{"id":31965,"date":"2016-11-17T15:41:34","date_gmt":"2016-11-17T15:41:34","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/11\/17\/el-asesino-serial-que-echeverria-perdono\/"},"modified":"2016-11-17T15:41:34","modified_gmt":"2016-11-17T15:41:34","slug":"el-asesino-serial-que-echeverria-perdono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/el-asesino-serial-que-echeverria-perdono\/","title":{"rendered":"El asesino serial que Echeverr\u00eda perdon\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Gregorio C\u00e1rdenas Hern\u00e1ndez era un joven de 26 a\u00f1os, nacido en Veracruz, cuando se convirti\u00f3 en uno de los asesinos seriales m\u00e1s conocidos en M\u00e9xico, luego de matar, al menos, a cuatro mujeres, todas menores de edad y estranguladas con cintas o cuerdas. A una de ellas, incluso, la cortejaba constantemente, su nombre: Graciela Arias, una estudiante de bachillerato.<br \/>La otras mujeres eran prostitutas que recog\u00eda en la calle y las llevaba a su casa, despu\u00e9s de golpearlas y estrangularlas, las enterraba en el jard\u00edn de su vivienda que estaba en la calle de Mar del Norte n\u00famero 20, en la colonia Tacuba.<br \/>El \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas, como se le conoc\u00eda, hab\u00eda obtenido una beca de Petr\u00f3leos Mexicanos (Pemex) para estudiar Ciencias Qu\u00edmicas, pero sus asesinatos fueron descubiertos. Algunas versiones afirman que fue delatado por sus vecinas, quienes vieron zapatos de mujer entre la tierra removida del jard\u00edn de este hombre. Otra versi\u00f3n se\u00f1ala que el padre de Graciela Arias, una de las v\u00edctimas, era un abogado de renombre de los a\u00f1os 40 y pag\u00f3 para encontrar a su hijas; los investigadores llegaron a la conclusi\u00f3n de que hab\u00eda sido Gregorio C\u00e1rdenas quien la vio por \u00faltima vez.<br \/>Descubierto y confeso por los asesinatos, ingres\u00f3 a la c\u00e1rcel de Lecumberri el 13 de septiembre de 1942, directo al pabell\u00f3n de enfermos mentales. Esta prisi\u00f3n creada en 1900 por el presidente don Porfirio D\u00edaz fue un lugar t\u00e9trico, un infierno carcelario para quienes habitaron en sus pasillos y cruj\u00edas. Decenas de personas fueron reclusos en esa c\u00e1rcel preventiva de la Ciudad de M\u00e9xico. Entre los nombres m\u00e1s populares se encuentra el pintor David Alfaro Siqueiros, Jos\u00e9 Revueltas, preso pol\u00edtico por el movimiento del 68, Heberto Castillo, el escritor Jos\u00e9 Agust\u00edn, el cantautor Juan Gabriel y, claro, \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas, quien destacaba por su inteligencia y crueldad, entre otros.<br \/>Por ley, la sentencia m\u00e1xima en Lecumberri llegaba a los 20 a\u00f1os de prisi\u00f3n; pero para \u201cGoyo\u201d la condena fue de m\u00e1s de 30. Al ser considerado por las autoridades como un homicida serial y de manera un\u00e1nime se decidi\u00f3 que cumpliera una condena mayor.<br \/>Reconoci\u00f3 los cuerpos y expres\u00f3 arrepentimiento<br \/>En una entrevista publicada en el EL UNIVERSAL GR\u00c1FICO del 9 de septiembre de 1942 y ante las preguntas que le hiciera el reportero de esta casa editorial, Julio Barrios, \u201cGoyo\u201d confes\u00f3 desear la muerte en aquellos momentos.<br \/>La entrevista se dio el d\u00eda en que fue llevado a reconocer los cuerpos de sus v\u00edctimas, siempre mostr\u00f3 horror por lo que hab\u00eda hecho y dijo recordarlas. En la pl\u00e1tica \u00e9l mismo se\u00f1al\u00f3 que su odio hacia las mujeres y su instinto asesino se origin\u00f3 despu\u00e9s de que se divorci\u00f3 de su primera esposa, Gabina Lara, Gonz\u00e1lez, quien le hab\u00eda sido infiel.