{"id":16039,"date":"2016-01-19T12:35:11","date_gmt":"2016-01-19T12:35:11","guid":{"rendered":"http:\/\/plazajuarez.mx\/index\/index.php\/2016\/01\/19\/laguna-de-voces-105\/"},"modified":"2016-01-19T12:35:11","modified_gmt":"2016-01-19T12:35:11","slug":"laguna-de-voces-105","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/laguna-de-voces-105\/","title":{"rendered":"LAGUNA DE VOCES"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li>Don Humberto Lugo,<\/li>\n<\/ul>\n<p>el poder que da vida<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los hombres del poder son especiales. Igual las mujeres.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No es que hayan sido investidos de alg\u00fan poder m\u00e1gico, pero como si as\u00ed fuera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dejan de ver el mundo como los dem\u00e1s, o como ellos mismos antes que la suerte y la fortuna tocaran a su puerta. Tambi\u00e9n descubren que sus preocupaciones no pueden, ni deben tener que ver con la vida cotidiana. Eso ser\u00eda tanto como nunca haber entendido que la existencia simple, la de la sobrevivencia, es cosa del pasado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y adem\u00e1s se entiende que as\u00ed sea, porque de otro modo resultar\u00eda hasta absurdo que pretendieran solucionar la vida ajena, si la propia padece las angustias que ahora buscan atender.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es otra la vida, luego que la diosa fortuna toca la casa de un hombre o una mujer nacida para el poder. Es otra porque adem\u00e1s descubren que no todos est\u00e1n hechos para esos menesteres. Algunos incluso sufren cual condenados el momento que se supone de gloria.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esos no est\u00e1n hechos para el poder, para ejercerlo. S\u00ed en cambio para acatar lo que diga quien lo tiene en sus manos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los seres humanos somos muy dados a concederle caracter\u00edsticas no humanas a quienes tienen la capacidad de transformar vidas enteras a trav\u00e9s del ejercicio del poder. Y es as\u00ed porque la realidad lo demuestra.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La llegada de un nuevo gobernador implica, para sus m\u00e1s allegados, un giro de 180 grados en su rutina cotidiana, incluso en las metas y objetivos que ten\u00edan planeados, y ve\u00edan como definitivos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por eso el festejo, las l\u00e1grimas, la postura recta como soldado, de quien hasta minutos antes de que el se\u00f1or candidato o candidata lo recibiera, y lo abrazara con efusividad porque en realidad es su amigo del alma, se ve\u00eda acabado, encorvado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es otro a partir del momento que el poderoso en ciernes lo reconoci\u00f3 entre la multitud. Lo distingui\u00f3 y, sobre todo, le grit\u00f3 por su nombre entre el gent\u00edo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alguien me cont\u00f3 que en el sexenio trunco de Jes\u00fas Murillo Karam, cuando hab\u00eda decidido no concluir su sexenio y aceptar un cargo en el gobierno federal, mand\u00f3 llamar a don Humberto Lugo Gil, eterno aspirante a la primera magistratura estatal, quien de plano hab\u00eda dado por cancelada su lucha por ese cargo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al llegar a cuarto piso de Palacio de Gobierno, el hombre bigote y calva, apenas si susurraba algo a su ayudante. Portaba un bast\u00f3n con el que sosten\u00eda su humanidad, y su andar era cansado por la espalda encorvada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Humberto tard\u00f3 eternos minutos para llegar a la puerta de madera y vidrios biselados. Cruz\u00f3 la sala con alfombra blanca hasta el despacho del gobernador.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Luego de una hora y minutos, don Humberto sali\u00f3. Se hab\u00eda dado el milagro de la transfiguraci\u00f3n ante los ojos de todos los que siempre esperan en la sala que da a la oficina gubernamental.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Humberto caminaba erguido, sin bast\u00f3n y paso firme. La voz era la de un hombre que vive sus mejores \u00e9pocas, potente como trompeta de Jeric\u00f3, exacta, vaya pues con ese elemento que solo otorga el poder.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A grandes zancadas cruz\u00f3 el vest\u00edbulo, baj\u00f3 a pie las escaleras. Casi brincaba los escalones y los ojos, sobre todo, los ojos, eran lo de alguien que hab\u00eda regresado de la tumba, del olvido, de la melancol\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Humberto hab\u00eda sido informado que a partir del d\u00eda siguiente se convertir\u00eda en gobernador del estado de Hidalgo. Interino, pero gobernador.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El poder.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:peraltajav@gmail.com\">peraltajav@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>twitter: @JavierEPeralta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>CITA:<\/p>\n<p><em>La llegada de un nuevo gobernador implica, para sus m\u00e1s allegados, un giro de 180 grados en su rutina cotidiana, incluso en las metas y objetivos que ten\u00edan planeados, y ve\u00edan como definitivos.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Don Humberto Lugo, el poder que da vida<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-16039","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-javier-peralta"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16039"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16039\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}