{"id":31006,"date":"2016-10-31T13:10:51","date_gmt":"2016-10-31T13:10:51","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/10\/31\/la-vida-esta-en-otra-parte\/"},"modified":"2016-10-31T13:10:51","modified_gmt":"2016-10-31T13:10:51","slug":"la-vida-esta-en-otra-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/la-vida-esta-en-otra-parte\/","title":{"rendered":"La vida est\u00e1 en otra parte"},"content":{"rendered":"<p>Terlenka<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Una tarde de enero que recuerdo fr\u00eda y desolada, cuando las aguas del Canal de Cuemanco reposaban quietas y en espera del viento, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que s\u00f3lo las p\u00e1ginas de una novela podr\u00edan rescatarme de los estragos que causaban los sue\u00f1os malvados en el cuerpo de mi \u00e1nimo.<br \/>Ten\u00eda yo poco m\u00e1s de diecis\u00e9is a\u00f1os y estaba sentado a los pies de un puente viejo y algo tembloroso leyendo La vida est\u00e1 en otra parte, de Milan Kundera y me dec\u00eda a m\u00ed mismo; he encontrado un tesoro y adem\u00e1s un arma para enfrentar a las desgracias nocturnas que me suceden apenas cierro los ojos. Que yo recuerde, nunca en el pasado estuve de acuerdo con haber sido tra\u00eddo a la vida y era durante las noches que los sue\u00f1os me llenaban de miedo y zozobra. En cuanto mi conciencia se disipaba y entraba yo en los terrenos del sue\u00f1o, comenzaba un dolor que todav\u00eda en estos d\u00edas me asalta y erosiona toda posibilidad de sosiego o buenaventura. Y despu\u00e9s de atravesar durante el sue\u00f1o todas aquellas sendas criminales, plagadas de muerte violenta y miseria espiritual, despertaba a una vida que me intimidaba y me hac\u00eda sentir todav\u00eda m\u00e1s indefenso. La restauraci\u00f3n espiritual no me hab\u00eda sido concedida y desde ni\u00f1o sab\u00eda ya, como lo s\u00e9 ahora, que el sosiego no se hallaba destinado para m\u00ed y que el disfrute de la inconsciencia absoluta y del exilio me hab\u00edan sido vedados.<br \/>Fue la literatura la que me ofreci\u00f3 un camino paralelo a ambos mundos aterradores: la espantosa caverna de los sue\u00f1os y la tragedia cotidiana de la vida. Yo he tratado de vivir la literatura como la \u00fanica realidad que me parece habitable y es por ello que no conozco los l\u00edmites de su influencia. Tal vez debido a esta inclinaci\u00f3n es que no escribo para complacer a nadie ni animado por un prop\u00f3sito distinto al de encontrar finalmente la paz de un exilio restaurador. Me considero incapaz de imponer l\u00edmites a la influencia de las ficciones que me acompa\u00f1an y no me permito la arrogancia de desear conducirlas hacia ning\u00fan sentido. \u201cTiempo ha \u2014escribi\u00f3 Kundera\u2014 yo tambi\u00e9n cre\u00eda que el futuro era el \u00fanico juez v\u00e1lido para nuestras obras y acciones. M\u00e1s adelante comprend\u00ed que perseguir el futuro constituye el peor de los conformismos, una adulaci\u00f3n pusil\u00e1nime de lo prodigioso.\u201d \u00bfC\u00f3mo es posible que siquiera se me ocurra la tonter\u00eda de que existe un futuro para m\u00ed? Y si existiera, \u00bfqu\u00e9 clase de jueces van a juzgar o a considerar mis actos?<br \/>Hace no m\u00e1s de una semana me propuse a releer a Hobbes, el m\u00e1s fiero de los empiristas y nominalistas ingleses, y no me sorprendieron sus implacables certezas, una de las cuales reza que en la naturaleza humana encontramos tres causas principales para el conflicto y la disputa entre los hombres: la competencia, la desconfianza y el deseo de fama. Es probable que leer a Hobbes nos lleve a avergonzarnos de nuestra condici\u00f3n de ser vasallos de nuestros apetitos, pero tambi\u00e9n uno encontrar\u00e1, si tiene suerte, las directrices de lo que no quiere ser. Cuando uno, en la medida de lo posible, renuncia a la competencia o al deseo de la fama tiene derecho a afirmar que ha encontrado en esta vida una humilde veta de libertad. Podr\u00eda decir ahora que, quiz\u00e1s,vale la pena vivir s\u00f3lo para contradecir a Hobbes, pero me arrepentir\u00eda muy pronto ya que la sola idea de contradecir a un fil\u00f3sofo me resulta fatua y agotadora. En todo caso preferir\u00eda adentrarme en el laberinto de sus razonamientos y encontrar alguna salida o escape al peso de sus ideas o de sus convicciones (estrategia, por supuesto, tambi\u00e9n agotadora). Yo he ca\u00eddo en la tentaci\u00f3n de criticar la realidad que nos ahoga y circunda porque, a lo largo de su vida, un hombre debe tropezar y abrir las puertas que le se\u00f1ala su curiosidad. Y no obstante el atrevimiento y mi in\u00fatil indignaci\u00f3n, creo que el futuro no es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n ordinaria. S\u00f3lo el presente en su aparente ser ef\u00edmero es brusco, real y concreto. Si aquellas tardes en las que me escapaba de casa para ir a leer novelas a las orillas del Canal de Cuemanco no hubieran tenido lugar, es posible que los sue\u00f1os que a\u00fan hoy contin\u00faan atorment\u00e1ndome habr\u00edan ya cavado en m\u00ed una profunda e insalvable fosa sicol\u00f3gica. Como le suced\u00eda a Jaromil, el joven poeta de La vida est\u00e1 en otra parte, yo tampoco comprend\u00eda que la juventud pudiera estar marcada por el vac\u00edo: \u00bfacaso no es la juventud el periodo en el que la vida se manifiesta en toda su plenitud?<br \/>Richard Rorty, el m\u00e1s claro y absoluto de los relativistas contempor\u00e1neos confiaba en que la literatura nos ofrece formas de comprensi\u00f3n del mundo que uno puede aprovechar para vivir con menos sufrimiento y tonter\u00eda. Aunque mi propia experiencia me dice que ten\u00eda raz\u00f3n, la literatura en m\u00ed ha tenido un poder todav\u00eda mayor: me ha rescatado de la vida real y tambi\u00e9n de los sue\u00f1os perturbadores. Creo, y habr\u00e1n de perdonarme este juicio espont\u00e1neo, que sin la posibilidad de procurar la ficci\u00f3n literaria o el arte, una vida, cualquiera, se torna incomprensible y derrotada, anclada en una realidad que no conoce futuro: una prisi\u00f3n. \u00c9sta es, al menos, la experiencia de alguien, yo, que no quiere dictar, sino acaso relatar y estar unas horas m\u00e1s en la mesa antes de ir a dormir y ser ofrecido al sue\u00f1o jam\u00e1s restaurador.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terlenka<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-31006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31006\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}