{"id":129002,"date":"2020-08-17T07:55:41","date_gmt":"2020-08-17T12:55:41","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=129002"},"modified":"2020-08-17T07:55:55","modified_gmt":"2020-08-17T12:55:55","slug":"familia-politica-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/familia-politica-13\/","title":{"rendered":"FAMILIA POL\u00cdTICA"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Gobernador y yo; Primera Parte: Don Manuel<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>M\u00e1s de doce gobernadores, hasta ahora, pasaron por mi vida pol\u00edtica, cada uno dej\u00f3 diferentes vivencias\u2026&nbsp;<\/li><\/ul>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Se atribuye a Fray Luis de Le\u00f3n, iniciar siempre sus c\u00e1tedras con la misma frase, incluso despu\u00e9s de su reclusi\u00f3n durante tres a\u00f1os, por problemas con la Santa Inquisici\u00f3n. Al retomar su magistral tribuna, como si el tiempo se detuviera y la causa que origin\u00f3 la ausencia no importase, el fraile comenz\u00f3 la nueva etapa de su did\u00e1ctica tarea con su consabida frase: \u201cDec\u00edamos ayer\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Con este antecedente, con respeto a la sana distancia hist\u00f3rica y a la grandeza del personaje, regreso a esta columna con la fraydeleonezca expresi\u00f3n: \u201cDec\u00edamos ayer\u2026\u201d; adem\u00e1s de otra creaci\u00f3n po\u00e9tica del mismo autor: \u201c\u00a1Qu\u00e9 descansada vida\/la del que huye del mundanal ruido\/y sigue la escondida\/senda por donde han ido\/los pocos sabios que en el mundo han sido\u2026!\u201d para rematar con otra frase de mi preferencia, y autor\u00eda de Pedro Mata: \u201cDe&nbsp;mi retiro, en el reposo augusto, mantengo indemne la ilusi\u00f3n florida;&nbsp;machaco prosa por ganar la vida y&nbsp;esculpo versos para darme gusto\u201d; con la observaci\u00f3n de que, en mi caso, prosa y verso surgen de mi pluma, s\u00f3lo para darme gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de doce gobernadores, hasta ahora, pasaron por mi vida pol\u00edtica, cada uno dej\u00f3 diferentes vivencias, sin que eso quiera decir que mi insignificante presencia haya, de alguna manera, tenido relevancia en sus decisiones o en su estilo personal de gobernar. Hace algunas semanas, ped\u00ed permiso a mis cuatro lectores (como dice Cat\u00f3n), para abordar personal\u00edsimas perspectivas que requieren el uso chocante de la primera persona del singular. Como \u201cQuien calla, otorga\u201d, puedo iniciar el tema sin faltar a las reglas de urbanidad y buenas costumbres o, para decirlo en lenguaje popular: \u201cA lo que te truje Chencha\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para un adolescente de pueblo, llegar a Profesor de Educaci\u00f3n Primaria, era (\u00bfes?) una significativa aspiraci\u00f3n; cinco letras, antes del nombre (Profr.), hac\u00edan la diferencia. La Escuela Normal era Alma Mater protectora y cari\u00f1osa, que envolv\u00eda a sus hijos m\u00e1s all\u00e1 del calor de la institucionalidad, al compartir con ellos la esperanza de su futuro. Saber que hab\u00eda profesores destacados en el ejercicio del poder, despertaba un inter\u00e9s dormido, en relaci\u00f3n con el extra\u00f1o y distante mundo de la pol\u00edtica. Recibir, a los quince a\u00f1os, la visita de un Senador de la Rep\u00fablica, que era Profesor (y Licenciado), en los patios de la vieja casona de Mina, marc\u00f3 de manera indeleble la concepci\u00f3n del presente y del futuro que, hasta ese momento, yo albergaba \u00bfQu\u00e9 era un Senador? No ten\u00eda la menor idea; s\u00f3lo intu\u00eda que era alguien muy importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Manuel visit\u00f3 la Normal por invitaci\u00f3n de su amigo y ef\u00edmero Director, Profr. Rafael Cravioto Mu\u00f1oz. Puntual\u00edsimo, como era su caracter\u00edstica; con indumentaria apropiada, pero poco elegante; un tanto descuidado en su apariencia; con actitud paternal se dirigi\u00f3 a los alumnos, despu\u00e9s de escuchar un elocuente discurso de Cravioto; reconoci\u00f3 la erudici\u00f3n de \u00e9ste; su formaci\u00f3n acad\u00e9mica, su cultura\u2026 sembr\u00f3 en las mentes adolescentes un mensaje de optimismo y orgullo profesional, propio de quien fuera poderoso dirigente del Comit\u00e9 Ejecutivo Nacional del SNTE.