{"id":210034,"date":"2022-04-05T08:32:16","date_gmt":"2022-04-05T13:32:16","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=210034"},"modified":"2022-04-05T08:32:28","modified_gmt":"2022-04-05T13:32:28","slug":"los-juegos-mecanicos-de-tiempos-pasados-cuando-sufrir-era-el-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/los-juegos-mecanicos-de-tiempos-pasados-cuando-sufrir-era-el-juego\/","title":{"rendered":"Los juegos mec\u00e1nicos de tiempos\u00a0pasados: cuando sufrir era el juego"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">LAGUNA DE VOCES<\/h2>\n\n\n\n<p>La primera vez que fui a la feria me fue como en feria, porque tuve a bien treparme en \u201cEl Martillo\u201d, un artefacto concebido por alguna mente siniestra que daba vueltas a gran velocidad luego de colgarse primero de cabeza a unos 15 metros de altura, dentro de una cabina que adem\u00e1s giraba como cafetera. El resultado casi siempre era v\u00f3mito por todos lados y los ojos que tardaron en fijar la mirada un promedio de diez minutos por la man\u00eda del encargado de aumentar el tiempo del recorrido gratuitamente, si los ocupantes gritaban a todo pulm\u00f3n y juraban que se iban a morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre fue el juego que m\u00e1s miedo provocaba, con todo y que en la colonia donde se instalaba, el muchacho que aceitaba los engranajes y pon\u00eda en marcha la maquinaria, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se trep\u00f3 por la parte de afuera y aguant\u00f3 sin ninguna complicaci\u00f3n el viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Martillo\u201d eran dos martillos que se balanceaban hasta cruzarse en las alturas y dibujar una circunferencia completa en el aire, mientras en su interior, dos infortunados cerraban los ojos cuando daban por hecho que se estrellar\u00edan contra el piso, en tanto el cintur\u00f3n de seguridad apretaba la barriga con peligro de hacer que saltaran los ojos de sus cuencas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pintado de blanco con vivos rojos, la c\u00e1psula lo mismo podr\u00eda llevarte hacia delante, hacia atr\u00e1s, para finalmente confundirte y simplemente perder la noci\u00f3n de la realidad. Era, es, un juego para sufrir, pero en el bald\u00edo de la colonia en esos ayeres, era la \u00fanica posibilidad de probar los primeros intentos en el arte de volar en juegos mec\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cosas han cambiado de esa \u00e9poca antediluviana, a la modernidad de los parques de diversiones que hay en la Ciudad de M\u00e9xico. Hoy volar es volar, en todo el sentido de la palabra, lo mismo cines en cuarta dimensi\u00f3n, monta\u00f1as rusas, columpios que se elevan hasta el mismo cielo. Son otros tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Temprano, junto con sus primos, Valentina abri\u00f3 los ojos antes de las 7 de la ma\u00f1ana, mir\u00f3 la calle, se pase\u00f3 nerviosa, hasta que el transporte pas\u00f3 para ir a un lugar que se llama \u201cSeis Banderas\u201d, y desde donde se report\u00f3 primero con la vestimenta de la Mujer Maravilla, y luego la imposibilidad de treparse a \u201cLa Medusa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como todo buen abuelo me hizo feliz saber que ella lo era, porque a sus diez a\u00f1os es la primera vez que va a un lugar donde es posible creer de nueva cuenta en la magia de las cosas, con todo y lo artificial que pueda parecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Tendr\u00e1 mucho que contar de su primer encuentro con alguno que otro juego como \u201cEl Martillo\u201d, que seguramente si alg\u00fan d\u00eda se lo muestro en el internet, dir\u00e1 que parece una carroza vieja que surcaba los cielos como un viejo sat\u00e9lite ruso, que tarda en caer a la tierra siglos y siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de mis a\u00f1os de ni\u00f1o en juegos mec\u00e1nicos era otro, muy diferente al de estos tiempos, en que uno se convierte en el hombre murci\u00e9lago y como un rayo cruza el horizonte. En aquella \u00e9poca probaba la fuerza que se pudiera tener en los brazos para evitar quedar aplastado contra la rejilla que evitaba que uno saliera disparado del dichoso Martillo. Era incluso sufrir como un condenado, porque eso de que te den vueltas y te pongan de cabeza hasta que la sangre se te va al cerebro, para luego hacer que el aparato gire y gire sin parar, francamente no era muy divertido que digamos.<\/p>\n\n\n\n<p>No, a Valentina nunca dejar\u00eda que se subiera a uno de esos aparatos de tortura, y ahora que veo bien, tampoco a \u201cLa Medusa\u201d, ni al \u201cBatman\u201d, ni a eso que al que mira nadam\u00e1s, le provoca tanto terror por el miedo a que la computadora se haga loca y provoque que los pasajeros, por m\u00e1s amarrados que vayan, salgan disparados qui\u00e9n sabe hasta d\u00f3nde.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego de lo anterior veo que generalmente los abuelos preocupones, no deben ir a ese tipo de parques con sus nietos. Mejor esperarlos a que regresen, y nos platiquen esa aventura que es tocar el cielo con las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico\">jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>@JavierEPeralta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAGUNA DE VOCES La primera vez que fui a la feria me fue como en feria, porque tuve a bien treparme en \u201cEl Martillo\u201d, un artefacto concebido por alguna mente siniestra que daba vueltas a gran velocidad luego de colgarse primero de cabeza a unos 15 metros de altura, dentro de una cabina que adem\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":208510,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49,42],"tags":[],"class_list":["post-210034","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-javier-peralta","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/210034","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=210034"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/210034\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/208510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=210034"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=210034"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=210034"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}