<br \/>Estudios psiqui\u00e1tricos se\u00f1alaron que desde peque\u00f1o se ensa\u00f1aba torturando pollos y conejos, y que la relaci\u00f3n con su madre fue enfermiza; ella siempre trat\u00f3 de dominarlo.<br \/>En la charla con el reportero Julio Barrios, \u201cGoyo\u201d describi\u00f3 que estando frente a las mujeres de repente le \u201cherv\u00eda la sangre\u201d y que sal\u00eda de \u00e9l una bestia, hasta describi\u00f3 con sus manos c\u00f3mo las estrangulaba. Tambi\u00e9n afirm\u00f3 angustiado que estaba profundamente arrepentido por todo lo que hab\u00eda hecho. Hasta escribi\u00f3 algunas l\u00edneas mostrando su arrepentimiento. La gente ya le llamaba el \u201cEstrangulador de Tacuba\u201d.<br \/>\u2014\u00bfQu\u00e9 castigo cree merecer por sus cr\u00edmenes? \u2014le pregunt\u00f3 el reportero.<br \/>\u2014La muerte, s\u00f3lo la muerte merezco. Sin embargo, yo querr\u00eda que me juzgaran, 10, 20 gentes. Profesionistas, obreros, de todos. Que me oyeran, que supieran mi caso. Si me condenaban a muerte yo mor\u00eda. Si me sentenciaban a 20, 30 a\u00f1os, yo los purgar\u00eda \u2014respondi\u00f3 de inmediato.<br \/>\u2014\u00bfEntonces no teme a la muerte, a la justicia?<br \/>\u2014No. No temo a la muerte ni la justicia de los hombres \u2014frunci\u00f3 el ce\u00f1o y exclam\u00f3\u2014: \u00a1S\u00f3lo tengo miedo a la justicia de Dios!<br \/>Asesino estudioso y ovacionado en la C\u00e1mara de Diputados<br \/>Durante su estancia en la c\u00e1rcel, Gregorio C\u00e1rdenas mostr\u00f3 una conducta intachable, se dedic\u00f3 a leer poes\u00eda, a pintar e incluso lleg\u00f3 a exponer su obra en una galer\u00eda de la Ciudad de M\u00e9xico. Memoriz\u00f3 el C\u00f3digo Penal e inici\u00f3 dentro de prisi\u00f3n su carrera como abogado resolviendo muchos casos de sus compa\u00f1eros que al final salieron libres.<br \/>Escribi\u00f3 varios libros, entre ellos Celda 16; se hizo una radionovela sobre su vida, con alt\u00edsimos niveles de audiencia. El cineasta Alejandro Jodorowsky se bas\u00f3 en la biograf\u00eda de \u201cGoyo\u201d para realizar una de sus m\u00e1s surrealistas pel\u00edculas Santa Sangre.<br \/>La patolog\u00eda de \u201cGoyo\u201d lleg\u00f3 a ser un misterio, en ocasiones se encerraba en obstinado mutismo, muchas veces dec\u00eda haber olvidado detalles tan importantes como la visita de sus padres a la penitenciaria, pero en cambio recordaba haber asesinado a Gracielita, la chica que estudiaba qu\u00edmica y que \u00e9l pretend\u00eda.<br \/>A\u00f1os m\u00e1s tarde, el abogado Salvador Salmer\u00f3n fue el \u00fanico que se decidi\u00f3 a llevar el proceso de este asesino. Incluso logr\u00f3 que fuera trasladado de Lecumberri al reclusorio Oriente donde pas\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas de encierro.<br \/>El 8 de septiembre de 1976, tras un gran esfuerzo e incansables solicitudes por parte de su familia, pidiendo la absoluci\u00f3n del preso al entonces presidente de la Rep\u00fablica, Luis Echeverr\u00eda, quien le dio el indulto presidencial. De forma inesperada se le otorg\u00f3 la libertad, luego de 34 a\u00f1os de encarcelamiento, a quien para esas fechas ya era considerado una \u201ccelebridad\u201d, no s\u00f3lo en la penitenciar\u00eda, sino en toda la Ciudad de M\u00e9xico. Por fin el asesino serial volvi\u00f3 a caminar entre las calles.