{"id":287372,"date":"2023-10-30T07:54:19","date_gmt":"2023-10-30T13:54:19","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=287372"},"modified":"2023-10-30T07:54:21","modified_gmt":"2023-10-30T13:54:21","slug":"va-de-cuento-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/va-de-cuento-iii\/","title":{"rendered":"VA DE CUENTO III"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">FAMILIA POL\u00cdTICA\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cMe gusta andar, pero no sigo el camino<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Pues lo seguro ya no tiene misterio<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Me gusta ir, con el verano, muy lejos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Pero volver junto a mi madre, en invierno,<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Junto a los perros que jam\u00e1s me olvidaron<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Y los abrazos que me dan mis hermanos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Facundo Cabral.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La nostalgia por la tierra natal y sus creencias, pega fuerte a cualquier edad y deja su huella. Hay ni\u00f1os que desbordan la alegr\u00eda de su fe por todos los poros de su piel; otros son callados, taciturnos y las manifestaciones religiosas surgen en ellos m\u00e1s por temor que por amor: temor a la familia, a la sociedad, a la propia divinidad que reconoce, sobre todo, cuando escucha la pregunta \u00bfno tienes temor de Dios? Entonces, imagina a un ser poderoso e iracundo que observa su vida externa y sus sentimientos internos, sin otro prop\u00f3sito que castigarlo. El temor de Dios debiera expresarse mejor como \u201ctemor a Dios\u201d, lo cual, en un ser humano adulto con un m\u00ednimo de sentido cr\u00edtico, le lleva a advertir la paradoja: \u00bfpor qu\u00e9 si Dios es amor, quienes nos reconocemos como sus hijos, debemos tenerle miedo? Juan Pedro, a su edad, no entend\u00eda esa parte, seguramente era por su deficiente formaci\u00f3n religiosa, la cual se reduc\u00eda a las pl\u00e1ticas con la t\u00eda Lupita, quien era de mucho coraz\u00f3n, pero de escasas luces; hac\u00eda lo que pod\u00eda y, a veces, lograba su cometido. En una de esas raras ocasiones en que logr\u00f3 contactar con la parte m\u00edstica de su sobrino, \u00e9ste, vagando por el centro de la ciudad, se encontr\u00f3 de pronto ante la presencia imponente de la catedral; en esos momentos (a las seis de la tarde de un oto\u00f1o), se encontraba totalmente sola.<\/p>\n\n\n\n<p>Imbuido de aut\u00e9nticas ganas de orar, Juan Pedro penetr\u00f3 al sagrado recinto, en una de cuyas capillas laterales hab\u00eda, en tama\u00f1o natural, un Cristo crucificado con expresi\u00f3n de terrible sufrimiento que el artista logr\u00f3 plasmar en la escultura que adornaba el altar principal. Nuestro personaje permaneci\u00f3 un buen rato observando el rictus del Nazareno y trat\u00f3 de penetrar en su sufrimiento, sus causas, sus consecuencias. Juan Pedro era un ni\u00f1o con alta sensibilidad, aunque escasa instrucci\u00f3n m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>La observaci\u00f3n de aquel divino rostro transmit\u00eda inenarrables dolores; la sangre le ba\u00f1aba el rostro por las lesiones que provocaban la corona de espinas y los azotes, al mismo tiempo que la sangre manaba de su costado, atravesado por una lanza romana, todo esto provoc\u00f3 en el muy joven observador, un miedo cerval; si bien es cierto, se sobrecogi\u00f3 ante el sufrimiento del predicador crucificado, su p\u00e1nico fue superior a su compasi\u00f3n. El miedo lo paraliz\u00f3 unos instantes; un fr\u00edo sudor recorri\u00f3 su espina dorsal y sin pensarlo, sali\u00f3 corriendo con la clara sensaci\u00f3n de que era perseguido por un tropel de seres infernales que quer\u00edan ense\u00f1arle que a Dios se le quiere, pero tambi\u00e9n se le teme de manera irracional.<\/p>\n\n\n\n<p>Saliendo de la catedral, la imaginaria persecuci\u00f3n si bien baj\u00f3 de intensidad, sigui\u00f3 presente, agravada por un sentimiento de culpa al hacerse los siguientes razonamientos: primero \u00bfpor qu\u00e9 si \u00e9l era bueno y entr\u00f3 a la capilla con la mejor intenci\u00f3n de orar y comunicarse con Dios, se encontr\u00f3 con las im\u00e1genes que le causaron p\u00e1nico? Segundo: \u00bfsi Dios es encarnaci\u00f3n de bondad, seguramente le daba miedo porque \u00e9l era intr\u00ednsecamente malo?