{"id":282642,"date":"2023-09-25T06:17:12","date_gmt":"2023-09-25T12:17:12","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=282642"},"modified":"2023-09-25T06:17:14","modified_gmt":"2023-09-25T12:17:14","slug":"va-de-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/va-de-cuento\/","title":{"rendered":"VA DE CUENTO"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">FAMILIA POL\u00cdTICA<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cJacinto Cenobio, Jacinto Ad\u00e1n,<br>si en tu para\u00edso solo hab\u00eda paz,<br>yo no s\u00e9 qu\u00e9 culpa quieres pagar<br>aqu\u00ed en el infierno de la ciudad\u201d<br>Francisco Madrigal Toribio<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9rase una vez un ni\u00f1o que al nacer hered\u00f3 dos realidades que \u00e9l no conoc\u00eda. En ese tiempo, el idioma espa\u00f1ol no registraba a\u00fan los neologismos que cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, de manera esquem\u00e1tica dividieron en clases a toda la sociedad mexicana: fif\u00edes y chairos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro personaje, en una de sus facetas era totalmente fif\u00ed, pues su mam\u00e1 era la profesora del pueblo y su pap\u00e1, miembro de una de las familias m\u00e1s representativas. Ten\u00eda una casa que se distingu\u00eda de todas las dem\u00e1s, por su estructura de mamposter\u00eda y techo de cemento, con amplios corredores de teja, cuidadas bardas de piedra y pilares de tabique. En estos espacios que la Profe cuidaba con esmero, hab\u00eda numerosas macetas con plantas de ornato: geranios, hortensias, azucenas, alcatraces, bugambilias\u2026 En las columnas sufr\u00edan su cautiverio en sendas jaulas, tzenzontles, gorriones, calandrias, huitlacoches, palomas\u2026 En la casa, rodeada de a\u00f1ejos pirules, se respiraba un ambiente de paz y tranquilidad al lado del ni\u00f1o, cuya condici\u00f3n de hijo \u00fanico lo hac\u00eda, en ese medio, un ser lleno de privilegios.<\/p>\n\n\n\n<p>Extensos terrenos delimitaban las propiedades de la familia, animales dom\u00e9sticos deambulaban por todas ellas, en donde aparec\u00edan de cuando en cuando, humildes casas de penca o tejados modest\u00edsimos, que eran habitabados por los peones y sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pedro, nombre de nuestro protagonista, era hijo de Don Filogonio y de la Profesora Isabel. El origen humilde de ambos, les hizo transmitir a su unig\u00e9nito profundos valores de igualdad con los trabajadores de su casa y con los hijos de \u00e9stos, quienes eran sus compa\u00f1eros de escuela. A pesar de las notorias diferencias en sus or\u00edgenes, en su condici\u00f3n econ\u00f3mica, social, cultural\u2026 La igualdad era el valor fundamental que, sin saberlo, practicaban los ni\u00f1os en sus juegos cotidianos. Es necesario sumar el hecho de que en todo el pueblo y varios a la redonda, no exist\u00eda un solo profesionista universitario: ser m\u00e9dico, ingeniero, licenciado\u2026 Eran cumbres tan lejanas que ni siquiera se pod\u00eda pensar en ellas como aspiraciones. Si en ese tiempo alguien le hubiera preguntado a Juan Pedro \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de grande?, sin duda habr\u00eda contestado \u201ccampesino\u201d, como mi padre, o \u201cProfesor\u201d, como mi madre; de lo que estoy seguro, es que no le gustaba ir a la iglesia; que aprendi\u00f3 a rezar a fuerzas y que la figura del cura (que espor\u00e1dicamente visitaba el pueblo) no le era grata. Las nociones de religi\u00f3n y la hermosa tradici\u00f3n de \u201cofrecer flores\u201d en el rosario vespertino, le parec\u00edan francamente aburridas.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pedro empez\u00f3 a crecer dentro de esa dicotom\u00eda, dicha en t\u00e9rminos actuales: fif\u00ed por nacimiento y chairo por circunstancia. No ten\u00eda consciencia de clase. Era feliz. Estaba jodido, pero no se daba cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>A los cuatro a\u00f1os aprendi\u00f3 a leer y escribir. Acompa\u00f1ar a la Profe a su sal\u00f3n de clase, despertaba su inter\u00e9s y temprana afici\u00f3n por leer cuanto escrito ca\u00eda en sus manos; numerosos vol\u00famenes de historietas y cuentos pasaron ante sus ojos; varios contenidos y personajes permanecieron (hasta la fecha) en su subconsciente. Antes de cumplir diez a\u00f1os termin\u00f3 la primaria, sin tropiezos. Pensar en la secundaria implicaba una serie de dificultades, pero hab\u00eda que hacerlo. M\u00e1s adelante seguiremos con este relato<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtaseme, antes de continuar, hacer una breve digresi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia de m\u00e9dicos, la falta de carreteras y transportes, hac\u00edan toda una odisea un viaje del pueblo a la ciudad. En los tiempos que corresponden a esta narraci\u00f3n, de los habitantes del pueblo, nadie ten\u00eda suficientes recursos para comprarse un autom\u00f3vil y menos para pensar en una concesi\u00f3n o permiso de taxi. Como un recurso para fortalecer en su hijo el respeto por los personajes de su entorno, la Profe le platicaba a \u00e9l y a toda persona que mostraba disposici\u00f3n para escucharla, la siguiente an\u00e9cdota: \u201cCuando Juan Pedro ten\u00eda unos cuantos meses de edad, inexplicablemente se puso enfermo de gravedad. \u00a1Hab\u00eda que visitar urgentemente al m\u00e9dico en la ciudad! La Profe tom\u00f3 su rebozo, envolvi\u00f3 a su hijo y comenz\u00f3 a caminar los cinco kil\u00f3metros que la separaban de la carretera, para tomar el autob\u00fas que la llevar\u00eda a la ciudad. Apenas empezaba la caminata, cuando Dios, la naturaleza o el destino, le hicieron cruzarse con Do\u00f1a Mariquita quien, de manera muy amable y respetuosa, le pregunt\u00f3 -\u00bfA d\u00f3nde va Profe? Se le nota muy preocupada. -\u00a1C\u00f3mo no Mariquita, mi hijo se est\u00e1 muriendo! -D\u00e9jeme verlo, por favor. Tras r\u00e1pida auscultaci\u00f3n, Mariquita le dijo, -no se vaya, yo lo curo, v\u00e9ngase, acomp\u00e1\u00f1eme a mi casa. As\u00ed lo hizo y despu\u00e9s de ciertas curaciones a la manera tradicional, cedi\u00f3 la fiebre y el ni\u00f1o empez\u00f3 a dormir pl\u00e1cidamente, en un claro proceso de alivio. Desde entonces, la Profe recomendaba a su hijo: Mariquita te salv\u00f3 la vida; siempre sal\u00fadala con respeto. as\u00ed lo hac\u00eda Juan Pedro, en todas partes justificaba el respeto que la Profe sent\u00eda por las curanderas tradicionales, que tal vez con escasos conocimientos, pero mucha voluntad y fe, ayudaban a quienes las necesitaban\u201d. Vayan estas letras como recuerdo a Mariquita, humilde mujer que seguramente salv\u00f3 muchas vidas. Ya que tocamos este tema, es necesario recordar que el universo nocturno de la comunidad, se poblaba de brujas, nahuales y otros seres sobrenaturales que gustaban de saltar, convertidos en bolas de fuego, en los sitios m\u00e1s inh\u00f3spitos de los cerros, en donde la densa poblaci\u00f3n de guapillas, lechuguillas, u\u00f1a de gato, huizaches, mezquites, nopales, magueyes, biznagas y otras especies de la flora lugare\u00f1a, hac\u00eda imposible el paso por el lugar, a\u00fan en plena luz del d\u00eda. Era com\u00fan ver a \u201clas brujas\u201d en sus noches de fiesta y tambi\u00e9n, conocer que un reci\u00e9n nacido, antes de su bautizo mor\u00eda inexplicablemente, lleno de moretones, porque \u00e9ste mal\u00e9volo personaje \u201cse lo hab\u00eda chupado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hab\u00eda dicho y lo repito, que no hab\u00eda consciencia de clase entre los ni\u00f1os de ese tiempo. Todos \u00e9ramos iguales: los hijos de los peones, habituales compa\u00f1eros de juego o del trabajo disfrazado: \u201cacarrear\u201d agua a lomo de burro desde los jagueyes o pozas en la barranca. En graves crisis de sequ\u00eda, era un deber de lo m\u00e1s importante, caminar cuatro kil\u00f3metros de ida, m\u00e1s el correspondiente regreso, para dar de beber a las vacas y borregas que esperaban sedientas el preciado l\u00edquido.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed comenz\u00f3 en Juan Pedro un proceso paulatino de alejamiento de sus dioses; pues consideraba injusto que mientras en las ciudades y otros puntos geogr\u00e1ficos lejanos, el agua se desperdiciaba a raudales, en su pueblo no hubiera el l\u00edquido indispensable para las m\u00e1s urgentes y cotidianas tareas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros trabajos que hab\u00edamos de realizar eran, por ejemplo, el pastoreo y la atenci\u00f3n al levantamiento de aguamiel y raspa de los magueyes, para obtener recursos que ayudaran a la econom\u00eda familiar. El traslado del dulce producto del maguey a los tinacales, remueven recuerdos imperecederos en la vida de quien lo haya conocido: las tinas de cuero llenas de pulque transmiten un olor especial que se ubica en alg\u00fan rinc\u00f3n del alma; en alg\u00fan resquicio de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FAMILIA POL\u00cdTICA \u201cJacinto Cenobio, Jacinto Ad\u00e1n,si en tu para\u00edso solo hab\u00eda paz,yo no s\u00e9 qu\u00e9 culpa quieres pagaraqu\u00ed en el infierno de la ciudad\u201dFrancisco Madrigal Toribio \u00c9rase una vez un ni\u00f1o que al nacer hered\u00f3 dos realidades que \u00e9l no conoc\u00eda. 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