{"id":25701,"date":"2016-07-28T12:11:07","date_gmt":"2016-07-28T12:11:07","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/07\/28\/sepulturero-oficio-que-se-aprende-desde-nino\/"},"modified":"2016-07-28T12:11:07","modified_gmt":"2016-07-28T12:11:07","slug":"sepulturero-oficio-que-se-aprende-desde-nino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/sepulturero-oficio-que-se-aprende-desde-nino\/","title":{"rendered":"Sepulturero, oficio que se aprende desde ni\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Mochilazo en el tiempo<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una enorme puerta de estilo Art Dec\u00f3 recibe a los visitantes del pante\u00f3n civil de Dolores. Al adentrarse, el silencio reina en todos los rincones y es el eterno acompa\u00f1ante de los difuntos que se encuentran en ese terreno de dos millones de metros cuadrados, en la segunda secci\u00f3n de Chapultepec. Ah\u00ed, entre las tumbas se guardan innumerables historias que quedaron, literalmente, enterradas para siempre.<br \/>Ha pasado m\u00e1s de un siglo de su inauguraci\u00f3n en 1875 y este sitio, en donde la muerte es protagonista, tambi\u00e9n es el lugar en el que un grupo de trabajadores ha encontrado, ir\u00f3nicamente, una forma de vida entre los muertos de la ciudad.<br \/>El oficio de sepulturero no es una labor com\u00fan y no muchas personas se atreven a realizarla; sin embargo, la extensi\u00f3n del pante\u00f3n de Dolores requiere que haya gran cantidad de enterradores y entre ellos est\u00e1n nuestros cuatro entrevistados, quienes tienen diferentes funciones dentro del lugar, desde sepultar a los difuntos, trabajar en los detalles de las tumbas, hasta encargarse de la fosa com\u00fan.<br \/>&#8211; Desde ni\u00f1os se familiarizaron con el ambiente t\u00e9trico del pante\u00f3n<br \/>As\u00ed, para Carlos, Jos\u00e9, Ulises e Israel Cancino nuestros cuatro entrevistados \u2013 tres de ellos no quisieron dar sus apellidos-, ser sepulturero es un trabajo como cualquier otro. Adem\u00e1s, a ninguno de ellos les asusta estar rodeados de tantos difuntos y pasar largos ratos en el silencio sepulcral del pante\u00f3n.<br \/>Su rutina es llegar y checar su entrada, luego van a hacer limpieza de sus lotes, barren las calles. Cada quien tiene un \u00e1rea, esperan a que les toque su rol en la semana; conforme van llegando los servicios ellos deben estar ah\u00ed, les dan una orden, van con los dolientes, y dependiendo lo que se tenga que hacer hay que preparar todo para sepultar.<br \/>Todos coinciden en que este oficio \u201cse hereda\u201d, es de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y consideran casos raros a quienes llegan ah\u00ed sin tener alg\u00fan familiar que tambi\u00e9n haya sido sepulturero. Todos dicen tener jornadas diarias de 12 horas en promedio, laboran de lunes a viernes y hacen guardias los fines de semana y d\u00edas festivos, por eso no tienen un d\u00eda fijo de descanso. Cuentan que antes 15 personas viv\u00edan ah\u00ed, en el pante\u00f3n, hoy s\u00f3lo son tres y ya son mayores.<br \/>Ninguno come en el pante\u00f3n, se dan tiempo para salir. Cada uno cava una tumba solo o las tumbas que le toquen a cada quien ese d\u00eda. Tampoco hablan de t\u00e9cnicas para cavar, s\u00f3lo los hacen y ya. Jos\u00e9 narra que en una misma tumba pueden entrar seis personas, para eso se deben cavar cuatro metros de profundidad. Cada b\u00f3veda mide de 67 a 70 cm. Dicen que por el poco espacio que queda actualmente, la gente prefiere cremar a sus muertos, por eso ya son pocos los que se entierran como antes en sus cajas.<br \/>A pesar de las tareas que conlleva su labor en el pante\u00f3n, ellos consideran que es una opci\u00f3n digna de trabajo, como Carlos, quien se encarga del lote de los italianos en el cementerio. Este hombre de 65 a\u00f1os dice que tom\u00f3 la decisi\u00f3n de trabajar ah\u00ed despu\u00e9s de visitar por primera vez el lugar: \u201cVine a ver c\u00f3mo era el ambiente aqu\u00ed, me gust\u00f3 y me qued\u00e9\u201d; era 1971, \u00e9l ten\u00eda apenas 20 a\u00f1os, y entonces no imagin\u00f3 que iba a estar ah\u00ed durante la mayor parte de su vida.