{"id":128025,"date":"2020-08-10T09:03:50","date_gmt":"2020-08-10T14:03:50","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=128025"},"modified":"2020-08-10T09:03:59","modified_gmt":"2020-08-10T14:03:59","slug":"venustiano-carranza-en-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/venustiano-carranza-en-la-politica\/","title":{"rendered":"Venustiano Carranza en la Pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Familia pol\u00edtica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><strong>SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAF\u00cdA Y ESTAD\u00cdSTICA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LEGALIDAD, LEGITIMIDAD Y GOBIERNO, EN EL DISE\u00d1O Y CONSTRUCCI\u00d3N DEL ESTADO MEXICANO. A CIEN A\u00d1OS DEL ASESINATO DE VENUSTIANO CARRANZA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>INTERVENCI\u00d3N DEL MAGISTRADO EN RETIRO, PRISCILIANO GUTI\u00c9RREZ HERN\u00c1NDEZ, SOCIO CORRESPONDIENTE EN PACHUCA, HIDALGO.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>TEMA: VENUSTIANO CARRANZA EN LA LITERATURA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se\u00f1or Presidente de la SMGyE.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estimados Consocios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Amigos todos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como dijera en una intervenci\u00f3n el Maestro Javier Garc\u00edadiego: \u201cLa vida de El Bar\u00f3n de Cuatro Ci\u00e9negas es, por esencia, novelable\u201d. Destacadas plumas, como las de Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, Francisco L. Urquizo, Fernando Ben\u00edtez\u2026 entre muchas otras, hicieron trascender la biograf\u00eda de este singular personaje, para darle un lugar en las letras de M\u00e9xico y del mundo. Entr\u00f3 por la puerta grande, en la figura de <em>El Rey Viejo<\/em>, magistral retrato que el escritor logr\u00f3 con el dinamismo de los d\u00edas comprendidos entre el 5 y el 21 de mayo de 1920.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, en su libro <em>Muertes Hist\u00f3ricas<\/em>, logr\u00f3 un genial testimonio del fatal acontecimiento, con altos valores literarios, pero sin perder su perspectiva cronol\u00f3gica. El General Francisco L. Urquizo, actor destacado en la tragedia, la logr\u00f3 plasmar con talento narrativo en <em>El Asesinato de Carranza<\/em>. Nos lleva de la mano por la Huelga de Generales, la Evacuaci\u00f3n de la Ciudad de M\u00e9xico, los Dramas de Apizaco-Rinconada y Aljibes\u2026 hasta llegar a Tlaxcalantongo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las diferentes jornadas, el ameritado militar describe, en primera persona, lo f\u00e1cil que resultaba para algunos altos mandos dentro del Ej\u00e9rcito Constitucionalista, defeccionar, traicionar a aqu\u00e9l de quien, alguna vez, recibieron prebendas significativas y que en ese momento marchaba al encuentro de una muerte, cuya guada\u00f1a se vislumbraba en el serrano horizonte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios de chaqueta, el desprecio por la palabra, la total ausencia de valores en supuestos pactos de caballeros, el abandono del m\u00e1s elemental pundonor militar\u2026 forman todo un cat\u00e1logo de deslealtades, que Don Venustiano afrontaba diariamente, sin perder su estoica figura de patriarca b\u00edblico. Una inmensa lista de nombres, cargos, grados\u2026 quedaron, con gloria o con verg\u00fcenza, en las p\u00e1ginas que el General escribiera como testimonios para un juicio cuyo veredicto, la historia dicta cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el devenir de M\u00e9xico, la figura de Carranza, aunque controvertida, se erige como la de un estadista de trascendencia universal. El reconocimiento del que ahora goza, no lo libr\u00f3, en su tiempo, de sus detractores. Su vocaci\u00f3n civilista lo llev\u00f3 a desde\u00f1ar cualquier grado castrense, para autodefinirse como Primer Jefe del Ej\u00e9rcito Constitucionalista; a pugnar porque la Presidencia de la Rep\u00fablica no estuviera en manos de un militar, por prestigiado que fuere, (esto lo llev\u00f3 a propiciar la candidatura del Ingeniero Ignacio Bonillas, a quien el pueblo bautiz\u00f3 como \u201cFlor de T\u00e9\u201d) la creaci\u00f3n del verbo \u201ccarrancear\u201d, como