{"id":138206,"date":"2020-10-26T07:15:38","date_gmt":"2020-10-26T13:15:38","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=138206"},"modified":"2020-10-26T07:15:56","modified_gmt":"2020-10-26T13:15:56","slug":"familia-politica-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/familia-politica-18\/","title":{"rendered":"Familia Pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El Gobernador y yo: Don Jorge Rojo Lugo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercera parte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Antes que nada, ofrezco disculpas por caer en una trampa de la memoria. Agradezco a Paco D\u00edaz Arriaga, la observaci\u00f3n en el sentido de que, en mi pasado art\u00edculo, cit\u00e9 a Gonzalo N. Santos, con el apelativo \u201cEl Tigre de Huitzuco\u201d, en lugar de \u201cEl Alaz\u00e1n Tostado\u201d. El primero corresponde a Don Rub\u00e9n Figueroa Figueroa, autor de la frase: \u201cla caballada est\u00e1 flaca\u201d. Confieso que la excusa iba a decir \u201cme equivoqu\u00e9 de cacique\u201d, pero entonces vino a mi memoria una frase de Don Manuel S\u00e1nchez Vite, cuando un periodista le pregunt\u00f3 si \u00e9l era un cacique, contest\u00f3 lapidario \u201cel \u00fanico cacique de M\u00e9xico est\u00e1 en Los Pinos\u201d. Presentada la justificaci\u00f3n\u2026 prosigamos.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera parte del mutilado sexenio de Don Jorge Rojo Lugo, fue corta en extremo (sept 75\/dic 76). Su labor pol\u00edtica por todo el Estado se sent\u00eda. Perd\u00f3neme si cometo una falta a los protocolos pol\u00edticos o familiares, peor a\u00fan, un sacrilegio; pero para una tarea como \u00e9sta, ilustra m\u00e1s la an\u00e9cdota que la cr\u00f3nica e, incluso, que la verdad. En las letras no se puede separar lo inseparable; no es mi intenci\u00f3n herir susceptibilidades ni reabrir lastimaduras afectivas que ya est\u00e1n cicatrizadas por el simple transcurso del tiempo, sin embargo, es mi obligaci\u00f3n \u00e9tica repetir que, en esta labor de reconstrucci\u00f3n, el Gobernador cont\u00f3 con el gran respaldo de la Se\u00f1ora m\u00e1s carism\u00e1tica y comprometida en la historia de las primeras damas. Hasta la fecha, Hidalgo guarda con cari\u00f1o a quien ya forma parte de su patrimonio familiar y cultural: Do\u00f1a Silvia Garc\u00eda de Alba de Rojo Lugo.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos primeros meses, tuvo lugar una an\u00e9cdota que surgi\u00f3 en la campa\u00f1a y que ya se hab\u00eda perge\u00f1ado en otro escrito: mi circunstancial reuni\u00f3n con una pareja de \u201cperiodistas\u201d que tuvieron la osad\u00eda de atacar a uno de los hombres fuertes del rojogomismo: Don Tob\u00edas Cruz Esparza. Al verme en obligado coloquio con ellos, durante la presentaci\u00f3n que nos hizo mi colaborador Pepe Olgu\u00edn; el controvertido personaje lleg\u00f3 a la equivocada conclusi\u00f3n de que yo utilizaba otras firmas para encubrir las \u201cfechor\u00edas\u201d de mi pluma. Los ataques que publicaron, eran realmente furibundos, sesgados, terriblemente ofensivos\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En pasadas generaciones, la historia comunal registra violentas desavenencias que se dirimieron a la vieja usanza (balazos) con algunos miembros de mi familia; era simple involucrarme como continuador de esa pelea que, evidentemente, ya no era m\u00eda. En ese contexto, recib\u00ed un mensaje con una rotunda amenaza: \u201cDon Tob\u00edas te va a matar\u201d. Era fama p\u00fablica que \u00e9l jam\u00e1s amenazaba en vano; devolv\u00ed el recado con la verdad: \u201cYo no fui\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto d\u00eda, a invitaci\u00f3n de mi amigo Mario Espinoza, acud\u00ed a una comida para celebrar su elecci\u00f3n como Presidente Municipal de Actopan. Al asomarme a la puerta del lugar en donde ten\u00eda lugar el convivio, lo primero que vi fue la figura de Don Tob\u00edas, pontificando amigablemente con un buen n\u00famero de sus fans. Entonces me asalt\u00f3 la duda: \u00bfme voy? \u00bfme quedo? En el primer caso, me auto declarar\u00eda culpable y, adem\u00e1s, miedoso; en el segundo, ser\u00eda un insolente retador. La decisi\u00f3n fue: me quedo. Instalado en un lugar cercano al disertante, me vio e interrog\u00f3 un tanto agresivo: -Profesor \u00bfqu\u00e9 se siente estar entre los ganadores? M\u00e1s o menos preparado para una interpelaci\u00f3n