<br \/>&#8211; La vida de sepulturero<br \/>\u201cLa vida del enterrador es la m\u00e1s triste y la m\u00e1s dolorosa de todas las vidas miserables, todo el d\u00eda estamos presenciando escenas de dolor y de llanto\u201d, esta declaraci\u00f3n la realiz\u00f3 el sepulturero J. Guadalupe Cruz en 1925 para EL UNIVERSAL ILUSTRADO, en la entrevista \u201cVidas ejemplares: De los que conocen la miseria y el dolor\u201d, realizada por \u00d3scar Leblanc.<br \/>En esa \u00e9poca Cruz llevaba 20 a\u00f1os como enterrador en el pante\u00f3n de Dolores y era el m\u00e1s viejo de los trabajadores. Pero hoy el sepulturero Carlos no tiene esa perspectiva sobre su oficio. Con una tranquilidad inmensa y con bromas platica sobre su trabajo: \u201cAqu\u00ed es muy tranquilo, los muertitos no dicen nada\u201d.<br \/>Muchos de los trabajadores del pante\u00f3n Dolores llevan m\u00e1s de diez a\u00f1os laborando en este lugar. Carlos, por ejemplo, nos comenta que en casa, con su esposa y sus hijos, nunca tuvo problema en platicar sobre el tiempo que pasa en el pante\u00f3n, donde se dedica a enterrar a los muertos y mantener sus tumbas.<br \/>Otros sepultureros como Jos\u00e9 y Ulises tambi\u00e9n comparten esta visi\u00f3n y dicen: \u201cA todo se acostumbra uno\u201d. Sin embargo, ellos desde ni\u00f1os se familiarizaron con el ambiente t\u00e9trico del pante\u00f3n, pues sus padres y otros familiares laboraron ah\u00ed durante d\u00e9cadas.<br \/>Las historias de estos trabajadores son muy parecidas, pues adem\u00e1s de continuar con una especie de tradici\u00f3n familiar, llegaron a laborar al cementerio desde una edad muy temprana por las dif\u00edciles condiciones econ\u00f3micas en que se encontraban.<br \/>Por ejemplo, Ulises, quien se dedica a las labores de alba\u00f1iler\u00eda en las tumbas, dice que se decidi\u00f3 por este oficio porque no tuvo estudios. Dice que en un d\u00eda puede terminar su trabajo de alba\u00f1iler\u00eda en las tumbas, pero que a veces lo hace en tres d\u00edas.<br \/>&#8211; Los olvidados de la fosa com\u00fan<br \/>Israel Cancino, el encargado de la fosa com\u00fan, tambi\u00e9n comenta que a los 18 a\u00f1os no encontr\u00f3 otro lugar donde trabajar y que por ello aqu\u00ed ha estado por mucho tiempo, en el que vivi\u00f3 inclusive los momentos de cat\u00e1strofe despu\u00e9s del terremoto de 1985. Empez\u00f3 como ayudante de los sepultureros y al principio le daba miedo, pero luego se acostumbr\u00f3 y despu\u00e9s de que se jubil\u00f3 la persona que estaba antes de \u00e9l se qued\u00f3 como encargado de la fosa com\u00fan.<br \/>Nos cuenta que cada fin de semana llegan cad\u00e1veres que env\u00eda el Servicio M\u00e9dico Forense, por lo regular son de 10 a 25 muertos. Hay personas que van a reconocer el cuerpo de sus familiares, aunque casi no van, pues de 100 muertos se reconocen s\u00f3lo a 5 o 6 personas.<br \/>Tambi\u00e9n cada que terminan las clases de los estudiantes de Medicina, los servicios forenses env\u00edan muchos cad\u00e1veres, ya en cajas, listos para enterrarse en la fosa com\u00fan.<br \/>En 1925 las condiciones eran muy distintas. De acuerdo con el art\u00edculo de Leblanc, su entrevistado le cont\u00f3: \u201cAqu\u00ed dejamos todas las noches una fila de muertos para que se maduren en la noche. S\u00f3lo as\u00ed evitamos enterrar por equivocaci\u00f3n a un vivo\u201d. Afortunadamente, con el tiempo estas tenebrosas costumbres dejaron de practicarse en el cementerio.<br \/>&#8211; Recuerdos de momentos impactantes<br \/>A pesar de los cambios que han transcurrido a lo largo de la historia del pante\u00f3n civil de Dolores, los trabajadores a\u00fan est\u00e1n expuestos a momentos muy impactantes como recuerda Carlos, quien dice que la primera vez que vio los restos de un muerto fue una experiencia aterradora. \u201cHay algunos que salen todav\u00eda con materia, tambi\u00e9n, algunas de las cajas se llenan de agua y hacen que el cuerpo flote\u201d. A pesar de que al principio esto le causaba miedo, comenta que \u201ca todo se acostumbra uno\u201d.