sin\u00f3nimo de \u201crobar\u201d y otros \u201cargumentos\u201d para justificar la inconformidad de los caudillos, ante la inminente sucesi\u00f3n presidencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado de la Literatura (as\u00ed, con may\u00fascula), es inevitable que se tejan peque\u00f1as narraciones orales, an\u00e9cdotas, leyendas y otras manifestaciones de realismo m\u00e1gico. En este contexto, un viejo sabio que tiene casi un siglo de vivir en el pueblo de Acaxochitl\u00e1n, muy cerca de la confluencia entre los territorios estatales de Hidalgo, Puebla y Veracruz, relata los siguientes hechos, a los cuales atribuye absoluta verdad, cito libremente: \u201cCuando Carranza y su comitiva, despu\u00e9s de abandonar el Tren Dorado y la columna que los segu\u00eda, iniciaron su viacrucis por la \u00e1rida llanura y la agreste sierra. Muy cerca de ese pueblo (donde hoy se encuentra la laguna El Tejocotal), estaba un hermoso bosque. En previsi\u00f3n de la debacle f\u00e1cilmente visualizable, un previsor funcionario, de toda la confianza del Primer Jefe, le aconsej\u00f3 poner a salvo el tesoro nacional que se transportaba a lomo de mula. Convencido de la pertinente propuesta, en compa\u00f1\u00eda de un reducido grupo, aprob\u00f3 resguardar bajo tierra el emblem\u00e1tico y econ\u00f3micamente significativo acervo, para preservarlo de la rapacidad. Como se\u00f1al inequ\u00edvoca para una localizaci\u00f3n futura del punto de entierro, se seleccion\u00f3 un frondoso y enorme pino, en cuyo tronco se clav\u00f3 una herradura.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pasaron y pasaron los a\u00f1os; La Revoluci\u00f3n se institucionaliz\u00f3 y la hermosa altiplanicie, heredera ancestral del hermoso bosque, se vio de pronto sin \u00e1rboles, inundada por las aguas. Es l\u00f3gico: no qued\u00f3 rastro del \u00e1rbol, y menos de la herradura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo \u201cLa Gracia\u201d de <em>El Rey Viejo<\/em>, Fernando Ben\u00edtez relata el perd\u00f3n que Carranza otorg\u00f3 a dos generales ya entrados en canas, sentenciados a muerte. Su defensor, un a\u00f1oso campesino, imploraba: \u201cSon prisioneros de guerra, bien lo sabemos Se\u00f1or. Sabemos tambi\u00e9n que no son los \u00fanicos. Todos se han sublevado, todos le han vuelto la espalda y lo han traicionado, pero as\u00ed son las cosas en nuestro pa\u00eds y usted lo sabe mejor que nosotros. No deseamos aminorar su culpa, sino recurrir a su piedad y rogarle que les perdone la vida. Los dos son ya viejos y est\u00e1n cargados de hijos. Se ir\u00e1n a sus casas y ninguno volver\u00e1 a tomar las armas en contra del gobierno\u2026 Yo me he preguntado muchas veces \u00bfPor qu\u00e9 el mexicano lo traiciona todo? y la respuesta me la dio el otro d\u00eda un muchacho de la hacienda. Le pregunt\u00e9 \u00bfPor qu\u00e9 no compones tu casa? \u00bfPor qu\u00e9 no siembras los frutales que te regal\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 no ahorras en lugar de emborracharte? \u00bfAcaso no piensas en un futuro mejor? \u00bfNo tienes esperanzas? \u00c9l me contest\u00f3: Todas las veces que pienso en el futuro, me va mal. El futuro es como un gato negro o como una culebra, siempre trae mala suerte\u2026 El caso de ese pobre campesino es el mismo de esos dos generales traidores. Un d\u00eda estuvieron con usted y otro contra usted, un d\u00eda con Villa y otro con Zapata. Viven tambi\u00e9n al d\u00eda y est\u00e1n con el fuerte, con las circunstancias del momento, con el victorioso. Ellos pensaron en el futuro y como al ranchero de mi cuento, les fue mal, un gato negro se cruz\u00f3 en su camino\u2026\u201d El Presidente mir\u00f3 a los prisioneros y se concret\u00f3 a decirles: Est\u00e1n en libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Terrible fue la traves\u00eda por la sierra oscura, bajo la lluvia pertinaz; con los caballos d\u00e9biles, casi sin comer; con la amenaza constante del enemigo sigui\u00e9ndoles los pasos y la incertidumbre de las supuestas lealtades. En esas condiciones, como obedeciendo a la ineluctable fuerza del destino, la columna se detuvo y un joven militar se acerc\u00f3 al General Mariel, para decirle, despu\u00e9s de abrazarlo: \u201cHa llegado el momento en que pueda