{"id":21080,"date":"2016-05-13T11:42:17","date_gmt":"2016-05-13T11:42:17","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/05\/13\/un-infierno-bonito-410\/"},"modified":"2016-05-13T11:42:17","modified_gmt":"2016-05-13T11:42:17","slug":"un-infierno-bonito-410","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/un-infierno-bonito-410\/","title":{"rendered":"UN INFIERNO BONITO"},"content":{"rendered":"<p>EN EL PERSONAJE DEL BARRIO DE HOY:<\/p>\n<p>\u201cEL CABALLERO VERDE\u201d<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o de 1953, y en el barrio de La Palma los j\u00f3venes, a pesar de ser mineros, eran muy peleoneros. Cada fin de semana se iban a dar en la madre con los de los barrios El Ator\u00f3n y El Arbolito, o se dedicaban a chupar.\u00a0<\/p>\n<p>A Roberto Gonz\u00e1lez, mejor conocido como \u201cEl Deribido\u201d, se le ocurri\u00f3 la idea de hacer una arena de lucha libre. Para ello busc\u00f3 a dos personajes de aquel tiempo, luchadores de gran cartel, como Carlof\u00a0 Lagarde, que era de Pachuca y luchaba en la Arena Coliseo de la ciudad de M\u00e9xico. Se daba buenos agarrones con \u201cEl Santo, el enmascarado de Plata\u201d.<\/p>\n<p>En Pachuca hablaron\u00a0 con un trabajador de la Hacienda\u00a0 de Loreto, llamado dentro del deporte, Troglodita Flores, quien viv\u00eda en el barrio El Arbolito. Ellos quedaron de acuerdo en ense\u00f1arlos a luchar y dejaran las peleas callejeras.<\/p>\n<p>Al pasar meses de entrenamiento, el sue\u00f1o se hizo realidad. En el callej\u00f3n de Manuel Doblado, que sal\u00eda a la calle de Bravo, se construy\u00f3 un ring con la ayuda de don Juan y el viejito Zorra, con gradas y sillas en un patio grande de una vecindad que ten\u00eda dos entradas, por la calle de Bravo y el callej\u00f3n de Manuel Doblado.<\/p>\n<p>Emocionados, los muchachos de aquel tiempo, cada quien se puso su nombre para luchar: \u201cGardenia \u00c1ngeles\u201d, \u201cSandokan\u201d, \u201c\u00cddolo Negro\u201d, \u201cAlbert Castillo\u201d, \u201cBeny L\u00f3pez\u201d y otros muchos. Pero tambi\u00e9n en el barrio El Ator\u00f3n hicieron otra arena, llamada Libertad, y luego surgi\u00f3 una en Cubitos.<\/p>\n<p>Cada domingo luchaban en diferentes partes. En aquella \u00e9poca estaba la fiebre de ser luchador. Unos luchaban enmascarados, por lo que no se sab\u00eda su identidad.<\/p>\n<p>Un d\u00eda llego un chaparrito con m\u00e1scara verde, mallas, capa, zapatos, tambi\u00e9n ten\u00eda el rabo verde. Nadie sab\u00eda de d\u00f3nde ven\u00eda. Cre\u00edan que era el hijo del Avisp\u00f3n Verde. Se present\u00f3 ante ellos, y le dieron la oportunidad de luchar. Y para luego es tarde.<\/p>\n<p>Se meti\u00f3 a entrenar. Era muy \u00e1gil. Daba maromas como chango. Se sub\u00eda a la tercera cuerda y sin miedo, se aventaba el tope. Su llave preferida era la rana. Los tiraba de espaldas, les levantaba las patas, dobl\u00e1ndoselas, y el referee le contaba.<\/p>\n<p>En ese mismo a\u00f1o, se inaugur\u00f3 la Arena Rel\u00e1mpago. Ten\u00edan aficionados del barrio. Cada domingo llenaban la arena. Entre los luchadores cient\u00edficos estaban: \u201cAlbert Castillo\u201d, \u201cGardenia \u00c1ngeles\u201d, \u201cThe Blak Torres\u201d, \u201cBeny L\u00f3pez\u201d, \u201cSandokan\u201d, \u201c\u00cddolo Negro\u201d,\u00a0 y mucos otros.<\/p>\n<p>La gente se fue encari\u00f1ando con sus luchadores, y ten\u00edan sus preferidos. \u201cEl Caballero Verde\u201d les hab\u00eda ganado a todos en sus luchas, dos al hilo. S\u00f3lo le faltaba un enmascarado, todo vestido de negro, hasta la piel era negra, que se llamaba el \u201c\u00cddolo Negro\u201d, y que, de un momento a otro, subi\u00f3 su fama. Esto de ninguna manera le gust\u00f3 a \u201cEl Caballero Verde\u201d. Quer\u00eda quitarle lo sabroso, para ser el n\u00famero uno.<\/p>\n<p>Solicit\u00f3 aventarse una lucha a calz\u00f3n quitado con el \u00cddolo Negro. Le negaron su petici\u00f3n. Le dijeron que mejor fuera m\u00e1scara contra m\u00e1scara o jefa contra jefa. Acept\u00f3, pero pidi\u00f3 la lucha en s\u00faper libre, sin referee, hasta morir.