{"id":1653,"date":"2015-03-02T06:00:00","date_gmt":"2015-03-02T06:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2015\/03\/02\/otelo-apatico\/"},"modified":"2015-03-02T06:00:00","modified_gmt":"2015-03-02T06:00:00","slug":"otelo-apatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/otelo-apatico\/","title":{"rendered":"Otelo ap\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Es una desgracia; y las desgracias acontecen en la realidad y en la imaginaci\u00f3n, a pesar de que los l\u00edmites entre ambas se estrechan y confunden. La imaginaci\u00f3n muta en realidad destruida, cercenada y muerta por el paso del hombre. La realidad asume el desconsuelo de la imaginaci\u00f3n, su fracaso inocultable, y su tragedia. Mas la desgracia a la que quiero referirme es a la que acontece cuando una mujer de piernas hermosas decide, es obligada o tiende por s\u00ed misma a esconderlas.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ello significa una ausencia de piedad y un recato criminal, una desilusi\u00f3n que hace m\u00e1s chaparros a algunos hombres: y esto sin pensar que la altura corporal sea un valor en s\u00ed. Entre m\u00e1s oculta una mujer sus piernas los hombres empeque\u00f1ecen como pulgas. En consecuencia, la burka no hace desaparecer el cuerpo de la mujer, y s\u00ed al hombre mismo: lo convierte en piojo, en chinche celosa e insignificante. El que es mujeriego no le miente a ninguna divinidad moral; y la p\u00e1tina de incorrecci\u00f3n o maldad con que se ha cubierto esta palabra proviene de una anomal\u00eda \u00e9tica y de una imposici\u00f3n que llevan a cabo con minucia los sargentos del g\u00e9nero y los guardianes de las costumbres puritanas. Ser mujeriego no necesariamente te empuja a la conquista o al acoso, ni a nada que pueda ofender a las se\u00f1oritas (todas, hasta las abuelas, merecen llamarse se\u00f1oritas); al mujeriego le gustan, simplemente, las plantas que crecen en el otro jard\u00edn, en la selva que se origina en lontananza, en el billar de al lado de su casa. Y en caso de que las desee e intente conquistar entonces s\u00f3lo es un mujeriego idiota. Y ya.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La revista Cr\u00edtica que dirige Armando Pinto, dedic\u00f3 el a\u00f1o pasado un n\u00famero a Gregor von Rezzori a quien yo hab\u00eda le\u00eddo hace tiempo en una vieja edici\u00f3n de Seix Barral, y en el presente v\u00eda la traducci\u00f3n de Juan Villoro. A estas alturas creo que una vena del gusto literario se asienta en la simpat\u00eda y, sobre todo, en una complicidad que nace espont\u00e1nea, y que aligera el peso de la soledad intr\u00ednseca a toda cosa sensible. En \u201cSoy un diletante\u201d, la entrevista publicada en Cr\u00edtica, el se\u00f1or Rezzori expres\u00f3 que \u00e9l siempre se encontr\u00f3 bajo las faldas de una mujer. Era un mujeriego, y adem\u00e1s un c\u00ednico. Por ello, varias se\u00f1oras que se apodaban a s\u00ed mismas feministas (quiero decir, cierto tipo de extremismo de g\u00e9nero que deviene locura mediocre), lo acusaron y desde\u00f1aron con sa\u00f1a. Sospecho que Dostoiewski lleg\u00f3 a decir \u201cTodos salimos de debajo del capote de Gogol.\u201d Y yo, como he escrito aqu\u00ed antes, leo ese relato cada fin de a\u00f1o, de manera que en el mes de enero nazco otra vez alica\u00eddo, depreciado, abatido y proveniente de El capote, de Gogol. Y despu\u00e9s de haber nacido de un cuento, uno busca las faldas de las mujeres, campamentos ef\u00edmeros y confortables en los que se pernocta antes de seguir en la batalla que, sabemos o presentimos, tendr\u00e1 que perderse. Por ello, la mujer que no muestra sus piernas es como el anfitri\u00f3n detestable o el mesonero que cierra las puertas al viajero fam\u00e9lico. Se nace en la literatura y se vive bajo las faldas de las mujeres.<\/p>\n<p>En la revista ya citada, y respaldada por el conocimiento y traducci\u00f3n de Jos\u00e9 An\u00edbal Campos, Rezzori escribe en Mon\u00f3logo del desorientado que \u00e9l es \u201cUn poco tramposo y vagabundo, pero demasiado atado a los lugares; algo de colono tengo, pero soy demasiado inquieto; algo de coleccionista, de conocedor, pero demasiado indiferente, sin pasiones definitivas: un Don Juan sin libido especial, un Otelo sin sed de venganza, un Hamlet sin preguntas acuciantes, un Werther sin el alma escindida que, adem\u00e1s, s\u00f3lo piensa en ganar dinero.\u201d Y es que las faldas representan para algunos hombres, como para Rezzori, los signos cartogr\u00e1ficos por excelencia: el astrolabio fundamental. Si este juicio posee alguna nota de verdad, entonces los celos no tendr\u00edan que ir acompa\u00f1ados de la sed de venganza o el martirio: se asumen y se les deja vivir y morir en la apat\u00eda, como escribe el escritor nacido en la antigua, casi m\u00edtica, Bucovina. El Otelo ap\u00e1tico podr\u00eda llegar a ser el s\u00edmbolo y esencia de una cofrad\u00eda de escritores desorientados y poco profesionales, mujeriegos y denostados. Yo me apunto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Terlenka\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es una desgracia; y las desgracias acontecen en la realidad y en la imaginaci\u00f3n, a pesar de que los l\u00edmites entre ambas se estrechan y confunden. La imaginaci\u00f3n muta en realidad destruida, cercenada y muerta por el paso del hombre. La realidad asume el desconsuelo de la imaginaci\u00f3n, su fracaso inocultable, y su tragedia. 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