{"id":164172,"date":"2021-05-18T10:11:09","date_gmt":"2021-05-18T15:11:09","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=164172"},"modified":"2021-05-18T10:12:10","modified_gmt":"2021-05-18T15:12:10","slug":"el-faro-35","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/el-faro-35\/","title":{"rendered":"El Faro"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Reconocimiento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La palabra que ocupa el t\u00edtulo de esta columna es el centro del pensamiento de Axel Honneth, representante m\u00e1s conocido de la tercera generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt. Tambi\u00e9n es el centro del pen\u00faltimo libro de Adela Cortina, sobre la Aporofobia. \u00bfPero qu\u00e9 tendr\u00e1 en s\u00ed este t\u00e9rmino para adquirir tanta importancia?<\/p>\n\n\n\n<p>En primera instancia, podemos decir con el autor alem\u00e1n m\u00e1s arriba citado, que el reconocimiento es lo que se admite que otra persona. Este reconocimiento en su primera fase tiene que ver con verla con la dignidad que le corresponde. En su segunda fase, el reconocimiento necesita de un respaldo legal y social que asegure los derechos que le corresponde por su condici\u00f3n de ser humano. Cualquiera de estos dos momentos que no se respete implica graves quebrantos para la persona. Si no se le ve como ser humano digno o no se le cuidan sus derechos sociales y c\u00edvicos, se corre el peligro de aniquilar a la persona en el sentido de hacerla nada, de no considerarla ni tan siquiera como existente, caso por ejemplo de los pobres que no tienen nada que ofrecer a cambio en nuestra sociedad y son marginados por ello, tal y como analiza la autora valenciana.<\/p>\n\n\n\n<p>En segunda instancia, el reconocimiento puede hacer referencia a una actitud propia de la persona. Cuando toma sus decisiones libres puede suceder que se equivoque. Formar\u00e1 parte de su madurez y crecimiento aceptar que se ha equivocado y que ha de corregirse. Es, en definitiva, una actitud de honradez como basamento para ser coherente consigo misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos encontrar m\u00e1s sentidos (observaci\u00f3n de la realidad, capacidad intelectual\u2026), pero qued\u00e9monos de momento con estos dos. La primera instancia es lo que el yo acepta del t\u00fa. La segunda instancia es lo que el yo acepta del propio yo. Ambos movimientos son necesarios, deben darse de manera correspondiente para que tanto el individuo como la sociedad vivan en armon\u00eda y aprendan de sus deficiencias y diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro pa\u00eds tenemos urgencia de ambos movimientos. Muchas personas viven sin ser consideradas por m\u00e1s que las autoridades digan que todos somos iguales, la Constituci\u00f3n lo avale y todos estemos convencidos. Millones de nuestros compatriotas no tienen para vivir, sus derechos m\u00e1s elementales no son respetados y, literalmente, su vida no vale nada, que dir\u00eda Jos\u00e9 Alfredo. Ni la ley, ni la sociedad, ni nosotros, les reconocen sus derechos inherentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas tambi\u00e9n necesitamos de la segunda instancia. Es muy frecuente que cuando no nos ven hagamos lo que nos parezca. Es tambi\u00e9n frecuente que cuando nos ven hagamos lo que conviene. Y cuando nos descubren en un error buscamos echarle la culpa a alguien o reaccionamos con violencia para que nadie nos diga nada.<\/p>\n\n\n\n<p>La madurez de nuestra democracia depende inevitablemente de que acompasemos estas dos instancias mencionadas. Las desigualdades, el agandalle, las desapariciones forzadas, la violencia en que vivimos, las muertes no contabilizadas de Covid 19, los robos, las violaciones, las agresiones verbales, el albur, el ninguneo\u2026 tienen su origen en la falta de reconocimiento rec\u00edproco de las personas que formamos nuestra sociedad mexicana. Si este an\u00e1lisis es cierto, \u00bfqu\u00e9 podremos hacer para respetarnos y reconocernos unos a otros sin excepci\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reconocimiento La palabra que ocupa el t\u00edtulo de esta columna es el centro del pensamiento de Axel Honneth, representante m\u00e1s conocido de la tercera generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt. Tambi\u00e9n es el centro del pen\u00faltimo libro de Adela Cortina, sobre la Aporofobia. \u00bfPero qu\u00e9 tendr\u00e1 en s\u00ed este t\u00e9rmino para adquirir tanta importancia? 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