as\u00ed, contest\u00e9, seguro: -Con los amigos se debe estar siempre, aunque se pierda, Se\u00f1or Cruz. Seguramente no esperaba tal respuesta, se qued\u00f3 callado solo para, al poco rato, arremeter: -Yo creo que para hacer pol\u00edtica, s\u00f3lo hace falta una cosa: inteligencia, \u00bfO qu\u00e9 opina, Profesor? Entonces contest\u00e9 -Estoy de acuerdo parcialmente con Usted, Se\u00f1or, pero considero que su afirmaci\u00f3n est\u00e1 incompleta. -\u00bfPor qu\u00e9, Profesor? -Porque creo que no se necesita s\u00f3lo una cosa, sino tres -\u00bfCu\u00e1les? Pregunt\u00f3 con extra\u00f1eza -Una inteligencia y dos g\u00fcevos: la inteligencia sin valor no sirve y el valor sin inteligencia, tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco rato, alguien sac\u00f3 una guitarra y junto con el Profesor Ra\u00fal Monta\u00f1o (QEPD), empezamos a cantar. Don Tob\u00edas se sum\u00f3 al coro y, verdaderamente emocionado, nos empez\u00f3 a solicitar canciones, peticiones que, obviamente, complac\u00edamos. El hombre estaba feliz (la m\u00fasica calma a las fieras). En alg\u00fan momento, Don Tob\u00edas se levant\u00f3 y me dijo: -Me aceptas una cruzada -Claro que s\u00ed, contest\u00e9. Los anfitriones colocaron una mesa a la sombra de un mezquite: -Tr\u00e1iganme un jarro de pulque, orden\u00f3; y el jarro lleg\u00f3. Despu\u00e9s de la primera cruzada me dijo: -Muchacho cabr\u00f3n \u00bfno me tienes miedo?, a lo que contest\u00e9 (ya medio empulcado) -No, para nada, \u00bfpor qu\u00e9 habr\u00eda de tenerte miedo (ya nos habl\u00e1bamos de t\u00fa) -Porque t\u00fa me pegaste en el peri\u00f3dico. -Yo no fui, le dije; si alg\u00fan d\u00eda lo hago, te lo firmo; te doy mi palabra de hombre que yo no fui. -Dame un abrazo, me dijo, \u00bfamigos para siempre? -Amigos, Don Tob\u00edas. Los dos cumplimos esa palabra. Yo no lo sab\u00eda, pero \u00e9ramos parientes muy cercanos. En otros tiempos y lugares, platicamos y cantamos muchas veces. Era un hombre rudo, violento, pero altamente sensible; adem\u00e1s de pol\u00edtica, le gustaba hablar de La Il\u00edada, La Odisea y otros cl\u00e1sicos. Su charla era amena y respetuosa\u2026 Descanse en paz, mi gran amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 1 de diciembre de 1976, el Presidente Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo invit\u00f3 oficialmente a Rojo Lugo para que se integrara a su gabinete, como titular de la Secretar\u00eda de la Reforma Agraria. Nuevamente la incertidumbre se instal\u00f3 en la clase pol\u00edtica de nuestra entidad \u00bfqui\u00e9n ser\u00eda el Interino? Poco dur\u00f3 la duda; no hubo sorpresa cuando se dio a conocer la decisi\u00f3n: el ameritado militar y abogado, Don Jos\u00e9 Luis Su\u00e1rez Molina, Senador suplente de Guillermo Rossell, Diputado Federal en dos ocasiones, Presidente del CDE del PRI, funcionario federal de Aduanas\u2026 hombre muy cercano a Don Javier Rojo G\u00f3mez y a toda su familia\u2026 Cuenta la leyenda que Don Jorge recibi\u00f3 de su padre la encomienda de ayudar al tambi\u00e9n militar, cuando la circunstancia se presentara. \u00c9sta fue propicia y el destino se cumpli\u00f3, bajo los mejores augurios.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre he pensado que una de las m\u00e1ximas virtudes de un pol\u00edtico, es saber retirarse a tiempo o, en su caso, que su muerte sea oportuna. La historia es implacable: cuando las oportunidades llegan fuera de contexto, cuando los astros perdieron su alineaci\u00f3n favorable para un desempe\u00f1o exitoso, una oportunidad puede volverse tragedia. El poder no transforma a los seres humanos, s\u00f3lo los desenmascara. El hombre m\u00e1s querido por Don Javier; el de todas las confianzas; el fraternal amigo\u2026 investido de poder, mostr\u00f3 facetas de su aut\u00e9ntica personalidad, hasta entonces ocultas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De esto hablaremos en la siguiente entrega.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Gobernador y yo: Don Jorge Rojo Lugo Tercera parte<\/p>\n","protected":false},"author":89,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,50],"tags":[],"class_list":["post-138206","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra","category-prisciliano-gutierrez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/89"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138206\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}