{"id":19416,"date":"2016-04-05T11:22:54","date_gmt":"2016-04-05T11:22:54","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/04\/05\/el-fantasma-de-la-casa-de-carranza\/"},"modified":"2016-04-05T11:22:54","modified_gmt":"2016-04-05T11:22:54","slug":"el-fantasma-de-la-casa-de-carranza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/el-fantasma-de-la-casa-de-carranza\/","title":{"rendered":"El fantasma de la Casa de Carranza"},"content":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La sala est\u00e1 envuelta por un abrumador silencio, mientras m\u00e1s profundo, m\u00e1s se alcanzan a escuchar los murmullos; son las oraciones del velorio de Carranza. Se oye el llanto de su hija Julia, el de sus cuatro medios hermanos y el de Ernestina Hern\u00e1ndez, su amante<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como si hubiera predicho su muerte, Venustiano Carranza pag\u00f3 seis meses de renta por adelantado del inmueble que se convertir\u00eda en su \u00faltima casa. El arrendamiento se venci\u00f3 en mayo de 1920, fecha en que fue asesinado. La mansi\u00f3n se ubica en la calle R\u00edo Lerma 35, en la delegaci\u00f3n Cuauht\u00e9moc, y hoy es conocido como el Museo Casa Carranza.<\/p>\n<p>En la foto antigua del comparativo se puede observar cuando el inmueble estaba ocupado por militares, pues sirvi\u00f3 de cuartel militar durante la Decena Tr\u00e1gica en 1913. En la imagen actual se observa la fachada amarilla de la mansi\u00f3n ya como museo. Construcci\u00f3n que destaca entre otras de la zona. Al entrar a la casa del presidente Carranza se olvidan las oficinas de negocios, los altos edificios y los vendedores ambulantes que ahora est\u00e1n alrededor. Dentro de la construcci\u00f3n, las paredes te resguardan de otras \u00e9pocas.<\/p>\n<p>La sala est\u00e1 envuelta por un abrumador silencio, mientras m\u00e1s profundo, m\u00e1s se alcanzan a escuchar los murmullos; son las oraciones del velorio de Carranza. Se oye el llanto de su hija Julia, el de sus cuatro medios hermanos y el de Ernestina Hern\u00e1ndez, su amante. Retumba la ausencia de la mayor\u00eda de sus amigos; los civiles que fueron encerrados en la c\u00e1rcel de Lecumberri y los militares aprisionados en Tlatelolco, tras la muerte del presidente.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hay una mirada amiga, la de F\u00e9lix Palavicini, diputado en el Congreso Constituyente de Quer\u00e9taro y fundador de EL UNIVERSAL; desde un retrato que les hizo Gerardo Murillo, el Dr Atl, y que a\u00fan reposa en la sala del recinto.<\/p>\n<p>En 1920, se aglomeraron una multitud de curiosos a las afueras de la residencia para ver el f\u00e9retro del presidente. Sin embargo, las primeras personas en entrar al inmueble lo logran hasta 1961, cuando Julia dona la morada y el presidente Adolfo L\u00f3pez Mateos la transforma en el Museo Casa Carranza.<\/p>\n<p>Enclavada en el coraz\u00f3n de la colonia Cuauht\u00e9moc, la magn\u00edfica casa porfiriana cuenta con 13 salas de exhibici\u00f3n permanente, el auditorio, la galer\u00eda y la biblioteca, donde se encuentra uno de los siete \u00e1lbumes sobre Carranza, pertenecientes a la Coordinaci\u00f3n Nacional de Monumentos del INAH. La colecci\u00f3n posee desde fotos del presidente en frac en Palacio Nacional, hasta tardes de excursiones al Desierto de los Leones o a La Ca\u00f1ada de Quer\u00e9taro.<\/p>\n<p>A pesar de dirigir un ej\u00e9rcito, \u201cVenustiano Carranza estaba convencido de que el militarismo era una lacra para M\u00e9xico. Esa postura lo llev\u00f3 a la muerte\u201d, afirma el doctor en Historia y curador del Museo Casa Carranza, Edwin \u00c1lvarez. Pues aunque Carranza asumi\u00f3 el t\u00edtulo de Primer Jefe, \u00e9ste alud\u00eda a su condici\u00f3n entre civil y militar. Usaba uniforme, pero siempre se neg\u00f3 a portar insignias para distinguirse de los militares. Situaci\u00f3n que podemos observar en la imagen que ilustra el texto; en esta fotograf\u00eda de finales de los veinte aparece el presidente Venustiano Carranza mientras baja de un tren revolucionario.