<\/p>\n<p>Salieron los programas, y la gente se emociono, porque iba ser un agarr\u00f3n de pelos: dos de los mejores luchadores, frente a frente. Llego el d\u00eda, la hora, en que dos trogloditas se iban a enfrentar de poder a poder, a ver qui\u00e9n se mor\u00eda primero.<\/p>\n<p>Fue una gran entrada. En la Arena la gente estaba en las bardas y en la azotea. Nadie quer\u00eda perderse esa lucha, porque los dos quer\u00edan ganar. No cab\u00eda ni un alfiler. El p\u00fablico estaba dividido: la mitad le iba al \u201cCaballero Verde\u201d y la otra al \u201c\u00cddolo Negro\u201d.<\/p>\n<p>Cuando subieron al ring, hubo aplausos, gritos, chiflidos con mentadas, y al tocar la campana, los dos enmascarados se trensaron como cangrejos. El \u201cCaballero Verde\u201d le puso un candado en la cabeza al \u201c\u00cddolo Negro\u201d, que hizo muchos intentos y lo logr\u00f3 safarse. Lo retacho en las cuerdas, lo tiro, lo volte\u00f3 y le puso la tapat\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cEl Caballero\u201d no se rend\u00eda. Estaba enojado porque al caer de cabeza, se hizo un chipote. Comenzaba a picarse. Corri\u00f3 alrededor del ring para atarantar a su enemigo. Lo tom\u00f3 del brazo, lo aventaba de una cuerda a otra, le dio un azot\u00f3n. La gente gritaba de emoci\u00f3n. Era una lucha limpia, donde no entraban piquetes de ojos ni golpes de conejo.<\/p>\n<p>\u201cEl Caballero\u201d nuevamente le repiti\u00f3 la dosis. Le puso una zancadilla, lo tir\u00f3 en el centro del ring, corri\u00f3 y se subi\u00f3 a la tercera cuerda, y le avent\u00f3 el tope. Sin dejarlo que se repusiera, le puso la rana. \u201cEl \u00cddolo Negro\u201d meneaba las manos, rindi\u00e9ndose, pues lo dobl\u00f3 completamente. El referee subi\u00f3 a contar las tres, por tener espaldas planas, y le levant\u00f3 la mano como ganador de la primera ca\u00edda.<\/p>\n<p>Hubo un peque\u00f1o descanso. \u201cEl \u00cddolo Negro\u201d estaba furioso. Por un descuido hab\u00eda perdido. Antes de que terminaran los minutos de descanso, corri\u00f3 a la esquina del Caballero, lo agarr\u00f3 del pescuezo, lo azot\u00f3, y le dio una patada en una pierna.<\/p>\n<p>El luchador enmascarado de verde, brincaba como chapul\u00edn. Nuevamente lo azot\u00f3. Le puso la quebradora, que sus huesos rechinaron. El cangrejo, el caballo; pero el Caballero no se rend\u00eda. Parece que estaba hecho de hule, pues rebotaba en la lona y lo doblaba como mu\u00f1eco.<\/p>\n<p>Sacando fuerzas, el Caballero se repuso. Lo avent\u00f3 a las cuerdas. El \u00cddolo Negro se sali\u00f3, cayendo al suelo de cemento. El Caballero se subi\u00f3 a la tercera cuerda y le avent\u00f3 el tope. El \u00cddolo se hizo a un lado, y cay\u00f3 de pura cabeza, que son\u00f3 a bote viejo.<\/p>\n<p>Su m\u00e1scara verde se hab\u00eda convertido en roja. Del madrazo que se dio, se descalabro. El \u00cddolo no lo dej\u00f3 parar, y lo azot\u00f3 en pleno piso. Ya no se pudo mover. El referee subi\u00f3 al ring a contar los 20 segundos del reglamento.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 fuera, noqueado. Le hubiera contado mil y no se hubiera parado. Por varios minutos, la gente guardo silencio porque \u201cEl Caballero Verde\u201d estaba tieso. S\u00f3lo le temblaba una pata. De momento se escuch\u00f3 una voz que los hizo reaccionar: \u201cQu\u00edtale la mascara, referee\u201d. Y todos gritaron: \u201cQue se la quite, que se la quite\u201d.<\/p>\n<p>Cargaron al \u201cCaballero Verde\u201d y lo echaron a medio ring. Se levant\u00f3 repartiendo madrazos a los que lo agarraban. Al viejito zorra le toc\u00f3 un campanazo, que por poco le arranca la cabeza. Estaba como loco. Nadie lo pod\u00eda calmar. Del madrazo en la cholla, se le hab\u00eda brincado la canica. Subieron otros luchadores a someterlo, porque\u00a0 no dejaba de aventar golpes y patadas, hasta que le hicieron manita de puerco y le quitaron la m\u00e1scara. La gente lanz\u00f3 un grito al conocer que era Santiago Castillo \u201cEl Chicho\u201d, el hijo del charrito.