{"id":30400,"date":"2016-10-20T14:36:24","date_gmt":"2016-10-20T14:36:24","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/10\/20\/crepe-y-mucha-laca-aliados-de-los-peinados-de-los-anos-60\/"},"modified":"2016-10-20T14:36:24","modified_gmt":"2016-10-20T14:36:24","slug":"crepe-y-mucha-laca-aliados-de-los-peinados-de-los-anos-60","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/crepe-y-mucha-laca-aliados-de-los-peinados-de-los-anos-60\/","title":{"rendered":"Crep\u00e9 y mucha laca, aliados de los peinados de los a\u00f1os 60"},"content":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Tubos, laca, peinadores, delgados papelitos para forjar rizos, grandes secadores de pelo donde se met\u00eda la cabeza, cepillos, peines de varios tipos, as\u00ed como amplios espejos y sillones giratorios de cuero, constitu\u00edan el instrumental de aquellos templos que fueron los salones de belleza. Hoy, existen muy pocos en la ciudad que conservan estas caracter\u00edsticas.<br \/>Estos lugares fueron muy exitosos en la d\u00e9cada de los 60, a tal grado, que casi en cada colonia pod\u00eda encontrarse al menos uno. Los grandes salones que serv\u00edan de escuela llegaban a tener hasta 20 sillones individuales, cada uno con su gran espejo, o bien, uno solo que cubr\u00eda gran parte de la pared a lo largo del sal\u00f3n.<br \/>Los colores comunes eran el rosa, violeta, azul o lila en tonos pastel, los utensilios para esta labor, por lo regular, hac\u00edan juego con el color de las paredes; muchas revistas de peinados y de temas varios para pasar el tiempo.<br \/>Estos salones se adornaban con flores naturales o de pl\u00e1stico y los ventanales eran cubiertos con delgadas cortinas que dejaban pasar mucha luz. Las peinadoras luc\u00edan batas en tonos pastel y en algunos incluso se compraba cabello para la elaboraci\u00f3n de pelucas.<br \/>Los grandes secadores de pelo con apariencia gal\u00e1ctica<br \/>Lejos todav\u00eda estaban los adelantos en la industria de la moda que, hoy en d\u00eda, facilitan el trabajo de los estilistas. Las secadoras de pelo que ahora son de mano hacen incre\u00edble imaginar la existencia de aquellos enormes y ruidosos secadores de pelo unidos a los sillones acolchonados, donde las damas met\u00edan la cabeza, ya con tubos, para un secado r\u00e1pido y uniforme.<br \/>Por su parte, la se\u00f1ora Conchita L\u00f3pez, cultora de belleza con 49 a\u00f1os de experiencia, narra que las damas permanec\u00edan en estos secadores por 40 minutos y que aun teniendo la cabeza dentro, las clientas platicaban de pol\u00edtica, de las revistas, del cine, de religi\u00f3n, continuaban aunque menos que cuando hac\u00edan la fila para entrar al secador. En promedio pasaban tres horas entre la elaboraci\u00f3n del peinado y el arreglo de u\u00f1as.<br \/>Antes no se usaba la plancha, la pistola, la tenaza, ni la secadora, no se hac\u00edan los cortes como los de hoy que son muy pr\u00e1cticos y no requieren ir al sal\u00f3n, antes todas iban al sal\u00f3n y eran filas para \u201cprender\u201d los tubos, filas para los secadores, fila para la peinadora, fila para el crep\u00e9, fila para las u\u00f1as, \u201clos esposos se desesperaban, pues pasaban ah\u00ed en promedio al menos 3 horas. Antes para fijar el pelo se usaba hasta cerveza, dice Conchita.<br \/>Do\u00f1a Conchita considera que estos salones eran como confesionarios, pues las clientas contaban a las peinadoras sus problemas y actividades. Nos enter\u00e1bamos de sus vidas, dice la entrevistada.