{"id":288768,"date":"2023-11-13T06:02:49","date_gmt":"2023-11-13T12:02:49","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=288768"},"modified":"2023-11-13T06:02:52","modified_gmt":"2023-11-13T12:02:52","slug":"va-de-cuento-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/va-de-cuento-iv\/","title":{"rendered":"VA DE CUENTO IV"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">FAMILIA POL\u00cdTICA<\/h2>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl hombre es \u00e9l y su circunstancia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Ortega y Gasset.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese tiempo, como ya se ha dicho, las opciones para que un muchacho con secundaria inconclusa continuara sus estudios eran muy limitadas: el ICLA, el POLI, pr\u00e1cticamente obligaban a iniciar el ciclo completo; en la Normal hab\u00eda desaparecido el nivel; ante esta situaci\u00f3n, solo quedaba el recurso de una instituci\u00f3n particular. As\u00ed, Juan Pedro logr\u00f3 un espacio en la Escuela Secundaria Vespertina del Magisterio n\u00famero 9, que un a\u00f1o antes creara el querido Maestro, Profesor Donaciano Bautista Hern\u00e1ndez, quien se comprometi\u00f3 a revalidar el a\u00f1o cursado fuera de su instituci\u00f3n y a dar continuidad a los estudios a partir del segundo grado.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo, al transcurrir, borra casi todos los recuerdos, algunos permanecen para dar significado a la cronolog\u00eda de una vida; de esta manera, en el joven estudiante solo quedaron las imborrables reminiscencias de pocos amigos que en ese escenario surgieron y ah\u00ed permanecen, sin entrar en las p\u00e1ginas del olvido, pero sin continuar la vigencia presencial de los afectos. Se cuentan con los dedos de una mano quienes no hicieron bullying a aquel t\u00edmido muchacho que llegaba todos los d\u00edas con el sudor que propiciaba el viaje en bicicleta, algunas veces con sombrero de palma, pantalones estilo charro y botines en donde se acumulaban diariamente los polvos del camino, que provocaban las burlas de los compa\u00f1eros, casi todos mayores, trabajadores que aprovechaban las clases en la tarde para poder estudiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron dos a\u00f1os; gracias a los esfuerzos del Maestro Bautista, se revalidaron las materias del primer a\u00f1o. Desde el punto de vista acad\u00e9mico, solamente quedan recuerdos de las excelentes clases de Espa\u00f1ol que impart\u00eda el mismo Se\u00f1or Director: las aventuras de El Cid Campeador y otros personajes de ficci\u00f3n literaria entraron en el joven intelecto, para permanecer; se manifest\u00f3 tambi\u00e9n una proverbial aversi\u00f3n por las matem\u00e1ticas, la f\u00edsica, la qu\u00edmica y disciplinas afines. No hubo materias reprobadas, pero tampoco reiterativos dieces de excelencia. Pronto, sin recuerdos fuertes, ni gratos ni ingratos, se pas\u00f3 esa etapa biogr\u00e1fica. Quedaron las incursiones ciclistas en el seno de la noche campirana y el arraigo de un adolescente a la tierra que lo vio nacer, a la patriarcal casa familiar y a los padres, siempre presentes, siempre amorosos, siempre protectores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa termin\u00e9 la secundaria \u00bfy ahora qu\u00e9 har\u00e9?\u201d se preguntaba con angustia Juan Pedro; hab\u00eda que tomar la decisi\u00f3n que marcar\u00eda su futuro. Las influencias de los compa\u00f1eros no lograron consolidar una vocaci\u00f3n que pudiera considerarse definitiva: Alfredo quer\u00eda ser Ingeniero; sus afanes polit\u00e9cnicos se manifestaban en cada momento; sus inclinaciones art\u00edsticas lo hac\u00edan dibujar en toda oportunidad, burritas blancas con arreos de color guinda. Jes\u00fas dejaba salir su apego al manejo econ\u00f3mico de los n\u00fameros; estaba claro que ser\u00eda Contador, como lo fue. Carlos siempre supo que ser\u00eda M\u00e9dico. S\u00f3lo nuestro personaje no sab\u00eda qu\u00e9 hacer; sent\u00eda p\u00e1nico de llegar a la edad adulta siendo un mediocre, en relaci\u00f3n con sus colegas. Jam\u00e1s se resignaba desde entonces, a hacer que su imagen fuera la de un perdedor. Obvio: nuestro confuso amigo no ser\u00eda ingeniero, contador ni m\u00e9dico. El consejo de la madre Profesora tampoco serv\u00eda de mucho, pues siempre so\u00f1aba con que su unig\u00e9nito fuera algo m\u00e1s de lo que ella era.