{"id":25635,"date":"2016-07-27T12:50:53","date_gmt":"2016-07-27T12:50:53","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/07\/27\/novela-total\/"},"modified":"2016-07-27T12:50:53","modified_gmt":"2016-07-27T12:50:53","slug":"novela-total","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/novela-total\/","title":{"rendered":"Novela total"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Cl\u00e1sicos y comerciales<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo un tiempo en que la aspiraci\u00f3n de los escritores latinoamericanos (y no s\u00f3lo de ellos) era escribir \u201cnovelas totales\u201d y tal parec\u00eda que con \u201c2666\u201d (2004), la odisea inacabada de Roberto Bola\u00f1o finalizaba esa pretensi\u00f3n tan idiosincr\u00e1tica del Boom. Que cada naci\u00f3n tuviese su novela total y a su novelista era muy propio de las maneras intelectuales nuestras, pues como lo apunt\u00f3, distante, Jos\u00e9 Gaos, si hab\u00eda una filosof\u00eda en lengua espa\u00f1ola era aquella entretenida en negar, bendecir o sopesar el ser nacional. Nada m\u00e1s natural que cada naci\u00f3n latinoamericana tuviese as\u00ed a su novelista ejerciendo de ont\u00f3logo de cabecera. Pero de aquella tribu s\u00f3lo sobrevive Vargas Llosa y hay quien dice que sin \u00e9l, la novela latinoamericana tendr\u00e1 que conformarse con preservar su lugar conquistado, con cierta demora, en la literatura mundial.<br \/>No es tiempo a\u00fan, me parece, para saber si Bola\u00f1o fue el fuego fatuo del Boom o el verdadero inicio de otro ciclo, aunque dado que el chileno fue mi contempor\u00e1neo (y de usted) me inclino por pensar lo segundo, pues cada \u00e9poca quiere para s\u00ed el monopolio de ese \u201ca\u00f1o de la misericordia\u201d que es como debi\u00f3 llamarse \u201cThe Night\u201d (Alfaguara, 2016). Esta impactante novela \u2014la primera\u2014 del venezolano Rodrigo Blanco (Caracas, 1981) no s\u00f3lo est\u00e1 escrita sino tambi\u00e9n pensada, punto que suele distinguir a las novelas significativas de las noveler\u00edas de cada temporada.<br \/>S\u00ed, figurativamente, creo que la verdadera novela est\u00e1 no s\u00f3lo escrita sino pensada. Ejemplo de \u00e9stas \u00faltimas son, desde luego, el \u201cQuijote\u201d o \u201cMadame Bovary\u201d y entre nosotros \u201cPedro P\u00e1ramo\u201d o \u201cCien a\u00f1os de soledad\u201d. Es materia de discusi\u00f3n si el autor piensa su novela o es \u2014la famosa obra abierta\u2014 el lector quien le otorga un sentido. En el caso de Rulfo pareciera que su descomposici\u00f3n trascendente del mito agrario lo tom\u00f3 a \u00e9l por sorpresa lo mismo que a sus lectores, mientras que las l\u00edneas finales de \u201cCien a\u00f1os de soledad\u201d confirman el libro infinito sugerido por Borges. Faulkner pensaba sus novelas, Hemingway, no. Habr\u00e1 quien diga que Finnegans Wake fue pensada y no escrita.<br \/>\u201cThe Night\u201d, como \u201c2666\u201d, es una novela pensada. Su joven autor, dise\u00f1\u00f3 una novela total, ambiciosa, de aquellas cuyo probable fracaso tambi\u00e9n ser\u00eda honroso. La obra p\u00f3stuma de Bola\u00f1o tiene el atractivo de sobreponer el siglo XX a las ruinas de Poussin y varios de sus cap\u00edtulos son borradores porque al autor le falt\u00f3 salud para pulirlos mientras que Blanco no ha acumulado a\u00fan la suficiente madurez para controlar todos los hilos dram\u00e1ticos de su narraci\u00f3n. \u201cMuchas notas\u201d, como le reclamaban a Brahms. La ausencia tan frecuente de tijeras sobre la mesa del escritor latinoamericano: hay una o dos subtramas sobrantes en la novela de Blanco. Se necesita ser Thomas Mann para expulsar a un colegio entero de una novela.<br \/>Pese a ello, \u201cThe Night\u201d es una de las pocas novelas capaces de atrapar el esp\u00edritu de nuestro tiempo, el famoso Zeigeist. Desde luego que el desgarrado tel\u00f3n de fondo es la Venezuela desahuciada por un caudillo canalla y rid\u00edculo que se adue\u00f1\u00f3 de la frustraci\u00f3n de las masas haciendo ilusionismo: llenaba la mesa y al mismo tiempo, se robaba el mantel, volcando al suelo todos los alimentos, como puede suceder en este pa\u00eds o en cualquier otra democracia b\u00e1rbara. Pero as\u00ed como en otra novela total (Cr\u00f3nica de la intervenci\u00f3n, de Juan Garc\u00eda Ponce), el movimiento estudiantil de 1968 es s\u00f3lo un term\u00f3stato que indica el clima moral del libro, la tragedia pol\u00edtica venezolana, dibujada a trav\u00e9s de una ciudad sin electricidad, se ausenta para hacerse presente en \u201cThe Night\u201d pues Blanco sabe que la indignaci\u00f3n es mort\u00edfera para la literatura.<br \/>Blanco pens\u00f3 su novela a partir de cuatro figuras, como las llamar\u00eda Auerbach: el anagrama al desordenar, el pal\u00edndromo le\u00eddo de derecha a izquierda y viceversa, la m\u00e1quina de los sue\u00f1os y el tetromin\u00f3, un ocioso juego computacional. Un escritor busca en el anagrama el sentido lo cual lo lleva al palindromista Dar\u00edo Lancini, cuyo destino cifra el fracaso de las vanguardias pol\u00edticas y art\u00edsticas del siglo XX. Ni cambi\u00f3 la vida ni se transform\u00f3 el mundo tal cual lo quer\u00eda aquel connubio. A Pedro \u00c1lamo lo acompa\u00f1a otro escritor, Mat\u00edas Rye, el falso alter ego de Blanco, necesitado de explicar Venezuela a trav\u00e9s de dos g\u00e9neros hechos uno solo por el nuevo siglo: el polic\u00edaco y el g\u00f3tico, ayuntados en un manuscrito primordial olvidado en el ciberespacio.<br \/>A este par de representantes del viejo y del nuevo realismo, uno y otro impotentes, los vigila el psiquiatra que comparten, figura con la cual Blanco se pone del lado de Mauriac contra Sartre: s\u00f3lo el novelista es Dios. Un paciente es simplemente alguien, dice este cl\u00ednico, incapaz de contar su historia. Finalmente, en una novela cuyo penate es el antiguo Ferdinand de Saussure y no los modernos Foucault y Lacan, son las m\u00e1quinas las que nos librar\u00e1n de los locos, \u201cun exceso en la carga de sentido que tolera el mundo\u201d, invasores de la ciudad como asesinos seriales y como artistas contempor\u00e1neos. A trav\u00e9s de un anagrama, apenas con un s\u00f3lo significado\/significante, el misterio de \u201cThe Night\u201d es descifrado por Rodrigo Blanco, pues si \u201cla muerte es la principal prueba de la existencia de Dios\u201d, s\u00f3lo nos queda la teor\u00eda de los juegos. Encienda su pantalla y juegue con sus cuatro cuadrados conectados en \u00e1ngulo recto frente a usted.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cl\u00e1sicos y comerciales<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-25635","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25635"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25635\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}