<br \/>Hoy con el paso del tiempo su sal\u00f3n se ha transformado como la mayor\u00eda en la ciudad. Ya no existen esos grandes sillones, hoy tiene una especie de cub\u00edculos con muebles que parecen de oficina y aquellos grandes secadores de pelo ahora son peque\u00f1os y de tecnolog\u00eda alemana.<br \/>En estos ambientes es f\u00e1cil imaginar algunos di\u00e1logos, basados en los testimonios de las entrevistadas, que pudieron haberse dado en aquella \u00e9poca de grandes artistas como Grace Kelly, Marilyn Monroe y Sof\u00eda Loren quienes luc\u00edan estos peinados y a quienes las damas de sociedad quer\u00edan imitar, incluso hoy se siguen usando con algunas modificaciones:<br \/>\u201cQuerida, \u00bfhas visto qu\u00e9 divinidad de gajos ha sacado Bego\u00f1a Palacios en el Capri? Ay, decididamente algo as\u00ed tengo que llevar a la junta de la Beneficencia\u201d. \u201cSon un primor, querida, pero la verdad es que a m\u00ed me mat\u00f3 el peinado de Lucy Gallardo en su \u00faltima pel\u00edcula. \u00a1Qu\u00e9 rizos, Dios m\u00edo! Pienso llevar uno de esos en el coctel de ma\u00f1ana en el club\u201d. \u201cTe ver\u00e1s primorosa, linda- agregaba una tercera \u201cquerida\u201d- Se\u00f1orita, a m\u00ed me hace un chongo como ese de Sonia L\u00f3pez\u201d, mientras el dedo de la clienta apuntaba a la peque\u00f1a televisi\u00f3n port\u00e1til que entonces transmit\u00eda la Hora Celanese.<br \/>Era inseparable el olor a barniz que a litros corr\u00eda por las peque\u00f1as mesas de manicure. En una mesa m\u00e1s peque\u00f1a reposaban las revistas de cine y labores dom\u00e9sticas que entreten\u00edan a las clientas mientras llegaba alguna conocida para interrumpir la lectura e iniciar la pl\u00e1tica.<br \/>Tan importante eran aquellos peinados que en las p\u00e1ginas de EL UNIVERSAL, en su secci\u00f3n de la Sociedad al D\u00eda, se publicaba los jueves la columna de un especialista que firmaba como Marcelo llamada \u201cEl peinado en el mundo\u201d.<br \/>Las mujeres cuidaban mucho su apariencia personal<br \/>Cuando la se\u00f1ora Herlinda T\u00e9llez comenz\u00f3 a trabajar, en 1963, el cabello ten\u00eda una importancia primordial en la moda femenina. \u201cEra la \u00e9poca de los peinados. Las mujeres cuidaban mucho su apariencia personal. Por eso les gustaba ir al sal\u00f3n de belleza\u201d, narra la mujer de 70 a\u00f1os.<br \/>Un a\u00f1o antes hab\u00eda escogido, sin vacilar, el oficio de cultora de belleza. Ten\u00eda 16 a\u00f1os. La fascinaci\u00f3n por el arreglo del cabello le naci\u00f3 de ni\u00f1a, al ver a su cu\u00f1ada trabajar en el peque\u00f1o sal\u00f3n instalado en su casa, en su pueblo natal, Zit\u00e1cuaro, Michoac\u00e1n. \u201cElla nos peinaba a mis hermanas y a m\u00ed cuando hab\u00eda alg\u00fan evento en la escuela, como los desfiles del 16 de septiembre.<br \/>Me llamaba mucho la atenci\u00f3n c\u00f3mo peinaba. Sobre todo, c\u00f3mo hac\u00eda los permanentes al calor. Se les llamaba as\u00ed porque, como no hab\u00eda todav\u00eda l\u00edquidos para hacerlos, se ocupaba un aparato con pinzas que se sujetaban al pelo y se conectaba a la corriente. \u00c9sta lo calentaba y con la presi\u00f3n se fijaban los rizos\u201d.<br \/>Inici\u00f3 sus estudios en la Academia Mar\u00eda Antonieta, ubicada entonces en la esquina de Cuenca y Calzada de Tlalpan, en la colonia Postal. Pronto sobresali\u00f3 su trabajo. \u201cLas due\u00f1as de la Academia me llamaban a m\u00ed para que las peinara. Tambi\u00e9n nos mandaban a concursar con otras escuelas. Una vez yo gan\u00e9 el primer lugar. El premio fue\u2026 un l\u00edquido para permanente\u201d, r\u00ede al recodar la an\u00e9cdota.