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de varias noches de insomnio tom\u00f3 la decisi\u00f3n: ir\u00eda a la Escuela Normal. Finalmente, el ambiente de profesores era el \u00fanico que conoc\u00eda y sab\u00eda (tal vez equivocadamente) que todos eran iguales; que el sueldo los homologaba\u2026 con esos y otros argumentos, inici\u00f3 los tr\u00e1mites para ingresar a la Escuela Normal Urbana, federalizada, del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan opini\u00f3n generalizada, el ingreso a la Normal era bastante sencillo; la demanda no era tan grande como en las otras dos escuelas de ese nivel; pero no se hab\u00eda tomado en cuenta que al desaparecer la secundaria y por otras circunstancias, la matr\u00edcula de aspirantes en ese a\u00f1o se elev\u00f3 de cien a cerca de ochocientos; de los cuales, solamente ochenta y cuatro aprobaron el examen de admisi\u00f3n. As\u00ed se puso la camiseta con la estrella rojiblanca de cinco puntas; se convirti\u00f3 en un ferviente y convencido miembro de la fraternidad normalista y de sus ideales educativos, formados en las corrientes filos\u00f3ficas y pedag\u00f3gicas vigentes, bajo la batuta del convencido izquierdista, General L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo d\u00eda del examen, al salir, se encontraba ya un grupo de j\u00f3venes activistas \u201cdelincuentes juveniles\u201d de los siguientes grados quienes, enarbolando pavorosas tijeras, se acercaban a los nuevos para raparlos seg\u00fan la tradici\u00f3n; obviamente, no fue la excepci\u00f3n. El malvado Roberto Federico, cort\u00f3 sus rizados bucles, al mismo tiempo que pretend\u00eda comprometer su voto para la planilla que disputaba la representaci\u00f3n de la Sociedad de Alumnos, de la cual formaba parte el malvado agresor. Quienes conocen la historia, afirman que el sanguinario verdugo, por justicia divina, qued\u00f3 calvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado el peque\u00f1o n\u00famero de la matr\u00edcula aceptada, solamente se integraron dos grupos. La Normal ten\u00eda justificada fama de muchachas guapas; el sal\u00f3n de Juan Pedro no fue la excepci\u00f3n; solo seis miembros del sexo masculino estuvieron en un universo de cincuenta mujeres, lo cual hac\u00eda que las horas de estudio pasaran deliciosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron tres a\u00f1os, una \u00e9poca hermosa, brillante, de una adolescencia alegre y so\u00f1adora. Los compa\u00f1eros sent\u00edan gran afecto por el joven provinciano y las compa\u00f1eras, m\u00e1s. Para ello contaba el hecho de que, junto con Andr\u00e9s, tocaba la guitarra y ambos llevaban sentidas serenatas a nombre propio y a petici\u00f3n de otros: alegr\u00eda, cantos, estudios, pr\u00e1cticas educativas, tardeadas, convivencias con profesores condescendientes pero en\u00e9rgicos, pr\u00f3digos en consejos y fervientes practicantes de la buena ortograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El dormido esp\u00edritu del educador se despertaba paulatinamente: Juan Jacobo Rouseau, los enciclopedistas franceses; Kant, Montessori y toda una pl\u00e9yade de ilustres nombres en la historia universal de la educaci\u00f3n. Los Rusos: Makarenko (Poema Pedag\u00f3gico), Gorky (La Madre)\u2026 ten\u00edan sendos espacios, obviamente junto a los economistas alemanes Marx y Engels.<\/p>\n\n\n\n<p>Los temas de Historia de la Educaci\u00f3n en M\u00e9xico, eran brillantemente expuestos por los queridos Maestros huastecos Javier Hern\u00e1ndez Lara y Jaime Flores Z\u00fa\u00f1iga, as\u00ed como Isaac (Saque) Guzm\u00e1n Valdez, quien hac\u00eda lo posible por introducirlos a su preciado mundo: El Teatro. En ese mismo esquema, el en\u00e9rgico Profesor Alfonso Garc\u00eda, con sus clases de danza intentaba prepararlos para montar los bailes y danzas a los que tiene que enfrentarse un Profesor Rural.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan recuerda Juan Pedro la gran satisfacci\u00f3n que sinti\u00f3 cuando, por opini\u00f3n mayoritaria de sus compa\u00f1eros y la intervenci\u00f3n de alg\u00fan Maestro, fue designado para pronunciar las palabras de despedida en la ceremonia de graduaci\u00f3n. Abrazos, risas y l\u00e1grimas se mezclaban en un conglomerado de alumnos que juntos hab\u00edan transitado tres a\u00f1os de su vida y que ahora se enfrentar\u00edan a lo incierto en los campos hidalguenses, con el \u00fanico a\u00f1adido de un t\u00edtulo antes de sus nombres: Profesor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA \u201cEl hombre es \u00e9l y su circunstancia\u201d. Jos\u00e9 Ortega y Gasset. 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