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco tiempo, S\u00e1nchez Vite obtendr\u00eda la candidatura y, despu\u00e9s de las elecciones, la oficial investidura de Gobernador Constitucional del Estado. Todos esos procesos pasaron desapercibidos; mi desinter\u00e9s por el mundo oficial, era absoluto; mi universo de novel Profesor estaba inmerso en: preparar clases de primaria, practicar guitarra, aprender canciones, llevar serenata\u2026 all\u00e1 en Huichapan (donde conoc\u00ed a quien ser\u00eda la compa\u00f1era de mi vida), antes de regresar a Pachuca para complementar mi perfil profesional, ahora como Abogado, primero en la Preparatoria No. 1, despu\u00e9s en la Universidad Aut\u00f3noma de Hidalgo, al mismo tiempo que me formaba como Licenciado en Lengua y Literatura Espa\u00f1olas, en los cursos de verano del Instituto de Ciencias de la Educaci\u00f3n, en la Universidad Aut\u00f3noma de Tlaxcala.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pasaron seis a\u00f1os. Con mi carta de pasante bajo el brazo, me di a la tarea de solicitar una oportunidad como docente en el Sistema Nacional de Secundarias Federales; ninguna puerta se abri\u00f3, en gran medida por ser, la de Tlaxcala, una escuela desconocida en el universo de las normales superiores; en ese \u00e1mbito, las de M\u00e9xico y Puebla (en menor medida) acaparaban el mercado profesional. En estas condiciones, acud\u00ed al Centro de Estudios Cient\u00edficos y Tecnol\u00f3gicos n\u00famero 15, cuyo Director, Ingeniero Emilio Monroy (Herman Munster, despu\u00e9s, mi gran amigo) me envi\u00f3 al naciente Instituto Tecnol\u00f3gico Regional de Pachuca n\u00famero 20, cuyo Subdirector, Ingeniero Ernesto Ramos Alvarado, me recibi\u00f3 y me ofreci\u00f3 diez horas de nombramiento, lo cual significaba un ligero decremento econ\u00f3mico en relaci\u00f3n con lo que ganaba como Profesor de primaria. Sin decidirme, sal\u00ed con la intenci\u00f3n de regresar al otro d\u00eda; ah\u00ed, la Divina Providencia tom\u00f3 la forma de Inocente Z\u00fa\u00f1iga Mercado, quien despu\u00e9s de insultarme, me dijo: -Acepta, esta escuela est\u00e1 en sus inicios; tienes oportunidad de crecer junto con ella. As\u00ed empez\u00f3 una nueva etapa en mi vida profesional, junto a un personaje como el Ingeniero Adalberto Rueda Ramos, Director Fundador, cercano al entonces Secretario de Educaci\u00f3n, Ingeniero V\u00edctor Bravo Ahuja. Corr\u00eda el sexenio del Presidente Luis Echeverr\u00eda \u00c1lvarez.<\/p>\n\n\n\n<p>Como todo Profesor normalista, yo me declaraba izquierdista furibundo, \u00e9mulo del Che Guevara; potencial guerrillero en los montes del sur\u2026 obviamente, mi \u201cprofunda ideolog\u00eda\u201d me oblig\u00f3, en principio, a rechazar la propuesta de Rueda para dirigir unas palabras al Secretario de Educaci\u00f3n quien, como invitado de honor, presidir\u00eda una cena con el personal de la pujante instituci\u00f3n que nac\u00eda en Hidalgo, para complementar las posibilidades de estudio, despu\u00e9s de la secundaria t\u00e9cnica y de la educaci\u00f3n media superior en el CECyT 15. Debo decir que varios importantes personajes dentro del \u00e1mbito pol\u00edtico y educativo local, se sent\u00edan defraudados porque, cuando su lucha de varios a\u00f1os para obtener una escuela de tanta importancia se hizo realidad, no obtuvieron su direcci\u00f3n ni espacios docentes; el noventa por ciento de las plazas se cubri\u00f3 por un equipo de j\u00f3venes profesionistas (en su mayor\u00eda ingenieros) que proven\u00edan de diferentes estados de la Rep\u00fablica. Como yo era Profesor de Espa\u00f1ol, el Director hizo caso omiso de mi negativa y me oblig\u00f3 a recibir al responsable nacional de la educaci\u00f3n, con una pieza oratoria. Con resignaci\u00f3n tuve que aceptar el encargo, esforz\u00e1ndome por no parecer tan lambisc\u00f3n. Mi discurso fue un \u00e9xito y pretexto para que el Ingeniero Rueda me acercara con el en\u00e9rgico Gobernador, quien me abri\u00f3 las puertas de su protecci\u00f3n y simpat\u00eda. Yo ten\u00eda 24 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Gobernador y yo; Primera Parte: Don Manuel M\u00e1s de doce gobernadores, hasta ahora, pasaron por mi vida pol\u00edtica, cada uno dej\u00f3 diferentes vivencias\u2026&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":89,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,50],"tags":[],"class_list":["post-129002","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra","category-prisciliano-gutierrez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/89"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=129002"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129002\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=129002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=129002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=129002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}