<br \/>Concluidos sus estudios regres\u00f3 a Michoac\u00e1n. \u201cPero un buen d\u00eda mi pap\u00e1 me dijo: \u2018Hija, si t\u00fa ya estudiaste lo de belleza, \u00bfpor qu\u00e9 no te vas a M\u00e9xico a trabajar?\u2019. Y me regres\u00e9. La misma cu\u00f1ada que hab\u00eda forjado en ella su vocaci\u00f3n estilista, quien para entonces ya resid\u00eda en la capital, la acompa\u00f1\u00f3 a buscar empleo. Lo hall\u00f3 en el sal\u00f3n \u201cAmparo\u201d, que se encontraba en la avenida Playa Erizo de la Reforma Iztacc\u00edhuatl, colonia de clase media alta por esos a\u00f1os. En ese lugar ya hab\u00eda hecho pr\u00e1cticas durante su tiempo de estudio.<br \/>\u201cMe empezaron pagando 60 pesos a la semana, m\u00e1s mis propinas. Las clientas que dejaban cinco pesos de propina eran las m\u00e1s generosas y, por lo tanto, las m\u00e1s peleadas\u201d.<br \/>Su horario era de lunes a viernes de 9 a.m. a 7 p.m. Los s\u00e1bados trabajaba el sal\u00f3n de ocho a ocho. \u201cIban muchas se\u00f1oras ese d\u00eda porque era cuando sal\u00edan a bailar o ten\u00edan alg\u00fan evento. Estaban muy de moda los centros nocturnos y les gustaba ir bien arregladas\u201d. Normalmente en un s\u00e1bado llegaba a peinar hasta veinte clientas.<br \/>\u201cPero era un martirio estar ah\u00ed\u201d. Los grandes secadores de cabellos, emblem\u00e1ticos de esa \u00e9poca, provocaban en la peque\u00f1a accesoria un calor considerable. La mala alimentaci\u00f3n durante estas jornadas era una constante.<br \/>\u201cNos malpas\u00e1bamos mucho. Si no desayun\u00e1bamos bien, no sab\u00edamos cu\u00e1ndo volver\u00edamos a poder comer\u201d. De 15 a 18 pesos era lo que juntaba de propina esos d\u00edas. \u201cLos domingos, que eran mis \u00fanicos d\u00edas de descanso, me daba mis escapadas para peinar novias, porque antes la mayor\u00eda de las bodas eran en domingo. Siempre en la ma\u00f1ana\u201d.<br \/>Peinados a la Grace, de cubeta, de gatito, chongos altos o con gajos<br \/>Do\u00f1a Linda sonr\u00ede al recordar los nombres de los peinados. \u201cHab\u00eda de muchos estilos. De cubeta, de gatito, chongos. Estos \u00faltimos eran muy elaborados. Se hac\u00eda con crep\u00e9, entonces ocup\u00e1bamos mucho, mucho crep\u00e9, se pon\u00edan tubos y despu\u00e9s se enrollaba el cabello hasta formar un gran chongo. Por supuesto que las se\u00f1oras se quedaban un buen rato en los secadores. Estos peinados por lo complicados que eran y por su popularidad costaban 15 pesos. Los dem\u00e1s ocho, lo mismo que un kilo de carne\u201d en ese entonces.<br \/>En 1967 do\u00f1a Linda se cas\u00f3 y dej\u00f3 de ejercer. Sin embargo, sigui\u00f3 conservando algunas de las 40 clientas que durante sus a\u00f1os de trabajo la prefirieron por su \u201cbuena mano\u201d. Esposas de diputados, de empresarios e incluso modelos (sobre todo recuerda una de la cerveza Superior) iban a que do\u00f1a Linda erigiera en su cabello los monumentales peinados. \u201c\u00c9ramos unas verdaderas artistas\u201d.<br \/>Algunos peinados siguen vigentes<br \/>Hoy peinados que Marilyn Monroe o Sophia Loren hicieron famosos en los a\u00f1os 60 siguen estando de moda con algunas modificaciones, \u201cse siguen usando en fiestas de gran gala\u201d, dice la se\u00f1ora Conchita, incluso marcas como Revlon y Loreal y otras grandes industrias del peinado han sacado tendencias con base en ella.<br \/>Menciona que sigue teniendo clientas que se peinan con mucho crep\u00e9 y que tiene a una peinadora especial para estos casos, \u201cson clientas que est\u00e1n acostumbradas a mantener su estilo de elegancia\u201d. Estos peinados est\u00e1n en 250 pesos, pero ya no son tan elaborados como antes, por ello a su personal a\u00fan le ense\u00f1a a hacer crep\u00e9. Estas mujeres constituyen un 25 \u00f3 30 por ciento de su clientela actual.