{"id":284861,"date":"2023-10-06T13:36:42","date_gmt":"2023-10-06T19:36:42","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=284861"},"modified":"2023-10-06T13:36:44","modified_gmt":"2023-10-06T19:36:44","slug":"recuerdan-a-ignacio-solares-en-la-casa-universitaria-del-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/recuerdan-a-ignacio-solares-en-la-casa-universitaria-del-libro\/","title":{"rendered":"Recuerdan a Ignacio Solares en la Casa Universitaria del Libro"},"content":{"rendered":"\n<p>La Casa Universitaria del Libro (Casul; Orizaba 24, Roma) fue la sede donde se llev\u00f3 a cabo el segundo de tres homenajes, en el marco del Festival Cultura UNAM, dedicados al escritor Ignacio Solares. Moderados por Guadalupe Alonso, titular de la Casul, Rosa Beltr\u00e1n, coordinadora de Difusi\u00f3n Cultural de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM); Myrna Ortega, viuda de Solares, y tres amigos y colegas del autor de &#8220;Madero, el otro&#8221;: Jos\u00e9 Gord\u00f3n, Javier Sicilia y Mart\u00edn Solares, recordaron ciertas an\u00e9cdotas y hablaron sobre el legado del escritor fallecido el pasado 24 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Gordon, primero en tomar la palabra, le pidi\u00f3 al p\u00fablico imaginar a Solares en su estudio, a mitad de la noche, justo en el momento en que se le viene a la mente la palabra &#8220;intervalo&#8221;, e hizo una digresi\u00f3n sobre los tr\u00e1nsitos del silencio a lo escrito, de la vigilia al sue\u00f1o y de la vida a la muerte. Record\u00f3 que al intervalo se le conoce como &#8220;fuego blanco&#8221; y que uno escribe con tinta negra sobre dicho fuego blanco: &#8220;Cuando estamos en un momento entre lo uno y lo otro resplandece la realidad. Ese hueco, ese intervalo, fue un hallazgo definitivo para Solares&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los puntos donde los tr\u00e1nsitos enlistados tienen m\u00e1s notoriedad en su obra es &#8220;Madero el otro&#8221;, reflexi\u00f3n \u2014abund\u00f3 Gordon\u2014 sobre lo que significa que haya m\u00e1s de una versi\u00f3n de lo que le sucede a un personaje hist\u00f3rico y, en palabras de Mart\u00edn Solares, una clase magistral sobre el arte de narrar, a la que emparent\u00f3 con algunas de las novelas hist\u00f3ricas mexicanas de las \u00faltimas d\u00e9cadas: &#8220;Noticias del Imperio&#8221;, de Fernando del Paso, &#8220;El seductor de la patria&#8221;, de Enrique Serna, y &#8220;El rostro de piedra&#8221;, de Eduardo Antonio Parra. &#8220;Madero, el otro parece hecha con nada, pero esa nada es el arte de la literatura&#8221;, continu\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre sus intervenciones, Alonso enfatiz\u00f3 que a Ignacio Solares y Javier Sicilia los uni\u00f3 un di\u00e1logo constante sobre la espiritualidad y la religi\u00f3n. Palabras que reiter\u00f3 el autor de &#8220;Tr\u00edptico del Desierto&#8221; al se\u00f1alar que Vicente Le\u00f1ero o el propio Solares no se ve\u00edan a s\u00ed mismos como escritores cat\u00f3licos, sino como cat\u00f3licos escritores.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran pregunta de Solares sobre el cristianismo tiene que ver con que Cristo revela a Dios, \u00bfpero qui\u00e9n es Dios?, dijo Sicilia, en una intervenci\u00f3n que tuvo puntos de coincidencia con la de Gordon: &#8220;Todo lo fant\u00e1stico de su literatura no es m\u00e1s que la captaci\u00f3n de ese instante vac\u00edo donde aparece lo extraordinario&#8221;. El d\u00eda de su funeral , cont\u00f3, por ejemplo, que lleg\u00f3 una corona con un nombre peculiar: Francisco I. Madero.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando fue su turno, Beltr\u00e1n record\u00f3 que lo conoci\u00f3 en 1995 junto a un par de escritores con los que Solares form\u00f3 un tr\u00edo inseparable: Gonzalo Celorio y Hern\u00e1n Lara Zavala. De inmediato, Beltr\u00e1n y Solares coincidieron en su gusto por &#8220;Largo viaje hacia la noche&#8221;, de O&#8217;Neill; Solares tambi\u00e9n le present\u00f3 a M\u00f3nica Lav\u00edn y tuvo pl\u00e1ticas con la actual coordinadora de Difusi\u00f3n Cultural de la UNAM sobre psicoan\u00e1lisis. Se debat\u00edan entre Freud y Jung y, en el caso del ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2010, la balanza se inclinaba hacia Jung por la