demostrarle mi gratitud por todo lo que usted hizo cuando yo era un rebelde. Cuente conmigo y con mis hombres. Me siento feliz de compartir la desgracia del leg\u00edtimo gobierno\u201d. Mariel tom\u00f3 del brazo al mancebo y lo llev\u00f3 con su Jefe: \u201cSe\u00f1or, le presento al General Herrero, es un hombre honrado y un militar de primera. Desea ponerse a sus \u00f3rdenes. Yo me hago responsable de su lealtad\u201d. -Sea usted bienvenido, general Herrero, dijo el aludido, sin bajarse del caballo y extendi\u00e9ndole la mano, -No puede usted llegar m\u00e1s oportunamente. -Estoy para servirlo, Se\u00f1or Presidente, contest\u00f3 Herrero, limpi\u00e1ndose las l\u00e1grimas con uno de sus guantes de gamuza\u2026 Despu\u00e9s lo condujo a una caba\u00f1a, dici\u00e9ndole: -Por esta noche, \u00e9ste ser\u00e1 su palacio nacional. Ah\u00ed, en una humilde casucha de Tlaxcalantongo, se consum\u00f3 el magnicidio. La confianza, las ganas de creer en la lealtad de los hombres, el fino tejido de las intrigas, lograron que El Viejo conciliara el sue\u00f1o, s\u00f3lo para caer acribillado por las balas que, de todos lados, llovieron sobre su cuerpo indefenso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por m\u00e1s que los intereses oficiales trataron de aparentar suicidio, es claro que La Revoluci\u00f3n cumpli\u00f3 su destino: devorar a sus propios hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ben\u00edtez relata una visi\u00f3n on\u00edrica: \u201cContinuaba el sue\u00f1o del Rey Viejo. Se neg\u00f3 a suicidarse y lo hab\u00edan asesinado. Eso era todo. Un peque\u00f1o drama nacional repetido muchas veces, pero hab\u00eda que vivirlo, sentir que las balas entraban en la carne del Presidente, o\u00edr su estertor y verlo metido en el ata\u00fad que se deslizaba entre la niebla, fuera del espacio y del tiempo, subiendo y bajando irreal, obsesivo, sin relaci\u00f3n con su energ\u00eda, con su prudencia, con su tenacidad que parec\u00eda vencer a la muerte\u201d. El Rey hab\u00eda muerto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SE\u00d1OR PRESIDENTE. ESTIMADOS CONSOCIOS. AMIGOS TODOS.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PERM\u00cdTASEME RUBRICAR ESTA INTERVENCI\u00d3N, CON EL SIGUIENTE:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SONETO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l era un viejo Rey republicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Un General sin \u00e1guila ni estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un caudillo civil, con hondas huellas<\/p>\n\n\n\n<p>Que su ser acu\u00f1\u00f3, desde temprano.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un siglo muri\u00f3; no vivi\u00f3 en vano<\/p>\n\n\n\n<p>Nutri\u00f3 con patriotismo sus querellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Imperturbable: glorias ni centellas<\/p>\n\n\n\n<p>Alteraban su faz. Era un arcano.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue la legalidad, pasi\u00f3n y muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Su religi\u00f3n, Constitucionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico crey\u00f3, crey\u00f3 en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo apost\u00f3 para sellar su suerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la l\u00f3brega noche por jorongo,<\/p>\n\n\n\n<p>Lo asesinaron en Tlaxcalantongo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*Prisciliano Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agosto 2020.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Familia pol\u00edtica<\/p>\n","protected":false},"author":89,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,50],"tags":[],"class_list":["post-128025","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nuestrapalabra","category-prisciliano-gutierrez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/128025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/89"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=128025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/128025\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=128025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=128025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=128025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}