u00edldora<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Persona y escritora, las ideas y la obra; en Elena Garro pareciera que sus errores y sus opiniones pol\u00edticas, la relaci\u00f3n con su ex marido Octavio Paz, jugaron un papel en contra de su visibilidad, de la notoriedad de su obra (a pesar de que el cintillo inapropiado de una reciente edici\u00f3n la anuncia por sus relaciones con marido y amante). Exiliada y con una vida en vilo y exc\u00e9ntrica, la distancia y el enfriamiento de la consideraci\u00f3n nacional, la tuvieron en una hielera que afortunadamente no se ha podido prolongar. Si bien, anota Geney Beltr\u00e1n en el pr\u00f3logo y de la antolog\u00eda reciente publicada por Cal y Arena, la obra de Elena Garro se divide en dos momentos disparejos: el de los a\u00f1os cincuenta y sesenta y el de los ochenta y noventa, el primero m\u00e1s poderoso y fresco, el segundo de todos modos inquietante por la prolongaci\u00f3n de sus temas y propuestas en el manejo del tiempo y el espacio, a Elena Garro se le dej\u00f3 de leer. \u00bfPor qu\u00e9 no estuvo en la agenda de las lecturas preparatorianas \u201cLos recuerdos del porvenir\u201d a la par que \u201cPedro P\u00e1ramo\u201d, \u201cLos de abajo\u201d y \u201cEl \u00e1guila y la serpiente\u201d? Cuando le\u00ed \u201cLos recuerdos del porvenir\u201d me deslumbr\u00f3, por distinta, por la originalidad de su prosa. Ca\u00ed rendida ante sus tintes faulknerianos, sus personajes misteriosos y fuertes, las met\u00e1foras que me hac\u00edan sentir la textura de M\u00e9xico entre los dientes. Los lectores estamos en deuda con la obra de Elena Garro. <br \/>Los cuentistas mucho m\u00e1s. <br \/>Es una de las escritoras mexicanas que se subi\u00f3 al tren del cuento que se presentaba vigoroso y original, en tiempos de Rulfo, Arreola y Revueltas. La d\u00e9cada en que las mujeres pudimos votar por primera vez coincide con el banderazo de narradoras notables como In\u00e9s Arredondo, Rosario Castellanos, Amparo D\u00e1vila, Guadalupe Due\u00f1as y Elena Garro con \u201cLa semana de colores\u201d (1964).<br \/>Si se dice que todos los cuentos vienen de \u201cEl abrigo de Gogol\u201d, no podr\u00edamos decir que los cuentistas mexicanos venimos de \u201cLa culpa es de los tlaxcaltecas\u201d de Elena Garro. \u00bfO habr\u00e1 que acotar la frase y decir que las cuentistas mexicanas venimos de ese cuento? \u00bfSer\u00e1 una exageraci\u00f3n de mi parte? Un cuento que toca nuestra historia con may\u00fascula y nuestra historia privada como mujeres. Que mira desde los intestinos de una casa el sometimiento hist\u00f3rico, la domesticidad y la rebeld\u00eda que Garro maneja espl\u00e9ndidamente. \u00bfPor qu\u00e9 no pensar que somos hijos de este cuento de filo preciso, que enreda tiempos y espacios, los trastoca, y que refiere al origen, la traici\u00f3n, la identidad. <br \/>La mexicanidad nacida de la conquista, la traici\u00f3n y el coito. Ser de alguien. Las mujeres: esposas, madres, hijas, tema permanente de Elena Garro. El t\u00edtulo es sin duda afortunado y sugerente. Los antiguos tlaxcaltecas cargaron con el estigma de definir el curso de nuestra historia. Nuestra esencia mestiza dependi\u00f3 de ellos. Y qui\u00e9n es Laura que no sabe con qu\u00e9 marido estar pues pertenece a dos trozos de la historia del pa\u00eds. Los dos la reclaman y ella s\u00f3lo tiene el Caf\u00e9 Tacuba para reconocer que est\u00e1 en el centro de M\u00e9xico, en el que fue y el que es. <br \/>Tan inquietante \u201cLa culpa es de los tlaxcaltecos\u201d como \u201cUna mujer sin cocina\u201d de la segunda etapa de producci\u00f3n de Garro donde Lelinca y su hermana Eva travesean los domingos, salen a deshoras con sus canicas multicolores en las manos, y aquel hombre de ojos azules les ofrece comprarles un globo, cuando han sido advertidas de no hablar con nadie. Huir se vuelve una forma de traspasar el tiempo, el miedo y el dolor cuando Lelinca atraviesa un muro siguiendo la imagen de su madre y est\u00e1 entre los olores de la cocina de siempre, pero los padres han muerto, y Tefa, la nana, ha envejecido. La cocina es otra vez el espacio donde se juntan las mujeres bajo la sabidur\u00eda y complicidad de la nana. Es Tefa quien enfrenta a la ni\u00f1a con la verdad entre el arropo de la vainilla y el chile, y es quien le ofrece consuelo. Lo mismo ocurre con Nacha, el ama de llaves de \u201cLa culpa es de los tlaxcaltecas\u201d, quien reconoce que Laura habita esos dos mundos, y comprende, pues ella misma es una forma de traici\u00f3n o puente. Nacha debe sacrificar su origen en aras de la lealtad. Las nanas de Garro encarnan la sabidur\u00eda ancestral que les permite habitar dos mundos. Las nanas son las bisagras de los mundos reunidos en las cocinas del M\u00e9xico posrevolucionario. (La nana de Bal\u00fan Can\u00e1n de Rosario Castellanos es quien traduce a la ni\u00f1a protagonista el mundo ind\u00edgena de Comit\u00e1n.)<br \/>Las escritoras de medio siglo pusieron el acento en esos m\u00e9xicos que habitaban un mismo techo, en las mujeres que encontraban en el espacio de la cocina la amalgama de mundos. Esposas, hijas, madres.<br \/>La obra de Garro habla por s\u00ed sola y \u2014sea de quien sea la culpa\u2014es tiempo de dialogar con ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dorar la p\u00edldora<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-33267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33267"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33267\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}