<br \/>Al salir de prisi\u00f3n \u201cGoyo\u201d fue invitado por el secretario de Gobernaci\u00f3n, Mario Moya Palencia, a la C\u00e1mara de Diputados. La intenci\u00f3n era mostrarlo como un claro ejemplo a seguir por haber logrado integrarse a la sociedad y por haber conseguido en \u00e9l la aplicaci\u00f3n, con \u00e9xito, del sistema correccional. Ese d\u00eda el hombre de 60 a\u00f1os, un asesino serial, fue ovacionado por los diputados.<br \/>Entrevista con la esposa de \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas<br \/>Durante ocho d\u00edas de agosto de 1976 y 18 d\u00edas antes de que \u201cGoyo\u201d saliera de prisi\u00f3n, el reportero Guillermo Ledezma public\u00f3 en EL UNIVERSAL GR\u00c1FICO una serie de art\u00edculos period\u00edsticos sobre la vida del famoso asesino de Tacuba.<br \/>La primera entrega se public\u00f3 el 18 de agosto de 1976 y fue una entrevista con la segunda esposa de \u201cGoyo\u201d, la se\u00f1ora Gerarda Vald\u00e9s de C\u00e1rdenas. Mujer a la que conoci\u00f3 a\u00f1os antes de ser encarcelado y con la que se cas\u00f3 en 1953 y procre\u00f3 cinco hijos, todo estando en prisi\u00f3n.<br \/>Durante la entrevista en casa de la familia de \u201cGoyo\u201d, la se\u00f1ora de C\u00e1rdenas \u2014peinada y maquillada, con vestido azul y su\u00e9ter rojo\u2014 manifest\u00f3 su esperanza por la libertad de su esposo, para que \u201cllegue al hogar donde se le respeta, se le quiere y se le ama, porque ha demostrado que es un hombre normal, comprensivo y cari\u00f1oso conmigo y con sus hijos\u201d, explicaba la mujer con emoci\u00f3n y gesticulaciones en\u00e9rgicas, quebr\u00e1ndosele por momentos la voz, narraba el reportero Ledezma.<br \/>La charla se realiz\u00f3 en el estudio de la casa donde esperaban al \u201cGoyo\u201d. En aquel espacio se apreciaba un piano entre anaqueles con docenas de libros y un restirador, y al fondo, en la pared, cuadros al \u00f3leo firmados por \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas.<br \/>\u201cEl amor que siento por \u2018Goyo\u2019, a pesar de todo, es indestructible\u201d, exclamaba al reportero do\u00f1a Gerarda, quien pausaba sus palabras como si su mente tratara de repasar los largos a\u00f1os de angustia, anhelante espera y la zozobra e incertidumbre de una libertad esquiva, escrib\u00eda Ledezma.<br \/>\u201cA pesar de todo lo que hemos sufrido por la reclusi\u00f3n de mi esposo y de todo lo que se ha dicho, no tengo rencor contra nadie, espero que salga para casarnos por la iglesia, y as\u00ed cumplir con todos los requisitos que Dios manda, pues ambos somos cat\u00f3licos y por ahora s\u00f3lo estamos casados civilmente. De todos modos yo lo sigo amando\u201d, dijo la mujer.<br \/>El reportero Ledezma indag\u00f3 m\u00e1s acerca de la vida afectiva de la pareja C\u00e1rdenas:<br \/>\u201cEstamos casados desde hace 22 a\u00f1os. Pero nos conoc\u00edamos desde mucho antes, pues \u00e9ramos vecinos en las calles de Violeta, en la colonia Guerrero. Despu\u00e9s \u00e9l y su familia se cambiaron de colonia pero segu\u00ed frecuent\u00e1ndolo. Luego vino aquello (cuando C\u00e1rdenas salt\u00f3 a las p\u00e1ginas de la nota roja)\u2026 \u00bfC\u00f3mo me enamor\u00e9? Bueno, y usted \u00bfc\u00f3mo se enamor\u00f3 de sus esposa? Ya ve. Todo sucede como le ocurre a la gente normal, cuando existe el verdadero amor\u201d, relataba emocionada, sus palabras brotaban con tanta sinceridad y fuerza que, moment\u00e1neamente, la se\u00f1ora de C\u00e1rdenas hacia una pausa como para asegurarse de que se hab\u00eda entendido su intenci\u00f3n, apuntaba el redactor Ledezma.