<\/p>\n\n\n\n<p>Esa sensaci\u00f3n de culpa acompa\u00f1\u00f3 a nuestro personaje durante largo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las clases en segundo de secundaria exig\u00edan cumplir con un horario de las siete de la ma\u00f1ana a las dos de la tarde; si a esto se agrega que la prima (casi hermana); que los padres de Juan Pedro hab\u00edan designado para su custodia y cuidado, se hab\u00eda retirado, escuchando el mensaje del amor. Revivi\u00f3 el llamado del pueblo natal. Atr\u00e1s qued\u00f3 la culminaci\u00f3n de ese a\u00f1o escolar. El inminente regreso no logr\u00f3 concretar su continuidad. As\u00ed, Juan Pedro dedic\u00f3 \u00edntegramente su tiempo a ayudar a su pap\u00e1 en las faenas del campo, m\u00e1s bien, acompa\u00f1ando a los peones a compartir sus actividades de trabajo dentro y fuera de la casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Concluido el a\u00f1o escolar, tendr\u00eda que realizarse el siguiente. En ese tiempo no exist\u00eda ninguna secundaria oficial; solamente se pod\u00edan continuar estudios en el ICLA (hoy UAH); en el Poli (hoy sistema de escuelas t\u00e9cnicas) y en la Normal del Estado, aunque el ciclo anterior hab\u00eda suprimido los estudios de secundaria, para dejar solamente los tres de Normal para profesores de Educaci\u00f3n B\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la oportunidad de seguir la formaci\u00f3n acad\u00e9mica del joven campirano, fue en una escuela secundaria vespertina particular. Corr\u00edan los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los sesenta; los medios de comunicaci\u00f3n eran absolutamente deficientes y estudiar requer\u00eda esfuerzos extra, en relaci\u00f3n con los chavos del \u00e1rea metropolitana. En esta circunstancia, hab\u00eda que viajar diariamente por la tarde, en bicicleta, los aproximadamente cuatro kil\u00f3metros que hab\u00eda entre la casa materna y el entronque con la carretera federal. Una amable familia que ten\u00eda en este punto su domicilio, se encargaba de cuidar su medio de transporte, mientras el joven estudiante se dirig\u00eda a la capital del Estado, en donde la jornada escolar lo manten\u00eda ocupado de las tres de la tarde a las nueve de la noche, incluyendo las ocasiones en que la cartelera convenc\u00eda a nuestro personaje a dejar un d\u00eda las clases, para disfrutar de un atractivo programa cinematogr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>El regreso ten\u00eda sus partes \u00e9picas: el camino era de terracer\u00eda, sin m\u00e1s luz que el equipo de la bicicleta y sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que los perros ladrando a lo lejos y uno que otro ser (hombre o fantasma) que llegaba a atravesarse por el camino. Esta etapa en la vida del muchacho, fue particularmente formativa. La historia de mitos, temores, leyendas\u2026 durante muchos a\u00f1os ha sido capaz de ubicar en varios puntos de la geograf\u00eda nocturna, una serie de luces fantasmag\u00f3ricas, aparecidos de dudoso origen y presencias demon\u00edacas que hac\u00eda a cualquiera, y m\u00e1s a esa edad, tenerle miedo a la noche y a la oscuridad en un pueblo como aqu\u00e9l. Esta experiencia por sencilla que parezca, influy\u00f3 mucho en el car\u00e1cter y seguridad de quien ten\u00eda que realizar ese recorrido, si quer\u00eda verse alguna vez con la suficiente escolaridad para seguir adelante en una ansiada carrera acad\u00e9mica, que para ese tiempo no se sab\u00eda de qu\u00e9 tama\u00f1o ten\u00eda que ser.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El camino estaba trazado, el destino era incierto, aunque se sab\u00eda lejano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA\u00a0 \u201cMe gusta andar, pero no sigo el camino Pues lo seguro ya no tiene misterio Me gusta ir, con el verano, muy lejos Pero volver junto a mi madre, en invierno, Junto a los perros que jam\u00e1s me olvidaron Y los abrazos que me dan mis hermanos\u201d. Facundo Cabral. 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