{"id":138596,"date":"2020-10-29T06:58:05","date_gmt":"2020-10-29T12:58:05","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=138596"},"modified":"2020-10-29T06:58:20","modified_gmt":"2020-10-29T12:58:20","slug":"laguna-de-voces-676","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/laguna-de-voces-676\/","title":{"rendered":"LAGUNA DE VOCES"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Todo desapareci\u00f3, el recuerdo tambi\u00e9n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El \u00fanico pasajero vivo miraba con curiosidad los despojos de una tierra donde incluso los muertos se hab\u00edan esfumado. Sab\u00eda que le esperaba un final id\u00e9ntico al que durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas asol\u00f3 a los habitantes de ese planeta \u00fanico y hermoso desde el cielo, pero herido hasta la eternidad por una enfermedad tan simple que no atinaba a explicarse el por qu\u00e9 nadie hizo algo sensato para olvidarse, aunque fuera un rato, de la desgracia, la sensaci\u00f3n de que todo iba a terminar en la nada que tanto tem\u00edan. Era asunto de olvidar, de volver a creer en los conjuros que a lo largo de miles y miles de a\u00f1os sirvieron para salvar a una civilizaci\u00f3n que precisamente por eso -creerse civilizada-, sostuvo que los ritos primitivos no serv\u00edan para nada cuando la realidad era todo lo contrario: primero que no eran civilizados, segundo que sin la simple creencia todo estaba perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia estaba solo para invocar a las deidades de todo el universo que pueden curar la misma muerte, si se les pide con la sentida vocaci\u00f3n de los que sufren y extra\u00f1an esa rara sensaci\u00f3n de hacer que la nada o la oscuridad se conviertan en algo vivo semejante a las criaturas que poblaron esa esfera a la que nadie quiso ir, porque llegaron a tenerle miedo por la incapacidad de sus moradores para recordar qui\u00e9nes eran en realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que camin\u00f3 por las veredas de ciudades que poco a poco regresaban a su origen cuando no hab\u00eda rastro alguno de los que ya una vez se hab\u00edan ido por negarse a creer, a mirar m\u00e1s all\u00e1 de su diminuto tiempo que les tocaba pasearse por los senderos de la existencia. Era tan raqu\u00edtica la suma de a\u00f1os que un ser humano lograba sobrevivir a su descreencia, que no atinaba nunca a comprender c\u00f3mo no decid\u00edan ampararse con los simples sue\u00f1os de eternidades.<\/p>\n\n\n\n<p>De tal modo que comprendi\u00f3 la negativa de todos los convocados para descender a ese lugar azul, \u00fanico entre todos los universos que se hab\u00edan conocido porque pose\u00eda todos y cada uno de los elementos que producir\u00edan la fe, la capacidad de creer m\u00e1s all\u00e1 de su simple inteligencia. Pero todo fue en vano. Cuando se deja de creer la vida se apaga, miles se mueren de pronto, luego todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s lamentable era que ese \u00fanico pasajero ya no regresar\u00eda, y algo suced\u00eda que no pod\u00eda creer en que el simple deseo de volver a su hogar bastaba para que as\u00ed sucediera. Y era una l\u00e1stima, porque nadie puede rescatar a quien no lo desea, a quien ha perdido la capacidad de negar la broma absurda de no ser nada, y por lo tanto termina justamente en eso, en la nada.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda vacuna para tanta calamidad. En realidad nunca la hubo. En realidad cada vez que se desataba una epidemia, pandemia, peste, gripe de cualquier nacionalidad, no era \u00e9sta la que asesinaba millones y millones, sino la incapacidad de todos para recordar, para aventurarse en los laberintos de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>-Olvidaron, olvidaron-, alcanz\u00f3 a reportar el \u00fanico pasajero de una nave que no ten\u00eda boleto de regreso a ninguna parte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se mir\u00f3 en el peque\u00f1o espejo de agua donde flotaba un manojo de p\u00e9talos de gardenias, esas olorosas. Mir\u00f3 un rostro apesadumbrado, triste, incapaz de convocar al recuerdo cuando resultaba sencillo creer, saberse parte sustancial de un plan ajeno a las rutinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego tosi\u00f3 un buen rato. Despu\u00e9s dej\u00f3 de respirar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo desapareci\u00f3, \u00e9l tambi\u00e9n, el recuerdo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico\">jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>@JavierEPeralta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo desapareci\u00f3, el recuerdo tambi\u00e9n<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49,42],"tags":[],"class_list":["post-138596","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-javier-peralta","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138596","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138596"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138596\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}