{"id":25922,"date":"2016-08-01T11:39:41","date_gmt":"2016-08-01T11:39:41","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/08\/01\/por-arnoldo-kraus-medico\/"},"modified":"2016-08-01T11:39:41","modified_gmt":"2016-08-01T11:39:41","slug":"por-arnoldo-kraus-medico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/por-arnoldo-kraus-medico\/","title":{"rendered":"Nostalgia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La nostalgia es un espacio esencial. En \u00e9l florecen rincones escondidos, \u00e1vidos de palabras, plenos de vivencias<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nostalgia no implica dolor ni sufrimiento. No es enfermedad f\u00edsica o ps\u00edquica. No es sujeta de tratamiento m\u00e9dico ni condici\u00f3n gen\u00e9tica. Extraviar algo, o experimentar p\u00e9rdidas, es consustancial a la nostalgia. La p\u00e9rdida de un grupo, de los recreos en la escuela \u2014no de las clases\u2014, de los compa\u00f1eros de la calle, del caf\u00e9 de la esquina y de las pl\u00e1ticas con los comensales amigos, no significa duelo ni implica, repito, enfermedad.<br \/>Por fortuna, ninguna aviesa industria farmac\u00e9utica ha creado medicamentos para tratar o interrumpir la nostalgia. Digo por fortuna, por la necesidad, para ellos, y para incontables personas, de medicalizar la vida. Y lo digo por otras razones: vivencias \u201cdel alma\u201d, afines a la nostalgia, como melancol\u00eda y tristeza, humanizan a quien las experimenta y ampl\u00eda el poder de los sentidos. Se mira, se escucha, se abraza y se toca desde otros rincones cuando una dosis de nostalgia y melancol\u00eda acompa\u00f1an.<br \/>Saudade es una palabra recientemente incorporada al idioma espa\u00f1ol. Nostalgia, soledad y a\u00f1oranza son los t\u00e9rminos utilizados por la Real Academia Espa\u00f1ola para describir saudade. Aunque no son sin\u00f3nimos, nostalgia y melancol\u00eda son tempos asociados. Una lleva a la otra. Se alimentan entre si y comparten espacios, tiempos, personas. Saudade es una bello vocablo portugu\u00e9s que las condensa. La vieja definici\u00f3n (1660) de Manuel de Melo, escritor portugu\u00e9s, es hermosa: \u201cBien que se padece y mal que se disfruta\u201d. Los \u201cseres nost\u00e1lgicos\u201d \u2014no me refiero al estado, sino a la persona, a la personalidad\u2014, encuentran, con facilidad, motivos para alimentar esa vivencia, vivencia, siguiendo a de Melo, que alimenta, motiva, sensibiliza, construye.<br \/>Las nuevas formas de comunicaci\u00f3n, correos electr\u00f3nicos, mensajes de texto, WhatsApp y suced\u00e1neos han suplido y casi sepultado la correspondencia por medio de cartas, de telegramas, o la de mensajeros portadores de misivas. Aguardar una carta no es lo mismo que aguardar un correo. El tiempo de espera entre ambos es diferente. Anhelar una carta, ilusionarse por la llegada del cartero, fomenta deseo y curiosidad. La rapidez de los WhatsApp, o de los correos electr\u00f3nicos, resta emoci\u00f3n.<br \/>Pedro Salinas, el gran poeta, autor de \u201cLa voz a ti debida\u201d, sinti\u00f3 el impulso de defender la escritura de cartas cuando ley\u00f3 en una oficina de correos de Nueva York, al despuntar la d\u00e9cada de los cuarenta del siglo pasado, el siguiente anuncio: \u201cNo escrib\u00e1is cartas, poned telegramas\u201d. Comparto dos noticias recientes, fuentes llenas de nostalgia, sucesos dignos de reflexi\u00f3n.<br \/>Leo en una vieja edici\u00f3n del peri\u00f3dico \u201cEl Pa\u00eds\u201d \u201425 de octubre de 2015\u2014 lo que todos sabemos: la muerte anunciada de los servicios de correo, la muerte vivida del fin de una \u00e9poca: adi\u00f3s a las cartas. En \u201cEl cartero se qued\u00f3 sin cartas\u201d, Daniel Verd\u00fa, tras describir c\u00f3mo se gastan las suelas de los carteros tras recorrer miles de kil\u00f3metros, habla del fin de una era: \u201cCasi nadie manda cartas personales\u2026 han ca\u00eddo hasta las felicitaciones navide\u00f1as\u2026 Canad\u00e1 prescindir\u00e1 de la entrega de cartas y paquetes en los domicilios a partir de 2019 y en Reino Unido se ha privatizado Royal Mail, empresa p\u00fablica desde hac\u00eda 500 a\u00f1os\u201d. Poco a poco desaparecer\u00e1n los servicios de correos en el mundo. Y con ellos las cartas escritas a mano, el papel escogido ad hoc, el sobre guardado durante d\u00e9cadas, la carta para que a\u00f1os despu\u00e9s la lean hijos, nietos.<br \/>Y leo una nota de Nuria Barrios en una vieja revista (\u201cEl Pa\u00eds Semanal\u201d, 25 de octubre de 2015) sobre Cynthia Ozick, heredera del Holocausto, veterana escritora y eterna observadora de la vida, quien, a sus 87 a\u00f1os, sigue escribiendo. \u201cEn sus cuentos\u201d, explica Barrios, \u201chabitan viejos supervivientes del Holocausto que luchan por adaptarse a la sociedad norteamericana sin sacrificar una visi\u00f3n de la existencia, la suya, que sobrevive en el yidis\u2026 Esta lengua milenaria pas\u00f3 de tener 13 millones de hablantes en 1930 a 3 millones en 2005\u201d. Perder un idioma y una literatura es perder muchas historias. El tiempo no perdona nada, no se dispensa ni a s\u00ed mismo. Lo obvio, aunque obvio, inquieta: revive tiempos viejos, tiempos muertos, espacios donde la nostalgia prospera.<br \/>La nostalgia es un espacio esencial. En \u00e9l florecen rincones escondidos, \u00e1vidos de palabras, plenos de vivencias.<br \/>Notas insomnes. Regresar no implica dolor. La nostalgia siembra y revive. \u00bfSirve? Siempre es \u00fatil mirar hacia atr\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nostalgia es un espacio esencial. 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