fascinaci\u00f3n que en \u00e9l ejerci\u00f3 la sincronicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Beltr\u00e1n record\u00f3 los ciclos que Solares organiz\u00f3 en el Juan Ruiz de Alarc\u00f3n, con montajes de Margules, Gurrola, Ib\u00e1\u00f1ez y Tavira, entre otros, as\u00ed como el inicio del Carro de Comedias o los 300 programas de televisi\u00f3n, impulsados por \u00e9l, sobre la Revista de la Universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Ortega, directora de Descarga Cultura UNAM y compa\u00f1era de vida de Solares durante 45 a\u00f1os, habl\u00f3 sobre los libros y escritores que le apasionaron. &#8220;La lectura era su fuga, su agarradera&#8221;, dijo y lo describi\u00f3 como un lector voraz desde la infancia; de esos primeros a\u00f1os, en los que lo acompa\u00f1aron Defoe y Verne, conserv\u00f3 una edici\u00f3n de &#8220;El retrato de Dorian Gray&#8221;, de Wilde, proveniente de la biblioteca paterna. A\u00f1os despu\u00e9s, ya en la madurez, sus pasos regresaron sobre Conan Doyle y &#8220;El extra\u00f1o caso del doctor Jekyll y el se\u00f1or Hyde&#8221;, de Stevenson.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Los miserables&#8221;, una de sus novelas favoritas, fue un regalo de su padre, quien incluy\u00f3 una emotiva dedicatoria: &#8220;Para mi hijo porque esta novela cambi\u00f3 mi vida&#8221;. A la par, los viajes literarios lo apasionaron y lo llevaron a visitar las casas de sus autores favoritos. Ortega record\u00f3 la insistencia de Solares por conocer la casa de Victor Hugo, aunque quiz\u00e1 esto no fue muy diferente en los casos de Dostoievski, Balzac, Unamuno, Freud, Kafka, el Barrio de las Letras en Madrid ?donde se pueden seguir los pasos de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y dem\u00e1s cl\u00e1sicos?, El Floridita, bar cubano frecuentado por Hemingway, y el restaurante de Londres en el que Virginia Woolf ped\u00eda jam\u00f3n con pi\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Colina y Le\u00f1ero fueron importantes en una vida como lector que madur\u00f3 junto a ellos, dijo Ortega y no omiti\u00f3 la inquietud que la m\u00edstica despert\u00f3 en Solares ?&#8221;le interesaba la otredad, las realidades ajenas&#8221;? y que pas\u00f3 por la lectura de Krishnamurti en la juventud, a la que sucedieron el monje Thomas Merton y t\u00edtulos como &#8220;La ola es el mar&#8221;, de Willigis J\u00e4ger, hasta llegar a los escritores cat\u00f3licos L\u00e9on Bloy, Paul Claudel, Georges Bernanos y Graham Greene. &#8220;Ley\u00f3 a Erich Fromm y estudi\u00f3 con \u00e9l en su casa en Cuernavaca junto a los 12 disc\u00edpulos&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>La religi\u00f3n, entendida como la relaci\u00f3n del hombre con Dios y lo sagrado, no le impidi\u00f3 acercarse al existencialismo de Sartre, que pronto, para \u00e9l, fue superado por el humanismo de Camus. Quiz\u00e1 sea imposible hacer una lista absoluta de autores, pero Ortega menciona a muchos: Chesterton, Kafka, Buzzati, Melville, Lawrence y James, tanto por su cl\u00e1sica novela &#8220;Otra vuelta de tuerca&#8221;, como por los cuentos &#8220;El altar de los muertos&#8221; y &#8220;El rinc\u00f3n feliz&#8221;; escritores a los que ley\u00f3 sentado, durante horas, en una mecedora inc\u00f3moda, mientras mov\u00eda la cabeza de izquierda a derecha a la manera de quien niega. Ley\u00f3 biograf\u00edas de escritores e intent\u00f3 abarcar todo lo que encontr\u00f3 sobre la historia de M\u00e9xico a la hora de escribir &#8220;Madero, el otro&#8221;. Sus \u00faltimas relecturas fueron &#8220;La condici\u00f3n humana&#8221;, de Malraux, y &#8220;Los hermanos Karam\u00e1zov&#8221; y &#8220;Los endemoniados&#8221;, de Dostoievski. En espa\u00f1ol valor\u00f3, en particular, a Fuentes y Cort\u00e1zar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ortega cerr\u00f3 el homenaje con una cita de William Blake, escritor que justo vio la otredad y toc\u00f3 realidades nuevas: &#8220;El agradecimiento ya es el cielo&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Casa Universitaria del Libro (Casul; Orizaba 24, Roma) fue la sede donde se llev\u00f3 a cabo el segundo de tres homenajes, en el marco del Festival Cultura UNAM, dedicados al escritor Ignacio Solares. 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