{"id":16915,"date":"2016-02-08T14:23:18","date_gmt":"2016-02-08T14:23:18","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/02\/08\/teresa-margolles\/"},"modified":"2016-02-08T14:23:18","modified_gmt":"2016-02-08T14:23:18","slug":"teresa-margolles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/teresa-margolles\/","title":{"rendered":"Teresa Margolles"},"content":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0 \u00a0 <\/p>\n<p>La muerte teme a quienes la desprecian y le tienden amistosamente la mano rest\u00e1ndole importancia a su poder absoluto, definitivo. La angustia que nos provoca la muerte, ha escrito Edgar Morin en El hombre y la muerte, se acent\u00faa en la soledad, los individuos son presa sencilla de esa angustia, a diferencia de lo que sucede cuando estamos acompa\u00f1ados: la compa\u00f1\u00eda es un b\u00e1lsamo, pero la conciencia de s\u00ed y de la soledad que acompa\u00f1a a esta conciencia, en cambio, es un estar en manos de la muerte.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u201cLa presencia del grupo aniquila, rechaza, inhibe o adormece la conciencia y el horror de la muerte.\u201d (Morin). Su cercan\u00eda con los cad\u00e1veres, los objetos comunes a los rituales mortuorios y los s\u00edmbolos comunes y francos de las rutinas funerarias, colocan a la artista mexicana, Teresa Margolles, al resguardo de una angustia que se torna tambi\u00e9n tragedia de s\u00edmbolos, ca\u00edda hacia el vac\u00edo: drama. El concepto y recreaci\u00f3n simb\u00f3lica de la muerte no representan la muerte, sino su exorcismo, su puesta en duda como algo que en realidad existe y sucede. No dudo que las obras de Margolles tengan como fin \u00faltimo el conocimiento del mundo, pero no un conocimiento cimentado en la reacci\u00f3n o asombro de un p\u00fablico curioso y tambi\u00e9n amedrentado por los relatos del final de la vida, sino conocimiento formado desde la construcci\u00f3n pausada, casi distante de hechos que Teresa Margolles recrea en el seno de la materia misma: el cad\u00e1ver supone tambi\u00e9n una veta pl\u00e1stica. Por supuesto existen obsesiones \u00edntimas en su obra, es decir pulsiones, seducciones que la artista no reh\u00fasa enfrentar, pero \u00bfqui\u00e9n puede mantenerse tan cerca de la muerte sin antes haber conjurado el terror que provoca un hecho que, de tan vulgar, se vuelve insoportable? <br \/>Creo que la obra de Teresa Margolles no ha sido puesta en el mundo por el designio de una conciencia tr\u00e1gica, tampoco es una alegor\u00eda funeraria o un conjunto de an\u00e9cdotas que persigan como fin realizar una caricatura negra: no hay esc\u00e1ndalo en su obra. En todo caso, se trata de una conciencia desprovista de temperamento dram\u00e1tico, fenomenol\u00f3gica, lanzada abiertamente hacia el objeto de su atenci\u00f3n. El cuerpo sin vida contin\u00faa siendo una mina simb\u00f3lica adem\u00e1s de un territorio pl\u00e1stico, una vez que el coraz\u00f3n ha dejado de latir abandona su coherencia org\u00e1nica para transformarse en reuni\u00f3n de cosas, acciones qu\u00edmicas, materia que ocupa todav\u00eda un espacio, que despierta sensaciones, que despide un olor o que obliga a a los espectadores a imaginarse historias, a obtener conclusiones: a completar un concepto que es inacabado porque se halla demasiado pr\u00f3ximo a la experiencia humana. El concepto mata a la muerte misma, la hace desaparecer como hecho real y concreto y le otorga un espacio te\u00f3rico y est\u00e9tico. A nadie se le puede pedir serenidad cuando la intimidad humana es transgredida. No importa qu\u00e9 tan distante se muestre el artista cuando edifica su obra o imagina conceptos para fortalecerla, el espectador no puede mentir respecto a los relatos que \u00e9l mismo ha fraguado de la muerte. En consecuencia, el que mira debe perder el control, la tranquilidad del cient\u00edfico que observa hechos predecibles: un espectador ideal a\u00f1ade sus man\u00edas, sus miedos a la obra que contempla. La sobriedad casi obsesiva de Teresa Margolles a lo hora de concebir y crear con tan refinada paciencia sus piezas proviene tambi\u00e9n del desconcierto o la locura moment\u00e1nea que provoca en su p\u00fablico: un equilibrio perfecto en cuanto se produce de manera natural: el temor, la locura, el terror que en algunos casos puede producir su obra es el contrapeso de la seriedad extrema y especulativa con que ella afronta su compromiso art\u00edstico. <br \/>Acaso, al permitirle a su cuerpo una libertad animal y una despreocupaci\u00f3n absoluta de las convenciones sociales de sus contempor\u00e1neos, Di\u00f3genes se preparaba para la muerte concreta. As\u00ed como los cad\u00e1veres en la morgue no pueden oponerse a las reacciones qu\u00edmicas de sus \u00f3rganos, as\u00ed el fil\u00f3sofo c\u00ednico permit\u00eda que su cuerpo se expresara de manera bestial y espont\u00e1nea, sin limitarlo con las normas de moral civil o una tradici\u00f3n higi\u00e9nica. En la obra de Margolles no veo una filosof\u00eda de la libertad o un retorno a la naturaleza primitiva. Por el contrario, descubro un juego donde la maldad est\u00e1 ausente, pero no la mirada que escruta e imagina combinaciones: no es s\u00f3lo una mente sino un ojo que obtiene placer cuando presencia las formas que toma la materia sin vida. La ausencia de la muerte en sus piezas es, m\u00e1s que una paradoja, una conclusi\u00f3n desconcertante. \u00bfC\u00f3mo podemos imaginar que un cad\u00e1ver pueda ser tantas cosas menos un emisario de la muerte? S\u00edmbolo, alegor\u00eda, laboratorio pl\u00e1stico, pero no representaci\u00f3n trascendental de la muerte. El cuerpo inerte, el cad\u00e1ver, toda la mec\u00e1nica que implica su desaparici\u00f3n, su auscultaci\u00f3n, abre puertas a una obra exenta de los prejuicios comunes corrientes con que solemos afrontar el hecho de la muerte: la s\u00e1bana que cubre los cuerpos destrozados, el agua que ba\u00f1a sus partes, la disecci\u00f3n de sus \u00f3rganos, todo ello se vuelve parte de un sal\u00f3n de juegos que, sin embargo, deviene arte y concepto in\u00e9dito en cuanto la imaginaci\u00f3n de Margolles crea caminos inesperados hacia regiones l\u00fagubres en las que abundan hermosos paisajes, llanuras sangrientas, nubes formadas por un ej\u00e9rcito de h\u00e1litos moribundos. No es un ejercicio trascendental, ni tampoco una especulaci\u00f3n ontol\u00f3gica lo que encuentro en esta obra excepcional, al menos no de manera premeditada. Lo que veo es una imaginaci\u00f3n no conforme, un deseo de hacer que la carne muerta habite la vida de otra manera, y una inclinaci\u00f3n a construir fortalezas de materia org\u00e1nica, refugios primigenios donde brindar habitaci\u00f3n a lo otro, a lo que no somos.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0 \u00a0 La muerte teme a quienes la desprecian y le tienden amistosamente la mano rest\u00e1ndole importancia a su poder absoluto, definitivo. 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