<br \/>Hoy en total, y dependiendo del largo del cabello, hacer un peinado le lleva una hora u hora y media, pues ya no hay tanta gente que se ponga tubos. Sigue habiendo gente que se peina con crep\u00e9 dependiendo sus actividades, sobre todo de clase alta. Se peinan hasta para tres d\u00edas, antes estos peinados duraban 8 d\u00edas, y ya s\u00f3lo ven\u00edan a \u201crepeinarse\u201d, como se dec\u00eda.<br \/>Era una obligaci\u00f3n peinarse en los salones, ahora con los cortes modernos ya no vienen como antes. Conchita considera que los salones de belleza son tambi\u00e9n como confesionarios, pues la gente viene a contarnos sus problemas, aqu\u00ed se respetan y no se anda divulgando su vida, se respeta esa confianza. \u201cLa gente viene como a su terapia, a arreglarse, a ponerse bonita. Si las vemos muy tensas le ponemos un buen shampoo y se empiezan a relajar con el masaje\u201d.<br \/>Conchita comenta que ya se perdi\u00f3 mucho la elegancia para festejar las cenas de Navidad o recibir el A\u00f1o Nuevo, antes hab\u00eda mucha gente que ven\u00eda a peinarse. Recuerda que acababa muy cansada sin querer festejar la cena navide\u00f1a, ni la familiar, por ello cuanto tuvo su propio sal\u00f3n, se propuso cerrar estos d\u00edas m\u00e1s temprano para no terminar as\u00ed.<br \/>El preferido de la se\u00f1ora Linda T\u00e9llez era a la Grace. A\u00fan se sigue peinando as\u00ed. Grace Kelly, primero en la pantalla y despu\u00e9s en las revistas ya como princesa de M\u00f3naco, impuso toda una moda en el peinado. Consiste en un ligero copete hecho a base del invariable crep\u00e9 y en la parte posterior de la cabeza el cabello enroscado. La gran cantidad de laca, o incluso cerveza usada como fijador, adem\u00e1s de la estructura misma del peinado, permit\u00edan que \u00e9ste durara por lo menos tres d\u00edas. \u201cDespu\u00e9s iban a \u2018repeinarse\u2019, como se dec\u00eda\u201d.<br \/>La actriz Grace Kelly lleg\u00f3 a ser princesa de M\u00f3naco, impuso toda una moda con su chongo con crep\u00e9 al frente y atr\u00e1s un enrollado alargado.<br \/>En cuanto al color del cabello, afirma que \u201cantes se pintaban para cubrirse las canas. Se cambiaban de color, s\u00ed, pero con tonos muy discretos. No como ahora que pasan de rubias a pelirrojas\u201d.<br \/>De mecan\u00f3grafa a cultora de belleza<br \/>La historia de do\u00f1a Conchita es distinta. En el n\u00famero 19 de la calle de Aldama, colonia Tizap\u00e1n San \u00c1ngel se encuentra la Est\u00e9tica Conchita. Su due\u00f1a es la se\u00f1ora Conchita L\u00f3pez. Hace 49 a\u00f1os se gradu\u00f3 de cultora de belleza en la desaparecida Escuela Tacubaya de Avenida Revoluci\u00f3n. Originalmente, hab\u00eda sido inscrita en el curso de secretaria mecan\u00f3grafa. A los tres d\u00edas se hart\u00f3.<br \/>A espaldas de sus padres, le pidi\u00f3 a la profesora que la aceptara en Cultura de Belleza. \u201cEra tan barata esta carrera comparada con la de secretariado que con el costo de la inscripci\u00f3n me dieron todo el material necesario para ocupar en medio a\u00f1o de cultura de belleza\u201d.<br \/>\u201cMe empez\u00f3 a gustar la creatividad, el glamour, ver a la gente tan arreglada; ir al teatro y ver a la gente con unos peinados elaborad\u00edsimos. Era un glamour muy muy bonito que ahora ya nada que ver\u201d, relata en entrevista.<br \/>Do\u00f1a Conchita asegura que esa tendencia de los peinados fue producto de la imagen que las artistas ten\u00edan en las pel\u00edculas y telenovelas. Para ella el cabello formaba parte de todo el concepto de elegancia que ten\u00eda la mujer. Siempre acompa\u00f1ado de la elegancia en el vestir.