<br \/>\u2014\u201cGoyo\u201d es una persona normal. Siempre ha estado sano. \u00bfUsted se casar\u00eda con una persona enferma? \u2014increpaba do\u00f1a Gerarda al reportero\u2014. Pero que se haga la voluntad de Dios. \u00c9l mismo nos dio el ejemplo en el Huerto de los Olivos, la v\u00edspera de su muerte, cuando le dijo a su Padre: \u201cSe\u00f1or, h\u00e1gase tu voluntad as\u00ed en la tierra como en el cielo\u201d. Y yo estoy conforme con la voluntad de Dios \u2014dijo la mujer mientras su mirada estaba fija en unos de los cuadros pintados por \u201cGoyo\u201d.<br \/>\u2014\u00bfY esta casa ? \u2014se le pregunt\u00f3.<br \/>\u2014Con sacrificios, \u201cGoyo\u201d construy\u00f3 estos jacales, en una superficie de 241 metros cuadrados \u2014dijo de la vivienda ubicada en la colonia Revoluci\u00f3n\u2014. Es patrimonio de sus hijos. Gregorio la ha hecho desde su reclusi\u00f3n. El compr\u00f3 el terreno y la ha edificado con el producto de su trabajo. Pinta, escribe libros y ejerce como licenciado en Derecho.<br \/>\u2014\u00bfY los cuadros?<br \/>\u2014Mi esposo ha presentado varias exhibiciones pict\u00f3ricas. Una de ellas en el Hotel Camino Real, otra en el Palacio de los Deportes, y una m\u00e1s en un lugar que no recuerdo, pero todas han tenido mucho \u00e9xito, pues casi todos sus cuadros se vendieron, cada cuadro entre cuatro, cinco y seis mil pesos \u2014la interlocutora se hab\u00eda librado del nerviosismo inicial de la entrevista, las frases flu\u00edan con m\u00e1s soltura.<br \/>Sin duda, durante aquella entrevista el ambiente se convirti\u00f3 en un mar de sentimientos; por un lado, el reportero quien preguntaba eficaz y h\u00e1bilmente, y por el otro, una devota esposa, espont\u00e1nea en sus palabras llenas de emoci\u00f3n y orgullo hacia Gregorio C\u00e1rdenas.<br \/>EL UNIVERSAL entrevist\u00f3 a la esposa de Goyo C\u00e1rdenas mientras \u00e9l estaba en prisi\u00f3n. En la visita a su domicilio, la mujer mostr\u00f3 algunas de las obras del inculpado.<br \/>El \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas visit\u00f3 el Archivo fotogr\u00e1fico de EL UNIVERSAL<br \/>Eran las dos de la tarde del 3 de diciembre de 1991. El reportero de nota roja de EL UNIVERSAL, \u00c1ngel Mar\u00edn Ram\u00edrez, se present\u00f3 a trabajar como sol\u00eda hacerlo diariamente, vestido estilo detective: gabardina en color negro, sombrero de ala peque\u00f1a, pa\u00f1uelo en la solapa del saco y su inconfundible andar, lento y seguro.<br \/>Toc, toc, toc se escuch\u00f3 el llamado a la puerta del Archivo Fotogr\u00e1fico de EL UNIVERSAL. Al abrir apareci\u00f3 don \u00c1ngel Mar\u00edn, quien parec\u00eda escoltar a su acompa\u00f1ante, un hombre alto, tez morena, de robusta apariencia, anteojos bifocales, de mirada sobria, fija y penetrante, escaso cabello y muy callado.<br \/>\u2014Buen d\u00eda se\u00f1ores \u2014exclam\u00f3 el se\u00f1or Mar\u00edn, al tiempo que tocaba levemente su sombrero y bajaba un poco la cabeza para atestiguar el saludo a los presentes.<br \/>\u2014Pase usted, se\u00f1or Mar\u00edn \u2014dije mientras abr\u00eda la puerta.