<\/p>\n<p>As\u00ed, en 1920, Carranza tuvo que abandonar el Poder Ejecutivo. Los dos candidatos fuertes para sucederlo eran los generales Pablo Gonz\u00e1lez y \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, su mano derecha e izquierda. Sin embargo, Carranza quer\u00eda que un civil le sucediera, por eso nombr\u00f3 a su propio candidato: Ignacio Bonillas, quien fue embajador en Estados Unidos y secretario de Hacienda.<\/p>\n<p>Bonillas no ten\u00eda probabilidad de ganar. El candidato m\u00e1s fuerte era \u00c1lvaro Obreg\u00f3n. Para desacreditarlo, Carranza lo vincul\u00f3 con un general rebelde y orden\u00f3 que lo arrestaran. Al mismo tiempo, en Sonora estall\u00f3 una rebeli\u00f3n contra Carranza. En secreto, Obreg\u00f3n se fug\u00f3 de la Ciudad de M\u00e9xico. Al enterarse los rebeldes de que estaba pr\u00f3fugo, lo nombraron l\u00edder del levantamiento. Este hecho es conocido como el Plan de Agua Prieta.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito se levant\u00f3 en armas a favor de Obreg\u00f3n. Con la suerte en su contra, Carranza intent\u00f3 escapar en tren a Veracruz; pero nunca lleg\u00f3. Sus camaradas fueron apresados y el 21 de mayo fue asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla. Los restos del Bar\u00f3n de Cuatroci\u00e9negas, como se le conoc\u00eda por haber nacido es esa ciudad de Coahuila, fueron trasladados a la Ciudad de M\u00e9xico y velados en la casa que habit\u00f3 en la colonia Cuauht\u00e9moc.<\/p>\n<p>A un lado de la sala, y parado frente al vest\u00edbulo donde se velaron a cinco diputados constituyentes, Ricardo Villa, agente de seguridad, relata que a veces hay cosas especiales o sobrenaturales. \u201cNo s\u00e9 c\u00f3mo le llame la gente: mala vibra, fuerzas\u2026 Siempre se queda algo\u201d.<\/p>\n<p>El origen de la casa se remonta al siglo XIX, cuando en la ciudad hab\u00eda gran demanda de vivienda por el aumento de poblaci\u00f3n. A finales de este siglo, las familias ricas se fueron alejando del centro tradicional para situarse en las nuevas colonias, como la Cuauht\u00e9moc y la Ju\u00e1rez, que ocuparon el terreno de la Hacienda de la Teja.<\/p>\n<p>El ingeniero Stampa construy\u00f3 la casa en 1908, quer\u00eda habitarla con su familia; sin embargo, la abandon\u00f3 durante la Decena Tr\u00e1gica, lapso en que fue ocupada por Felipe \u00c1ngeles como cuartel general de las fuerzas revolucionarias, ya que se ubicaba cerca de la Estaci\u00f3n Colonia de los Ferrocarriles.<\/p>\n<p>\u201cLa se\u00f1ora que antes hac\u00eda la limpieza nos cont\u00f3 que o\u00eda pasos en el auditorio. Tambi\u00e9n se escucha que bajan a la galer\u00eda. Lo que ella pensaba es que eran pasos de Venustiano Carranza, aunque posiblemente son del general Felipe \u00c1ngeles\u201d, explica Cecilia Hern\u00e1ndez, custodia del museo.<\/p>\n<p>Cuando los pasos son livianos, en el museo recuerdan a Ernestina Hern\u00e1ndez Torices, amante de Carranza con quien tuvo cuatro hijos. \u201cAlgunos afirman que \u00e9l arregl\u00f3 las leyes del divorcio para poder separarse de su esposa, Virginia; pero nunca se divorci\u00f3, enviud\u00f3 estando casado. Carranza viv\u00eda con su hija, Julia, y Ernestina habitaba a unas calles. Cuando Carranza muri\u00f3, Julia admiti\u00f3 en su casa a sus medios hermanos y les dio un apoyo econ\u00f3mico\u201d, asegura el curador del museo.<\/p>\n<p>El Museo Casa Carranza conserva muchas pertenencias del Primer Jefe y de su hija; muebles, como su escritorio, la ropa que ten\u00eda puesta el presidente cuando muri\u00f3, sus anteojos y plumas. Una de las piezas m\u00e1s emblem\u00e1ticas es el Plan de Guadalupe, que se encontr\u00f3 oculto en la pata izquierda de la cama de Julia.<\/p>\n<p>Si hay un fantasma o varios no se sabe, pero en Casa Carranza los pasos m\u00e1s pesados que parecen escucharse se desvanecen en el despacho, donde s\u00f3lo se oye el eco gastado de una vieja Olivier, la m\u00e1quina de escribir con la que Carranza redactar\u00eda el original de la Constituci\u00f3n de 1917. Ah\u00ed donde una silueta confunde el pasado con el presente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mochilazo en el tiempo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La sala est\u00e1 envuelta por un abrumador silencio, mientras m\u00e1s profundo, m\u00e1s se alcanzan a escuchar los murmullos; son las oraciones del velorio de Carranza. 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