<\/p>\n<p>Hab\u00eda perdido, y se despidi\u00f3 como todo un gladiador. En los vestidores vieron que ten\u00eda una herida grande en la cabeza, y se la cerraron con vendoletes, antes de que se le salieran sus ideas. Le rasuraron alrededor, dej\u00e1ndole media cabeza pelona, que parec\u00eda fraile.<\/p>\n<p>Lo mandaron al hospital, donde le cosieron el hoyo, y tardo varios d\u00edas en reponerse. Esa derrota no se iba a quedar as\u00ed. En sus entrenamientos le echaba ganas. Se dej\u00f3 crecer las gre\u00f1as y cambi\u00f3 de nombre, llam\u00e1ndose Ray Castillo: un luchador salvaje, despiadado, traidor, lleno de marruller\u00edas. No respetaba a nadie. En la lucha les picaba los ojos, les jalaba de los pelos y les mord\u00eda un zapato.<\/p>\n<p>Al pasar los meses, los luchadores se pusieron a chupar como reci\u00e9n nacidos, olvid\u00e1ndose que eran deportistas, y comenzaron a pelearse entre ellos, armando tremendos esc\u00e1ndalos. La Arena Rel\u00e1mpago se cerr\u00f3.<\/p>\n<p>Santiago Castillo \u201cEl Chicho\u201d se cas\u00f3 y tuvo cinco hijos, cuatro viejas y un ni\u00f1o. Su inquietud como deportista, no par\u00f3. Junt\u00f3 a otro grupo y formaron un club de alpinistas. Para esto fue asesorado por el mejor alpinista que se ten\u00eda en Pachuca: Antonio Rodr\u00edguez, del club alpino Tigres de la Monta\u00f1a. Comenzaron a escalar todas las rocas que tenemos en el camino a El Chico:\u00a0 Las Ventanas, La Botella, El Fistol, El Le\u00f3n Alado, La Colorada, Los Panales, La Blanca, El espejo, La Pezu\u00f1a, Las Monjas, y otro recorrido por Los Ermita\u00f1os, El Dedo, Los Frailes, El Conejo, hasta que conquist\u00f3 El Cristo, una piedra que sobrepasa los 80 metros, que se encuentra a la salida del pueblo de Cereso. El club que hab\u00eda formado, se llama \u201cComando Halcones\u201d, que hasta la fecha sigue escalando y ha salido al extranjero.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 el monta\u00f1ismo, y surgi\u00f3 una idea, entre \u00e9l y su esposa, de meterse al Atletismo. Y as\u00ed lo hizo. Corri\u00f3 en las carreras de antorchas de los mineros, 5 kil\u00f3metros. Represent\u00f3 a Pachuca en los maratones, y los 10 kil\u00f3metros. Se sali\u00f3 de la mina de San Rafael y entr\u00f3 a quebradoras, en la Hacienda de Loreto. Corr\u00eda los 100 metros planos, y luego, mejor corri\u00f3 carrera de fondo. Compiti\u00f3 en los 5 y 10 kil\u00f3metros, el marat\u00f3n de 20, y logr\u00f3 aguantarlos; aunque seguido ten\u00eda mala suerte: si no lo atropellaba un coche, se torc\u00eda una pata, o se perd\u00eda en las carreras sali\u00e9ndose de la ruta, y\u00e9ndose por otro lado.<\/p>\n<p>Los jueces entregan los premios a los ganadores, levantaban las mesas, la gente se iba, y como a la media hora iba llegando. Le pusieron el \u201cCorre Caminos\u201d, y a la fecha ese apodo se le qued\u00f3. Los que lo conocemos, nos dimos cuenta que, de tanto correr, se le desgastaron las patas. Qued\u00f3 m\u00e1s chaparrito. Le hicieron varios homenajes en Pachuca, a nivel estatal, con una competencia que se llam\u00f3 Santiago Castillo. Estuvo como entrenador en una unidad deportiva.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los a\u00f1os, le dio una enfermedad que lo dej\u00f3 inactivo. Se le acalambraron las piernas, y caminaba paso a pasito. Pero no se raj\u00f3. Su \u00faltima carrera se la avent\u00f3 contra una tortuga, que le gan\u00f3 sac\u00e1ndole 20 minutos. Y hace unos a\u00f1os, Santiago Castillo Garc\u00eda dej\u00f3 de existir. Pero su recuerdo lo tenemos, como impulsor del deporte. Descanse en paz.<\/p>\n<p>gatoseco98@ yahoo.co.mx.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN EL PERSONAJE DEL BARRIO DE HOY: \u201cEL CABALLERO VERDE\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-21080","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-un-infierno-bonito"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21080"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21080\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}