{"id":267320,"date":"2023-06-29T05:00:00","date_gmt":"2023-06-29T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=267320"},"modified":"2023-06-28T21:44:07","modified_gmt":"2023-06-29T03:44:07","slug":"destino-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/destino-2\/","title":{"rendered":"Destino"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">LAGUNA DE VOCES<\/h2>\n\n\n\n<p>De alg\u00fan modo u otro, todos intuimos que el paso del tiempo empieza a colocarnos en el lugar que nos toca. Ni m\u00e1s, ni menos; ni justo, ni injusto. Simplemente el espacio que construimos a lo largo de la existencia, de tal modo que reclamar al destino es poco menos que una sinverg\u00fcenzada, porque este solo se limita a dar certeza a los encuentros que fundamentaron lo que hoy mismo somos, y por eso los atesoramos, desde el instante luminoso en que por razones misteriosas decidimos no subir a un autob\u00fas, pero que al final de cuentas nos permiti\u00f3 conocer a la persona que amamos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos casos el destino es real, y no es producto de una sola acci\u00f3n, sino de cientos, a veces miles, que por eso se convierten en algo milagroso, al grado de bendecir lo que en un principio ten\u00eda toda la apariencia de un hecho lamentable en nuestra existencia: una enfermedad (no mortal por supuesto), un accidente, un pie que necesit\u00f3 de muletas para funcionar, y as\u00ed hasta el infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es otra cosa cuando hablamos de la conclusi\u00f3n de la existencia simple y llana, la que a golpes de trabajo cotidiano, o todo lo contrario, labramos para ser lo que hoy mismo somos, cuando la edad rebasa los 60 a\u00f1os y la expectativa es que, con mucha suerte, a lo mejor nos trepamos en la historia de los que parece que nunca se ir\u00e1n\u2026 aunque al final lo hacen.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos tuvimos sue\u00f1os de grandeza, de esa que nos situaba antes de los 30 en un pa\u00eds lejano en el arte de contar la historia humana en letras, m\u00fasica, pintura, o cualquier arte que vimos como puente necesario a la inmortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida que fabricamos hora a hora, nos trajo a la realidad en que aprendimos a querer lo que hicimos, a querer con toda el alma el camino que nos llev\u00f3 durante d\u00e9cadas al trabajo en el centro de Pachuca. Y no, no era un paisaje de otro mundo, pero al final era nuestro, el que nos extra\u00f1aba cuando tom\u00e1bamos otra calle ajena a la acostumbrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Peque\u00f1as cosas que un tiempo maldecimos se hicieron la estructura que acab\u00f3 por dar sentido a la vida, y el aire malhumorado pachuque\u00f1o se hizo entonces una bendici\u00f3n, el mismo car\u00e1cter hura\u00f1o de sus habitantes y los domingos en la tarde cuando todo parece haber muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual llegaron momentos de profunda tristeza, cuando nos asom\u00e1bamos a lo que tal vez (en una de esas) pudimos haber sido, y escuch\u00e1bamos noticias de contempor\u00e1neos que hac\u00edan realidad el sue\u00f1o de caminar a lo orilla de r\u00edos que se hab\u00edan quedado a vivir en nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, llegada la calma, empezamos a bendecir cada trecho del camino que nos llev\u00f3 a conocer la sencilla pero \u00fanica y vital sensaci\u00f3n de ser queridos, de pertenecer, de formar parte de un engranaje que sin nuestra presencia necesariamente habr\u00eda colapsado.<\/p>\n\n\n\n<p>De tal modo que no fue el destino culpable de nada, como no sea de los momentos que casi m\u00e1gicos dieron sentido a todo. Pero lo dem\u00e1s, hoy lo sabemos, tuvo como origen un ejercicio diario de decisiones, que parecer\u00e1n siempre equivocadas si no paramos un rato el camino para encontrarle el camino que pusieron a la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que lo comprendo, Pachuca es el \u00fanico lugar donde muchos que llegamos de otras tierras, empezamos a comprender la importancia de pertenecer, de sentir que una larga traves\u00eda llegaba a su final cuando la ciudad del viento, de las calles diminutas de su centro hist\u00f3rico, nos dieron cobijo y un sentido real de que el mundo nos pertenec\u00eda porque le pertenec\u00edamos al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso cambia las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y da un car\u00e1cter vital al destino, que somos, que gustosos le damos la mano y nos damos a la tarea de bendecir cada instante que cre\u00edamos tr\u00e1gico, pero que al final resulta todo lo contrario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso hace algunos a\u00f1os que me qued\u00f3 un pie como hilacha de marioneta, hoy estoy seguro que fue el destino, pero el bueno, ese que cobija amorosamente el instante \u00fanico y vital en que empezamos a ser parte de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi Correo: <a href=\"mailto:jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico\">jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Mi Twitter: @JavierEPeralta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAGUNA DE VOCES De alg\u00fan modo u otro, todos intuimos que el paso del tiempo empieza a colocarnos en el lugar que nos toca. 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