<br \/>\u2014Gracias, Mario. Le presento a Gregorio C\u00e1rdenas Hern\u00e1ndez. Adelante \u201cGoyo\u201d \u2014dijo Mar\u00edn con su mano para permitir el paso al callado personaje. Mi expresi\u00f3n fue la de un sujeto al que se le anuncia que ha reprobado un importante examen de escuela, s\u00f3lo recuerdo que las \u00f3rbitas de mis ojos se abrieron al m\u00e1ximo, que autom\u00e1ticamente dibuj\u00e9 una amplia sonrisa con la gracia que un robot lo har\u00eda tambi\u00e9n. \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas me mir\u00f3 fijamente y levant\u00f3 su mano para saludarme. Sin dejar de observarlo, no s\u00e9 c\u00f3mo avance, estir\u00e9 mi mano derecha y \u201cGoyo\u201d apret\u00f3 fuerte la m\u00eda como si fuera un viejo conocido.<br \/>A manera de broma, el reportero Mar\u00edn dibuj\u00f3 un gesto condescendiente, enseguida present\u00f3 a \u201cdon Goyo\u201d, como lo llamaba, a mi compa\u00f1era de trabajo; sin embargo, ella reaccion\u00f3 como ten\u00eda que suceder: la vi dar dos pasos hacia atr\u00e1s hasta esconderse, de hecho, detr\u00e1s de un escritorio. Gregorio y \u00c1ngel Mar\u00edn se miraron e intercambiaron palabras que no comprendimos bien debido al susurro de sus voces.<br \/>\u2014Mario me permite usted el expediente del se\u00f1or \u201cGoyo\u201d \u2014 solicit\u00f3 el reportero con cierta autoridad.<br \/>Una vez en sus manos, al observar con extrema atenci\u00f3n cada una de las fotograf\u00edas, \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas permaneci\u00f3 inmutable, acomodaba con su dedo \u00edndice el puente de sus anteojos al tiempo que se\u00f1alaba alg\u00fan detalle a Angel Mar\u00edn, quien coment\u00f3 a los presentes:<br \/>\u2014\u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas es quien vivi\u00f3 por m\u00e1s tiempo en el viejo Lecumberri, aproximadamente 29 a\u00f1os, \u00bfverdad \u201cGoyo\u201d?<br \/>El hombre s\u00f3lo asent\u00f3 con la cabeza.<br \/>\u2014\u00bfEn qu\u00e9 a\u00f1o ingres\u00f3 usted al Palacio Negro, se\u00f1or \u201cGoyo\u201d? \u2014pregunt\u00f3 Angel Mar\u00edn al sereno visitante. \u201cGoyo\u201d aparent\u00f3 no escuchar el cuestionamiento y continu\u00f3 viendo las fotos.<br \/>Un reportero que se forj\u00f3 con la pr\u00e1ctica<br \/>Al llegar a la oficina, recuerdo a don \u00c1ngel con su sombrero en mano: un afelpado Tardan en color gris Oxford; el reportero no apresuraba su paso, llegaba sin prisa a su escritorio, se desprend\u00eda de la gabardina oscura que lo acompa\u00f1\u00f3 tantas veces en sus tareas diarias como redactor decano de\u00a0 EL UNIVERSAL y su primera acci\u00f3n era leer las noticias del d\u00eda.<br \/>A trav\u00e9s de una lupa, don \u00c1ngel Mar\u00edn observaba con atenci\u00f3n la informaci\u00f3n de EL UNIVERSAL GR\u00c1FICO y si aparec\u00eda alguna duda, paseaba con atenci\u00f3n su mirada entre las letras de un peque\u00f1o diccionario empastado en color rojo. A un lado le acompa\u00f1aba tambi\u00e9n una vieja m\u00e1quina de escribir, una Dossier Remington en color gris de los a\u00f1os 50.<br \/>Del hombre que trajo a \u201cGoyo\u201d a las instalaciones de EL UNIVERSAL, entre sus notas m\u00e1s destacadas se encuentra la cobertura del caso de Higinio, \u201cEl Pel\u00f3n\u201d, Sobera, s\u00e1dico asesino en la d\u00e9cada de los 50 y quien mantuvo en jaque a la sociedad de entonces.