{"id":158030,"date":"2021-03-29T07:36:19","date_gmt":"2021-03-29T13:36:19","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=158030"},"modified":"2021-03-29T07:36:35","modified_gmt":"2021-03-29T13:36:35","slug":"retratos-hablados-1041","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/retratos-hablados-1041\/","title":{"rendered":"RETRATOS HABLADOS"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ra\u00edz de la empat\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Nos podemos acostumbrar a todo, a una nueva normalidad por muy at\u00edpica que sea o alejada de la utop\u00eda con que so\u00f1amos de j\u00f3venes. Poseemos la capacidad absoluta para redefinir placeres y sufrimientos, incluso aceptar la ventaja de uno sobre otro, cualquiera que sea el orden que se imponga. Es decir que poseemos una capacidad \u00fanica de adaptaci\u00f3n al tipo de realidad que nos pongan enfrente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, somos incapaces casi de naturaleza para aceptar seguir en esta larga traves\u00eda que es la vida, cuando desaparecen -producto de la edad o una pandemia como la que hoy mismo atravesamos-, las personas que amamos con absoluta honestidad, que dan forma al escenario que con regularidad disfrutamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Han sido m\u00e1s de 200 mil familias mexicanas las que hoy mismo no atinan a poner en marcha de nueva cuenta la embarcaci\u00f3n donde hab\u00eda navegado por todo tipo de mares, cieras de que en alg\u00fan momento una ola traicionera podr\u00eda haberlas dejado sin su capit\u00e1n, sin su vig\u00eda, sin uno de sus marinos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la pandemia del Covid-19 no es la naturaleza que se vuelve contra los que cruzan sus mares, y muy lejos est\u00e1 de jugar limpiamente con los que se enfrentan a ella. Por el contrario, se ha comportado de manera traicionera y vil, sin dar tiempo a retomar el aliento para intentar comprender ante qu\u00e9 demonios estamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso son m\u00e1s de 200 mil familias las que a ciencia cierta no saben c\u00f3mo buscar\u00e1n reincorporarse a la vida, a la normalidad que ya nunca lo ser\u00e1 porque les falta parte de su cuerpo si uno de sus integrantes se fue, se esfum\u00f3 de pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo comprendemos la magnitud de la tragedia cuando una persona muy cercana ha ca\u00eddo enferma, y nos ocupa la ma\u00f1ana, tarde, noche y madrugada esperar buenas noticias, que sus pulmones hayan empezado a conseguir el ox\u00edgeno necesario y la angustia por llenarlos empiece a pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo el dolor cercano nos hace emp\u00e1ticos en t\u00e9rminos reales. Antes solo era parte de un discurso que pronunciamos y escribimos con singular facilidad, pero que no comprendemos en su justa dimensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Empezamos a rezar de nueva cuenta como cuando ni\u00f1os, porque la verdad pocos saben la raz\u00f3n por la que unos se levantan apenas pasadas 48 horas como si se tratara de s\u00faper seres humanos, y otros simplemente no lo logren.<\/p>\n\n\n\n<p>Rezar es una comuni\u00f3n directa con Dios, un ser superior a nosotros, un algo en quien confiamos y que por la raz\u00f3n que cada quien desee, nos trae consuelo cuando la angustia se apodera de los que esperan, esperan y esperan la buena nueva de que la crisis ha pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cercano el dolor nos hacer ver que el pa\u00eds est\u00e1 plagado de pol\u00edticos, pero confirmamos que hay unos que son simplemente la representaci\u00f3n de lo peor de una sociedad, pero con la capacidad&nbsp; del auto enga\u00f1arse y empezar a creer que son la historia encarnada y por lo tanto es v\u00e1lido que sacrifiquen a unos miles y miles para que su compromiso divino se haga realidad. Ni siquiera sienten que por su incapacidad, su ineptitud, su soberbia y fatuidad, hayan da\u00f1ado a m\u00e1s de 200 mil familias. Son, a su juicio, los da\u00f1os colaterales.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo cuando el dolor toca a la puerta empezamos a comprender en qu\u00e9 consiste eso de la empat\u00eda, eso de ponerse en los zapatos del otro, eso de recuperar las cualidades de un verdadero ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>A los pol\u00edticos que hoy tienen m\u00e1s inter\u00e9s en colocar sinverg\u00fcenzas, sabandijas, seres viles y miserables en candidaturas para cargos de elecci\u00f3n popular nada les har\u00e1 cambiar, nada les har\u00e1 siquiera cuestionarse si van por buen rumbo. Ellos tendr\u00e1n que pasar por el camino largo de la realidad, hasta descubrirse como unos simples enanos de mentalidad, pero gigantes de soberbia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por favor, cu\u00eddese. Es tarea nuestra evitar que la tragedia llegue a m\u00e1s hogares mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico\">jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>@JavierEPeralta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00edz de la empat\u00eda Nos podemos acostumbrar a todo, a una nueva normalidad por muy at\u00edpica que sea o alejada de la utop\u00eda con que so\u00f1amos de j\u00f3venes. Poseemos la capacidad absoluta para redefinir placeres y sufrimientos, incluso aceptar la ventaja de uno sobre otro, cualquiera que sea el orden que se imponga. 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