<br \/>Todos concuerdan que de los entierros de los que han sido testigos, los de difuntos ni\u00f1os y adolescentes son los que m\u00e1s les causan conmoci\u00f3n. Jos\u00e9 recuerda el funeral de una familia en donde \u201cel padre mat\u00f3 a sus dos hijos y luego se mat\u00f3 \u00e9l. \u00a1Fue algo terrible!\u201d.<br \/>Aunque es com\u00fan escuchar historias de terror sobre los cementerios, ninguno de los entrevistados ha vivido alguna de este tipo. Carlos afirma que son puras invenciones. \u201cYo no les creo, nunca he visto nada de eso\u201d. Jos\u00e9 comenta que los antiguos trabajadores eran los que m\u00e1s contaban esos relatos, entre los m\u00e1s conocidos estaban los de ni\u00f1os que hac\u00edan travesuras y les escond\u00edan sus herramientas, as\u00ed como mujeres de blanco que iban caminando y se desaparec\u00edan de repente, hasta la de un soldado que en las noches se pon\u00eda a marchar.<br \/>Las leyendas que se cuentan en el cementerio no les preocupan tanto como sus sueldos, pues a pesar de largas jornadas s\u00f3lo perciben el salario m\u00ednimo y algunos, a\u00fan con m\u00faltiples labores, reciben m\u00e1ximo dos mil pesos a la semana. Aun as\u00ed se muestran a gusto, como Ulises, a quien le gusta mucho hacer su trabajo, ya que la alba\u00f1iler\u00eda en el cementerio le da muchas opciones para explotar su creatividad en la creaci\u00f3n de las tumbas. Asimismo, Israel dice que est\u00e1 agradecido porque su labor en la fosa com\u00fan le ha permitido mantener a su familia durante a\u00f1os.<br \/>&#8211; Un gran cementerio para la ciudad<br \/>Antes de que el pante\u00f3n civil de Dolores fuera el m\u00e1s importante para los capitalinos, los primeros cementerios de la ciudad se establecieron en los atrios de las parroquias, de acuerdo con el art\u00edculo \u201cCementerios que la ciudad enterr\u00f3\u201d de V\u00edctor Jes\u00fas Mart\u00ednez en EL UNIVERSAL. Pero el crecimiento de la poblaci\u00f3n oblig\u00f3 a los gobiernos, desde el siglo XVIII, a ubicar estos camposantos en lugares alejados y a plantear la idea de un cementerio general para toda la ciudad.<br \/>En el siglo XIX los panteones de Santa Paula, San Fernando y Campo Florido se convirtieron en los principales. El historiador Jes\u00fas Galindo y Villa relata en su obra Historia sumaria de la Ciudad de M\u00e9xico, que el de Santa Paula fue el primero en donde se busc\u00f3 concentrar a los muertos de la ciudad y se ubicaba donde hoy se encuentra la Avenida Riva Palacio, junto a la parroquia de Santa Mar\u00eda la Redonda en la delegaci\u00f3n Cuauht\u00e9moc. Galindo y Villa tambi\u00e9n afirma que en una casa de la calle aleda\u00f1a 1\u00aa. De Moctezuma a\u00fan se ve una pared del cementerio, con la huella de los nichos.<br \/>Pero este pante\u00f3n s\u00f3lo funcion\u00f3 durante 25 a\u00f1os, ya que la gran cantidad de tumbas lo saturaron y causaron su deterioro, por lo que en 1869 fue clausurado. Entonces los cementerios Campo Florido (que estaba en lo que hoy es la colonia Doctores) y municipal de la Piedad (frente al actual pante\u00f3n Franc\u00e9s de la colonia Roma) fueron los m\u00e1s importantes de la capital hasta que se inaugur\u00f3 el pante\u00f3n civil de Dolores.<br \/>&#8211; El origen del pante\u00f3n civil de Dolores<br \/>Dentro del antiguo rancho Coscoacoaco, al oeste de la ciudad, exist\u00eda un lugar llamado \u201cTabla de Dolores\u201d, donde se instal\u00f3 este cementerio, seg\u00fan indica H\u00e9ctor de Maule\u00f3n en su art\u00edculo \u201cEl misterioso pante\u00f3n de Dolores\u201d publicado en 2013 en EL UNIVERSAL. El terreno pertenec\u00eda a Dolores Gayosso, dama del siglo XIX, cuyo hijo, Eusebio Gayosso, fund\u00f3 la famosa agencia funeraria que lleva su apellido; pero fue su yerno, Juan Manuel Benfield, quien solicit\u00f3 una concesi\u00f3n para abrir un pante\u00f3n civil.