<br \/>\u201cAhorita se rompen reglas en la moda. Pero en esa \u00e9poca que a m\u00ed me toc\u00f3 fue cuando se usaba lo m\u00e1s elegante. Los peinados de novia, el arreglo de toda la familia. Ya pas\u00f3 esa \u00e9poca\u201d, dice y la nostalgia impregna sus palabras: \u201cPero fue la m\u00e1s dif\u00edcil\u201d. Recuerda especialmente el peinado de nido. \u00c9ste duraba ocho d\u00edas. \u201cSe pon\u00edan tubos y una laca muy fuerte o cerveza\u201d, asegura. \u201cEra una tendencia muy elegante\u201d.<br \/>En una frase, do\u00f1a Conchita resume aquellos a\u00f1os: \u201cEra un estilo de vida. Desde una secretaria hasta la gerente de un banco iban bien peinadas\u201d. Eso s\u00ed, a costa de mucho tiempo invertido. \u201cEra una elaboraci\u00f3n tremenda. Pero a m\u00ed me encantaba\u201d. La creatividad era clave en ese trabajo.<br \/>A los seis meses de iniciados sus estudios, do\u00f1a Conchita cay\u00f3 enferma en el hospital. Fue entonces que sus padres se dieron cuenta que estaba registrada en Belleza y no en Mecanograf\u00eda. Por su delicado estado de salud no pudieron decir nada. Los diez meses que estuvo internada le sirvieron para practicar lo que hab\u00eda aprendido en la escuela.<br \/>\u201cEn las horas que me sent\u00eda bien les hac\u00eda manicure a las enfermeras. Tambi\u00e9n les pon\u00eda pesta\u00f1as, una por una como se usaba\u201d. Adquiri\u00f3 experiencia en esto \u00faltimo cuando practicaba con las actrices del teatro Blanquita.<br \/>Cuando se recuper\u00f3 contin\u00fao con su preparaci\u00f3n. Entr\u00f3 a trabajar de chicharita en una est\u00e9tica sin goce de sueldo que estaba en la tienda Woolworth de 16 de Septiembre. Arreglaba a las empleadas de la tienda en el ba\u00f1o porque en la est\u00e9tica les costaba m\u00e1s. \u201cDespu\u00e9s a la se\u00f1ora del sal\u00f3n se le fue le personal y las empleadas le dijeron que yo ya ten\u00eda pr\u00e1ctica y me dieron una oportunidad cortando el cabello\u201d.<br \/>Entre los cortes que recuerda est\u00e1n a la Napole\u00f3n, M\u00eda Farrow, Yesenia. \u201cEsos fueron mi fuerte\u201d. Dur\u00f3 diez a\u00f1os en ese sal\u00f3n. Entonces mont\u00f3 su sal\u00f3n, muy cerca del actual. Inici\u00f3 con \u00e9ste en sal\u00f3n en sala de su madre. Un espacio de cuatro por cuatro. Empez\u00f3 a tener popularidad su trabajo. \u201cMe daba miedo recibir el dinero, porque, lo digo con mucho orgullo, yo vengo de una familia humilde\u201d. Poco a poco se fue ampliando su lugar de trabajo hasta que compr\u00f3 el terreno en el que hoy se encuentra la est\u00e9tica Conchita.<br \/>En los a\u00f1os de ejercicio que tiene, do\u00f1a Conchita ha visto desfilar las m\u00e1s variadas tendencias. Desde aquella que imitaba las figuras de la telenovela Simplemente Mar\u00eda, pasando por la moda de cabello a la nuca que impuso Ver\u00f3nica Castro hasta la actual moda donde los cortes, m\u00e1s que los peinados, imperan. \u201cAhora con un buen corte ya traes un dise\u00f1o de color, luces, barridos. Un buen corte te hace ver elegante\u201d.<br \/>La a\u00f1oranza es el com\u00fan denominador de las entrevistadas. Pese al gusto que a ambas les da los adelantos en el mundo de los salones de belleza, prefieren evocar aquellos a\u00f1os de twist en el que el peinado era un estilo de vida.<br \/>Texto: Mauricio Mej\u00eda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-30400","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30400"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30400\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}