{"id":17245,"date":"2016-02-15T15:28:18","date_gmt":"2016-02-15T15:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/02\/15\/subir-y-bajar\/"},"modified":"2016-02-15T15:28:18","modified_gmt":"2016-02-15T15:28:18","slug":"subir-y-bajar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/subir-y-bajar\/","title":{"rendered":"Subir y bajar"},"content":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0 \u00a0 <\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>R\u00fcdiger Safranski, recuerda en el libro Schopenhauer y los a\u00f1os salvajes de la filosof\u00eda, que el padre del fil\u00f3sofo deseaba para su hijo una vida sedentaria, renuente a los placeres del viaje, una vida de estudio y preparaci\u00f3n, una carrera comercial que Arthur aborrec\u00eda. Aquel que se comprometa a viajar alrededor de su mente tiene que dejar el cuerpo en casa y debe ser capaz de renunciar a la seducci\u00f3n de los vientos y al tentativo llamado de las tierras lejanas, supon\u00eda el padre de Schopenhauer. <br \/>En su opini\u00f3n la equitaci\u00f3n y el baile, ayudar\u00edan a su hijo a desterrar de su cabeza ambiciones filos\u00f3ficas o \u00e1nimos trotamundos. Para la fortuna de sus lectores y en beneficio de la libertad elemental, Schopenhauer no le hizo mayor caso a su padre y adem\u00e1s de viajar constantemente abomin\u00f3 de los negocios y escribi\u00f3 varios libros esenciales y controvertidos de filosof\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 consejos tan necios y bellacos son capaces de ofrecernos nuestros propios padres! Hay que mantenerse alerta para mandarlos al infierno cuando se empe\u00f1en en confundir su vida con la nuestra. <br \/>Mi padre, autoritario tanto como el padre de Schopenhauer, no me dio ninguna clase de consejo respecto a los viajes. \u00c9ramos tan pobres que ni siquiera imagin\u00f3 que su hijo fuera capaz de cruzar frontera alguna. Hasta cierto punto \u00e9l pod\u00eda ser considerado un hombre razonable y se conform\u00f3 con el milagro de que no fuera yo un holgaz\u00e1n o un repartidor de pizza (una de las profesiones que yo m\u00e1s respeto, no est\u00e1 de m\u00e1s ponerlo muy en claro). Cuando llego a una ciudad cualquiera mis primeros pasos apuntan a visitar sus cementerios, sus mercados y sus zool\u00f3gicos, esto en caso de que la ciudad sea tan grande como para contar con un parque de animales. \u00a1Cu\u00e1ntas bestias humanas solaz\u00e1ndose y haciendo mal en las calles y tantos animales inofensivos y amables recluidos en cautiverio! Despu\u00e9s pregunto y averiguo d\u00f3nde se ubica el monumento o el sitio m\u00e1s alto de la ciudad: tomo aire suficiente, me lleno los pulmones de viento y comienzo la escalada sin importar a qu\u00e9 distancia o a qu\u00e9 altura se encuentre la c\u00faspide. Tan sencillo que ser\u00eda morir y descender un metro bajo tierra, pero a diferencia del padre de Schopenhauer, creo que la persona que desea viajar con la cabeza debe poner su cuerpo, axilas y zapatos tambi\u00e9n en movimiento. <br \/>En la recurrida y min\u00fascula ciudad de Sintra, en Portugal, tard\u00e9, por ejemplo, tres horas escalando la sierra en busca del Palacio de Pena. Alarde innecesario pues de Sintra part\u00eda, rumbo a la cima, un autob\u00fas colmado de turistas que husmeaban curiosos por las ventanillas. Y no conforme con el agobiante ascenso al Palacio, inici\u00e9 al d\u00eda siguiente una caminata de 20 kil\u00f3metros desde Sintra hasta Cabo de Roca, conocido como el lugar m\u00e1s occidental del continente europeo. \u201cT\u00fa no quieres viajar, lo que en realidad te emociona es sufrir\u201d, me espet\u00f3 Yolanda, mi compa\u00f1era de viaje quien, en esa ocasi\u00f3n, se neg\u00f3 a seguirme hasta Cabo de Roca. \u201cNo es as\u00ed \u2014dije\u2014, tengo la teor\u00eda de que las neuronas m\u00e1s desarrolladas est\u00e1n asentadas en las rodillas y hay que ejercitarlas.\u201d En El buscador de almas, la novela de Georg Groddeck \u2014novela publicada por Freud\u2014, el personaje de doble personalidad August M\u00fcller\u2014Thomas Weltlein, afirma en contra de los cient\u00edficos de su \u00e9poca: \u201cSe puede inferir que la melena erizada de Ibsen es un s\u00edntoma de esa ambig\u00fcedad entre la mentira vital y la verdad de la vida.\u201d Y tambi\u00e9n dice: \u201cCuando el cerebro piensa, tambi\u00e9n lo hacen las puntas del bigote al igual que las u\u00f1as y las mucosas intestinales.\u201d La descripci\u00f3n o la idea de que el cerebro se extiende por todo nuestro cuerpo e incluso m\u00e1s all\u00e1 la encontr\u00e9 nuevamente en el libro m\u00e1s famoso de Gilbert Ryle, El concepto de lo mental, pero no entrar\u00e9 en ello porque de teor\u00edas s\u00e9 poco: ya el sobrevivir d\u00eda con d\u00eda forma en s\u00ed una mala teor\u00eda que se comprueba con la muerte. Yo lo \u00fanico que s\u00e9 es que las rodillas me duelen cuando pienso, y viceversa. He comprobado esta dolencia en cualquier ciudad en la que me encuentro y as\u00ed he ascendido a la Alhambra en Granada, al Cerro de la Bufa, en Zacatecas, o al Castillo de San Jorge, en Lisboa. Subir cientos de metros antes de ser enterrado un metro bajo tierra. Aclaro que no habita en m\u00ed ninguna clase de impulso m\u00edstico y que abomino la met\u00e1fora de la ascensi\u00f3n divina. Sin embargo, encuentro saludable martillar las rodillas y despertar a las neuronas meniscos. Por ello insisto en trepar por un cerro hasta el cementerio ingl\u00e9s en Real del Monte, Hidalgo. Un cementerio en las alturas, eso s\u00ed que representa una belleza inmerecida. Subir para bajar, ascender y ser enterrado, echar a andar camino al cielo y terminar bati\u00e9ndose en el lodo. Asciendo, agotado y encorvado. No tieso, como el padre de Schopenhauer, suger\u00eda. Qu\u00e9 miedo ten\u00eda ese hombre a que su hijo se encorvara: \u201cUna posici\u00f3n erguida \u2014le dec\u00eda\u2014 es tan necesaria en el escritorio como en la vida com\u00fan, pues cuando la gente ve a alguien en los salones tan encorvado, lo toman por un zapatero o un sastre disfrazado.\u201d Mi padre, testigo tambi\u00e9n de mi espalda juvenil algo curvada, no perdi\u00f3 su tiempo en sugerencias y me envi\u00f3 directamente a una escuela militarizada. Y de all\u00ed, como es de suponer, sal\u00ed m\u00e1s chueco y m\u00e1s zapatero. S\u00ed, pero no dej\u00e9 de andar y de subir \u2014que no escalar\u2014 cerros, y de escribir libros. \u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-17245","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17245","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17245"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17245\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}