{"id":133435,"date":"2020-09-22T06:51:40","date_gmt":"2020-09-22T11:51:40","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=133435"},"modified":"2020-09-22T06:51:55","modified_gmt":"2020-09-22T11:51:55","slug":"laguna-de-voces-665","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/laguna-de-voces-665\/","title":{"rendered":"LAGUNA DE VOCES"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ser un cipr\u00e9s<\/h2>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Pasa con tanta prisa el tiempo que no tenemos otra reacci\u00f3n m\u00e1s que sorprendernos, y mirar que hace algunos a\u00f1os plantamos unos \u00e1rboles diminutos que hoy se asoman a la azotea de la oficina, desde donde nos aseguran, con absoluta certeza, que seguir\u00e1n rumbo al cielo, a menos que una plaga los detenga o sus ra\u00edces se conviertan en un peligro para las paredes que las rodean.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En tanto los que miramos insistimos simplemente en eso, en mirar, en descubrir paso a paso que despu\u00e9s de todo los vimos crecer, hacerse tan fuertes que ning\u00fan vendaval les har\u00eda da\u00f1o, y que tarde o temprano tomar\u00edan el rumbo que quisieran, fuera malo o bueno, pero finalmente de ellos, los que un tiempo consentimos porque eran peque\u00f1os y al final de cuentas eran nuestra responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El asunto es que la vida transcurre y est\u00e1 de m\u00e1s pensar que por alguna raz\u00f3n tendr\u00eda que detenerse, porque eso es un absurdo, igual que desear que los \u00e1rboles, un d\u00eda cualquiera, se queden al mismo tama\u00f1o que nuestras ansias de querer ser inmortales.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay remedio para esto de juntar a\u00f1os y a\u00f1os en un caminar que cada vez se hace m\u00e1s lento, m\u00e1s interesado en conjugar la ilusi\u00f3n de que estaremos el tiempo que sea necesario para que la magia de los conjuros sea verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mejor, adem\u00e1s de convertirnos en observadores profesionales, ser\u00e1 desearles buena vida a los cipreses que tienen por vocaci\u00f3n crecer a pesar nuestro, vivir a pesar de todas las desventuras del tiempo, y que por eso son el escenario preferido para los entierros en camposantos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto pudimos plantar un pino, un \u00e1lamo canadiense que deja una goma imposible de quitar en los carros, pero por alguna raz\u00f3n que todav\u00eda no conozco, un cipr\u00e9s es lo mejor para jardines que pocas veces son visitados, y entonces es posible comprender que igual de hura\u00f1os que quienes los pusieron en la tierra firme, se hacen indiferentes, o por lo menos se preocupan poco si los ven o no los ven.<\/p>\n\n\n\n<p>Les gusta crecer sin otra preocupaci\u00f3n que esa: crecer y dar testimonio de que, igual a las personas, algunos tienen la vocaci\u00f3n firme y \u00fanica de cumplir una encomienda que de manera divina les fue hecha. Y no, nunca fallan, nunca dejan de hacer su labor de manera cotidiana, sin d\u00edas de descanso, y mucho menos espacio para pensar el porqu\u00e9 de su tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>El cielo se puso rojo en estos d\u00edas de septiembre en que el fr\u00edo es intenso por las ma\u00f1anas, luego en las tardes-noches. A los cipreses les importa poco, porque se asoman apenas en la barda del jard\u00edn y se mecen al comp\u00e1s de un viento que desde los huracanes es constante, r\u00edtmico, \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que los \u00e1rboles siempre tendr\u00e1n la entereza de crecer, de mirar al cielo, de nunca detenerse para agobiarse por la vejez, y eso es importante, porque m\u00e1s tarde que temprano, empezamos a comprender que el \u00fanico misterio de la vida es vivirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que los cipreses son propios para un pante\u00f3n. Puede que as\u00ed sea, pero siempre comprobamos que re\u00fanen cualidades \u00fanicas para sobrevivir, y eso es lo contrario a la muerte que abunda en los camposantos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que de alguna forma, es un hecho, logran dar luz a los que se fueron. Porque en sus ra\u00edces juntan el \u00faltimo aliento de los reci\u00e9n enterrados, y los elevan al cielo, m\u00e1s all\u00e1 incluso, y luego se quedan tan tranquilos, tan despreocupados, tan muestra luminosa de que no es el tiempo, no son los a\u00f1os, sino las ganas de estar aqu\u00ed, en un jard\u00edn, en un espacio diminuto con las ansias absolutas de crecer, siempre crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Mil gracias, hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico\">jeperalta@plazajuarez.mx\/historico\/historico<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>@JavierEPeralta<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser un cipr\u00e9s<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49,42],"tags":[],"class_list":["post-133435","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-javier-peralta","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=133435"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133435\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=133435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=133435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=133435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}