<br \/>Entre tantas an\u00e9cdotas que don Mar\u00edn contaba, recuerdo que dijo haber conocido personalmente a Jorge Negrete en el Hotel Regis. El actor estaba por casarse con Mar\u00eda F\u00e9lix, pero no se sab\u00eda la fecha de la boda. El reportero Mar\u00edn toc\u00f3 a las puertas de la suite del cantante, quien al salir le dijo: \u201cHola pariente\u201d, mote que se gan\u00f3 don \u00c1ngel por coincidir con el apellido de la ex esposa de Jorge Negrete (Gloria Mar\u00edn). Estaba el reportero en amena pl\u00e1tica con el cantante, cuando al interior de la habitaci\u00f3n se escuch\u00f3 un timbre de voz femenino, un tono muy conocido para el reportero, que pregunt\u00f3:<br \/>\u2014\u00bfQui\u00e9n es? \u00bfQui\u00e9n es?<br \/>\u2014Es \u00c1ngel Mar\u00edn \u2014respondi\u00f3 Jorge Negrete a Mar\u00eda F\u00e9lix.<br \/>\u2014\u00a1Ah! Es ese \u201ctal por cual\u201d. No quiero saber nada de \u00e9l, que se vaya ahorita mismo \u2014dijo la actriz que le guardaba cierto resentimiento, contaba \u00c1ngel Mar\u00edn, porque \u00e9l hab\u00eda publicado una nota en la que hab\u00eda dicho que las manos de la diva luc\u00edan arrugadas.<br \/>Enseguida el reportero con tenaz decisi\u00f3n coment\u00f3: \u201cS\u00ed, s\u00ed, s\u00ed. Ya me voy. Est\u00e1 bien. S\u00f3lo quiero saber una cosa: \u00bfse van a casar?<br \/>Entonces, Jorge Negrete ya presionado por el enojo de Mar\u00eda F\u00e9lix ante la prisa por correr al reportero le dijo: \u201cS\u00ed. S\u00ed caray, s\u00ed nos vamos a casar\u201d. D\u00edas antes de la boda de la famosa pareja de artistas, EL UNIVERSAL GR\u00c1FICO publicar\u00eda la exclusiva del gran acontecimiento. La primicia ya la ten\u00eda en la manga de su gabardina don \u00c1ngel Mar\u00edn.<br \/>El 8 de octubre de 1952 apareci\u00f3 la primicia de la boda entre Jorge Negrete y Mar\u00eda F\u00e9lix en las p\u00e1ginas de EL GR\u00c1FICO. La nota de \u00c1ngel Mar\u00edn se public\u00f3 10 d\u00edas antes del gran acontecimiento.<br \/>El final de dos historias<br \/>La sociedad mexicana que apabull\u00f3 \u2014en un principio\u2014 a \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas fue la misma que le dedic\u00f3 canciones, incluso crearon estampas de su persona, convirti\u00e9ndolo en uno de los m\u00e1s celebres personajes de los sucesos polic\u00edacos de la Ciudad de M\u00e9xico.<br \/>Mientras, en la redacci\u00f3n de EL UNIVERSAL y en el archivo fotogr\u00e1fico de este diario, donde el se\u00f1or Mar\u00edn, \u201cel soldado de la libertad de expresi\u00f3n\u201d como \u00e9l se defin\u00eda, y quien trabaj\u00f3 desde 1941, ya no se escucha m\u00e1s el sonido del h\u00e1bil tecleo de su m\u00e1quina. No se observa m\u00e1s el escritorio repleto de planas de peri\u00f3dicos, su lupa, goma, tinta y de a\u00f1ejas fotograf\u00edas que \u00e9l escudri\u00f1aba con emoci\u00f3n, pues \u00c1ngel Mar\u00edn muri\u00f3 en 2014 y con \u00e9l se llev\u00f3 detalles de aquella visita de \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas a EL UNIVERSAL. Ya no pudo platicar c\u00f3mo se dio el acercamiento entre el periodista y el asesino, y la raz\u00f3n por la que \u00e9l quer\u00eda ver aquellos registros gr\u00e1ficos. En tanto, la historia del \u201cGoyo\u201d C\u00e1rdenas termin\u00f3 con su muerte en Los \u00c1ngeles, California, el 2 de agosto de 1999.<br \/>Texto: Mario Caballero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-31965","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31965","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31965"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31965\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31965"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31965"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31965"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}