<br \/>As\u00ed, en 1875 surgi\u00f3 el pante\u00f3n m\u00e1s grande de la Ciudad de M\u00e9xico. La primera persona en ser enterrada ah\u00ed fue el general Eusebio Gayosso, esposo de Dolores Gayosso. Posteriormente, muchos de los restos que estaban en Campo Florido, entre ellos los del poeta Manuel Acu\u00f1a, se trasladaron al pante\u00f3n civil de Dolores. En ese tiempo las tarifas de las tumbas, de acuerdo con el libro Vida cotidiana de la Ciudad de M\u00e9xico 1850-1910 de Cristina Barros y Marco Buenrostro, iban de los cinco a los 85 pesos.<br \/>&#8211; El eterno descanso de las Personas Ilustres<br \/>Uno de los sitios m\u00e1s famosos dentro del pante\u00f3n es la Rotonda de las Personas Ilustres, la cual rinde homenaje a los mexicanos que se han distinguido por su participaci\u00f3n pol\u00edtica o sus contribuciones al desarrollo cient\u00edfico, econ\u00f3mico, social y cultural del pa\u00eds. Su estructura circular la vuelve muy atractiva para los visitantes, y su particular dise\u00f1o ha permitido que se ubiquen ah\u00ed 115 tumbas.<br \/>De acuerdo con el sitio web de la Rotonda, el primero en ser enterrado en ella fue el teniente coronel Pedro Letechip\u00eda en 1876, quien particip\u00f3 en la Revoluci\u00f3n de Ayutla, en la Guerra de Reforma y en la resistencia ante la Intervenci\u00f3n francesa.<br \/>Entre los personajes que reposan ah\u00ed est\u00e1n Dolores del R\u00edo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rosario Castellanos, Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde, Pedro Infante y Agust\u00edn Lara. La tumba de este \u00faltimo, nos cuenta nuestro Carlos, es una de las m\u00e1s visitadas y de las que tiene flores con m\u00e1s frecuencia.<br \/>Otra de las personalidades que yace en el pante\u00f3n, pero que no est\u00e1 dentro de la Rotonda es la fot\u00f3grafa Tina Modotti. De acuerdo con Carlos \u2014quien est\u00e1 a cargo del \u00e1rea de los italianos dentro del pante\u00f3n\u2014 la artista hab\u00eda dicho que si llegaba a morir en M\u00e9xico, no quer\u00eda que su tumba estuviera en el lote de los italianos (aunque ah\u00ed se encuentra), pues prefer\u00eda estar entre los mexicanos.<br \/>&#8211; Los j\u00f3venes ya no visitan a sus difuntos<br \/>Despu\u00e9s de trabajar 45 a\u00f1os en el Pante\u00f3n Civil de Dolores, Carlos ha notado que las personas ya no visitan tanto las tumbas de sus familiares como suced\u00eda antes. Con tristeza admite: \u201cMe ha tocado ver que esto sucede en mi familia\u201d.<br \/>Su observaci\u00f3n es cierta, alrededor, las tumbas se encuentran solitarias y algunas con un notable deterioro; aunque la Rotonda y las tumbas de los personajes que ah\u00ed se encuentran atraen a una gran cantidad de personas. Carlos y Jos\u00e9 afirman que las personas que m\u00e1s frecuentan el pante\u00f3n son adultos mayores, ya que \u201clos j\u00f3venes ya no tienen esa costumbre de visitar a sus muertos\u201d.<br \/>El tiempo ha pasado por el pante\u00f3n de Dolores y por los trabajadores como Carlos, luego de laborar por casi medio siglo en un lugar donde las horas parecen no avanzar, los cambios comienzan a hacerse presentes. Ahora \u00e9l, con m\u00e1s de 60 a\u00f1os luce un poco cansado y algunas de las labores que realiza como cavar el espacio en la tierra para los entierros y dar mantenimiento a las tumbas, comienzan a ser cada vez m\u00e1s pesadas. Mientras, el cementerio deja de ser ese lugar donde se reun\u00edan multitudes para visitar a sus muertos, hoy es un sitio casi desierto, donde parece que s\u00f3lo abundan las almas que descansan ah\u00ed.<\/p>\n<p>Texto: Berenice De Rosas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-25701","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25701"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25701\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}