{"id":24419,"date":"2016-07-08T12:57:03","date_gmt":"2016-07-08T12:57:03","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/07\/08\/anonimo\/"},"modified":"2016-07-08T12:57:03","modified_gmt":"2016-07-08T12:57:03","slug":"anonimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/anonimo\/","title":{"rendered":"An\u00f3nimo"},"content":{"rendered":"<p>Callej\u00f3n de Sombrereros<br \/>Esos an\u00f3nimos pueden parecer un g\u00e9nero literario. Suelen suponerse escuetos y estar escritos con letra nerviosa, apresurada y enga\u00f1osa, con torpeza y no pocas veces con faltas de ortograf\u00eda<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>DATO<br \/>Borges deploraba en 1931 que \u201cotra suficiente explicaci\u00f3n de la facilidad porte\u00f1a del odio la ofrecen los cuantiosos an\u00f3nimos, entre los que debemos incluir el nuevo an\u00f3nimo auditivo, sin rastros: la afrentosa llamada telef\u00f3nica, la emisi\u00f3n invulnerable de injurias. Ese impersonal y modesto g\u00e9nero literario, ignoro si es de invenci\u00f3n argentina, pero s\u00ed de aplicaci\u00f3n perpetua y feliz. Hay virtuosos en esta capital que sazonan lo procaz de sus vocativos con la estudiosa intempestividad de la hora.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en el que una nota an\u00f3nima pod\u00eda importar un acontecimiento. Su escueta revelaci\u00f3n pod\u00eda producir inquietud y propiciar una trama y una intriga. Con frecuencia se refer\u00eda a una burda infidelidad marital que pod\u00eda derivar en una historia elemental de celos, suspicacias, dudas, ruindades pasionales, vigilancias acaso subrepticias para corroborar la veracidad de la advertencia an\u00f3nima que en no pocas ocasiones incitaba a desconfiar de personas equivocadas, a involucrar a inocentes y a contratar detectives zafios que se dedican a espiar a esposas y maridos para demostrar traiciones conyugales. A veces, esas notas se repiten induciendo el devenir de acontecimientos \u00edntimos, se\u00f1alando posibles culpables, modelando quiz\u00e1 los hechos a conveniencia con prop\u00f3sitos miserables. A veces se trata de bromas que no han dejado de suscitar desenlaces funestos y, a veces, implican un insulto, una amenaza y una extorsi\u00f3n.<br \/>Cierta literatura, el cinemat\u00f3grafo, el melodrama no han dejado de explotar ese recurso. En Nosotras las taqu\u00edgrafas, el film de Emilio G\u00f3mez Muriel, por ejemplo, una de las historias, que convergen en una oficina de gobierno en la que trabajan varias secretarias, refiere que la esposa del jefe recibe sucesivos an\u00f3nimos que le advierten que su marido la enga\u00f1a con su secretaria. Menos con desesperaci\u00f3n que crey\u00e9ndose humillada, dispara una pistola en el ba\u00f1o de la oficina de gobierno contra la mujer equivocada, que supl\u00eda a la amante mientras estaba de vacaciones. La autora de los an\u00f3nimos era otra secretaria envidiosa, que se consideraba menospreciada y que hab\u00eda escrito otras cartitas sin firma a otro de los jefes inform\u00e1ndole detalladamente lo que opinaban sus secretarias de ellos.<br \/>Esos an\u00f3nimos pueden parecer un g\u00e9nero literario. Suelen suponerse escuetos y estar escritos con letra nerviosa, apresurada y enga\u00f1osa, con torpeza y no pocas veces con faltas de ortograf\u00eda. Sin embargo, pueden resultar m\u00e1s elaborados, inventivos y reveladores; hay quien los forma con letras, palabras y frases recortadas del peri\u00f3dico, como un montaje o un poema dada\u00edsta, y hay quien, como el Acertijo, el personaje de Batman, los componen como una adivinanza. Parad\u00f3jicamente, el asesino de ni\u00f1os de M. El vampiro de D\u00fcsseldorf, la pel\u00edcula de Fritz Lang, env\u00eda un an\u00f3nimo a la prensa, escrito con l\u00e1piz rojo y una letra, seg\u00fan el gui\u00f3n, \u201cinfantil y patol\u00f3gica\u201d, para ser reconocido: \u201cDado que la polic\u00eda se ha negado a dar publicidad a mi primera carta, me dirijo ahora a la prensa. Busquen. Pronto se aclarar\u00e1 todo, pero yo no he llegado a\u00fan al fin\u201d. Entre las novelas de X, uno de los personajes de El hipogeo secreto de Salvador Elizondo, que aparece fugazmente en Nosotras las taqu\u00edgrafas, se halla La carta an\u00f3nima.<br \/>La invenci\u00f3n del tel\u00e9fono le depar\u00f3 una nueva forma al anonimato. La advertencia, la amenaza, el insulto se convirtieron asimismo en una pr\u00e1ctica criminal: la extorsi\u00f3n que, se sabe, con frecuencia procede de la c\u00e1rcel. Sin embargo, los an\u00f3nimos tambi\u00e9n han acostumbrado bromas pueriles. En I saw what you did, el film de William Castle, tres ni\u00f1as ociosas se dedican una noche a llamar a desconocidos, elegidos al azar en la gu\u00eda telef\u00f3nica, para decirles, como el t\u00edtulo de la pel\u00edcula: \u201cVi lo que hiciste\u201d. Uno de los desconocidos acababa de cometer un asesinato. <br \/>Borges deploraba en 1931 que \u201cotra suficiente explicaci\u00f3n de la facilidad porte\u00f1a del odio la ofrecen los cuantiosos an\u00f3nimos, entre los que debemos incluir el nuevo an\u00f3nimo auditivo, sin rastros: la afrentosa llamada telef\u00f3nica, la emisi\u00f3n invulnerable de injurias. Ese impersonal y modesto g\u00e9nero literario, ignoro si es de invenci\u00f3n argentina, pero s\u00ed de aplicaci\u00f3n perpetua y feliz. Hay virtuosos en esta capital que sazonan lo procaz de sus vocativos con la estudiosa intempestividad de la hora. Tampoco nuestros conciudadanos olvidan que la suma velocidad puede ser una forma de la reserva y que las injurias vociferadas a los de a pie desde un instant\u00e1neo autom\u00f3vil quedan generalmente impunes\u201d.<br \/>El telefonito no s\u00f3lo ha introducido una nueva adicci\u00f3n poco placentera, sino que ha propiciado la proliferaci\u00f3n del cultivo del an\u00f3nimo, del odio y la afrenta; \u201cpenuria imaginaria y rencor definen nuestra parte de muerte\u201d, sosten\u00eda Borges y, como lo advert\u00eda Juan Jos\u00e9 Arreola: \u201cel Internet est\u00e1 condenado a convertirse en el gran basurero de la humanidad\u201d.<br \/>Y, sin embargo, algunas obras admirables como el Popol Vuh, el Cantar del Mio Cid, el Cantar de los Nibelungos, Beowulf, La muerte de Arturo, pueden justificar el anonimato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Callej\u00f3n de SombrererosEsos an\u00f3nimos pueden parecer un g\u00e9nero literario. Suelen suponerse escuetos y estar escritos con letra nerviosa, apresurada y enga\u00f1osa, con torpeza y no pocas veces con faltas de ortograf\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-24419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24419"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24419\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}