{"id":179769,"date":"2021-08-31T08:19:13","date_gmt":"2021-08-31T13:19:13","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=179769"},"modified":"2021-08-31T08:19:41","modified_gmt":"2021-08-31T13:19:41","slug":"laguna-de-voces-757","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/laguna-de-voces-757\/","title":{"rendered":"LAGUNA DE VOCES"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Abrir los ojos<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p>Todo se reduc\u00eda a la aceptaci\u00f3n del sue\u00f1o, que de tan real acab\u00f3 por espantarla y pegar un grito casi a las cuatro de la ma\u00f1ana cuando la lluvia arreciaba m\u00e1s, y el viento mec\u00eda los \u00e1rboles plantados en el camell\u00f3n enfrente de su casa. A diferencia de las pesadillas en que acostumbraba quedarse entumida y sin habla, lo que ahora le espantaba era la certeza de que podr\u00eda quedarse encerrada para siempre en las calles de una ciudad plagada de iglesias y gente que caminaba con tanta lentitud, que parec\u00eda actuaban para un director de cine que no permit\u00eda que alzaran la vista. Una y otra vez corri\u00f3 de arriba abajo, y los tacones de sus zapatos empezaron a marcar un sonido que acab\u00f3 por aterrorizarla a\u00fan m\u00e1s, cuando descubri\u00f3 que siempre acababa en el mismo lugar y la misma escena de los caminantes embrujados.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ese instante dej\u00f3 de pensar que se tratara de un simple sue\u00f1o, y que ten\u00eda la capacidad de despertarse cuando as\u00ed lo quisiera. Sab\u00eda que llov\u00eda porque era una constante que los sucesos de la realidad afectaban lo que ve\u00eda cuando dorm\u00eda: el timbre del despertador era la alarma de un terremoto del que pod\u00eda escapar si brincaba hacia el cielo y echaba a volar; la lluvia de madrugada era un mar embravecido; los primeros rayos del sol, una playa luminosa que le alegraba el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una so\u00f1adora experta, no porque siempre estuviera tentada a ilusionarse de m\u00e1s, aunque con frecuencia lo hac\u00eda, sino porque al dormir era capaz de ir a donde le daba la gana, vivir una vida \u00fanica, con la garant\u00eda de que al no ser parte de la realidad que siempre hab\u00eda conocido, le daban la capacidad de no preocuparse de las consecuencias. Le espantaban, eso s\u00ed, las pesadillas con seres que le aterrorizaban hasta quitarle el habla y solo permitirle emitir gru\u00f1idos que tarde o temprano le tra\u00edan el b\u00e1lsamo de que la movieran hasta que despertaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esa noche fue muy diferente, absolutamente diferente y su vida cambi\u00f3 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>El lugar era una ciudad muy antigua, alumbrada incluso con faroles y velas de sebo en su interior. Iba sola, porque al terror de mirarse en calles carentes de vida, empez\u00f3 a sumarse un miedo creciente por saber que cada una de las personas que iban de un lado a otro no ten\u00eda vida, como la que conoc\u00eda hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trataba del temor a quedarse a la mitad de un camino que intu\u00eda deb\u00eda terminar cuando despertara, pero no en su casa con \u00e1rboles en el camell\u00f3n que ve\u00eda desde la ventana, sino la vida real, la que desde ni\u00f1a la esperaba, pero se negaba a aceptar porque era m\u00e1s venturoso pensar que despu\u00e9s de todo, vivir siempre se le hab\u00eda hecho lo m\u00e1s cercano a un viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces se repiti\u00f3 en ese repetir y repetir la escena que era un sue\u00f1o como muchos otros, s\u00ed, con ingredientes de terror, pero diferente porque en algo que a ciencia cierta no entend\u00eda, le hac\u00eda entender que si despertaba de ese sue\u00f1o regresar\u00eda al de su vida cotidiana, pero que tambi\u00e9n era un sue\u00f1o. Dos sue\u00f1os al mismo tiempo, se dijo, todav\u00eda antes de voltear y encontrarse por fin con una cara conocida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonri\u00f3 por vez primera en toda la noche. Se sinti\u00f3 tranquila y casi celebraba el encuentro con esa mujer que la miraba con cari\u00f1o, con eso que dicen los que luego mueren solo puede otorgarle un familiar que llega para acompa\u00f1ar al que al poco tiempo estar\u00e1 tambi\u00e9n difunto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Era eso! La mujer que la miraba con cari\u00f1o, con sincero cari\u00f1o, era su t\u00eda muerta unos meses antes. Ese sue\u00f1o absurdo era un paso para despertar a lo que era real, lo que hab\u00eda olvidado desde que ni\u00f1a desconfiaba de sus propias manos y pensaba que de alguna forma desaparecer\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 a su t\u00eda difunta. Le dijo que estaba bien, que escuchar la lluvia en los \u00e1rboles del camell\u00f3n ser\u00eda lo \u00faltimo que recordar\u00eda de este largu\u00edsimo sue\u00f1o, donde so\u00f1\u00f3 que so\u00f1aba que descubr\u00eda el camino a la vida que la esperaba en la cama del hospital donde se hab\u00eda prendido la alarma y toda su familia lloraba de alegr\u00eda porque despertar\u00eda luego de tres a\u00f1os en estado de coma.<\/p>\n\n\n\n<p>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico\">jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>@JavierEPeralta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abrir los ojos Todo se reduc\u00eda a la aceptaci\u00f3n del sue\u00f1o, que de tan real acab\u00f3 por espantarla y pegar un grito casi a las cuatro de la ma\u00f1ana cuando la lluvia arreciaba m\u00e1s, y el viento mec\u00eda los \u00e1rboles plantados en el camell\u00f3n enfrente de su casa. 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