{"id":122409,"date":"2020-07-06T06:22:44","date_gmt":"2020-07-06T11:22:44","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=122409"},"modified":"2020-07-06T06:22:55","modified_gmt":"2020-07-06T11:22:55","slug":"de-cuerpo-entero-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/de-cuerpo-entero-17\/","title":{"rendered":"DE CUERPO ENTERO"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sursum Corda (\u00a1Arriba corazones!)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Hoy les quiero contar una historia:<\/p>\n\n\n\n<p>Jacinto o \u201cChinto\u201d, como le dicen todos en el mercado, reci\u00e9n cumpli\u00f3 63 a\u00f1os y pr\u00e1cticamente toda su vida ha vivido en la plaza, siendo el hijo mayor de 6 hermanos y \u00fanico soporte de su madre cuando su marido, aficionado a las bebidas que marean, tuvo la ocurrencia de irse, con el vientre hinchado y vomitando sangre, se vio obligado a cuidar de la familia como si fuera el padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se fue, Jacinto apenas ten\u00eda 15 a\u00f1os y no recuerda haberlo extra\u00f1ado, es m\u00e1s, sin que esto lo haya dicho en voz alta, se sinti\u00f3 aliviado con su partida, y no hizo fiesta porque todos le daban el p\u00e9same por la muerte de su padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los a\u00f1os y <em>Chinto<\/em> fue creciendo en el negocio del mercado, era el m\u00e1s conocido y hacedor siempre de cosas buenas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus hermanos: los hombres agarraron camino para Estados Unidos y ya desde hace varios a\u00f1os no sabe nada de ellos, imagina que est\u00e1n bien, porque otros paisanos de vez en cuando hablan de ellos; sus hermanas, dos, como dijeran en los pueblos \u201cest\u00e1n bien casadas\u201d, pero a la Natalia le dio por el amor libre, y m\u00e1s cuando supo que pod\u00eda cobrar; le dio mucho coraje al principio, pero despu\u00e9s la empez\u00f3&nbsp; admirar porque era libre, y sab\u00eda que mientras fuera joven y con las carnes bien puestas, volar\u00eda por todos los rincones de la patria.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida transcurr\u00eda con rutinas tan hechas, que hab\u00eda momentos que le parec\u00edan como calcas de los d\u00edas pasados, hasta que un d\u00eda su madre se fue para siempre, un c\u00e1ncer en el p\u00e1ncreas (as\u00ed le dijo el doctor del hospital), se la llev\u00f3 muy r\u00e1pido, sinti\u00e9ndose muy solo y como perdido en la monta\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo el consejo \u00faltimo de su madre de que se buscara una buena mujer, se apalabr\u00f3 con la Lupe y empezaron a vivir juntos. Desde el principio no le gust\u00f3 mucho, \u00e9l a sus casi cincuenta a\u00f1os le gustaba estar solo, y ella ya tambi\u00e9n estaba muy corrida y con costumbres que no entend\u00eda. El acuerdo s\u00f3lo dur\u00f3 dos a\u00f1os, nunca se embaraz\u00f3, y <em>Chinto<\/em> sab\u00eda que el del problema era \u00e9l, porque recuerda que desde ni\u00f1o cuando tuvo paperas, el m\u00e9dico le dijo a su madre: \u201csi no lo cuida, cuando sea grande no podr\u00e1 tener hijos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana, ella se fue sin avisar, con el repartidor de leche de un pueblo cercano, y con una ternura que le gan\u00f3 el coraz\u00f3n, vio que le dej\u00f3 un recado: \u201cNo dejes de ir con el doctor, para que cuide tu diabetes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se enter\u00f3 de la enfermedad llamada Covid-19, y que el mercado se cerraba por la epidemia, sinti\u00f3 tristeza por los dem\u00e1s, por los que dibujaban el espanto en sus caras y empezaron a taparlo con cubrebocas, que estaba seguro de que era para esconder el miedo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l ten\u00eda ventajas \u00fanicas y exclusivas: no le hac\u00eda falta a nadie y la vida le circulaba sin tomarlo en cuenta. Se enter\u00f3 y le dio pesar la muerte de don Bartolom\u00e9, el de la carnicer\u00eda, y se sinti\u00f3 apesadumbrado por ver el dolor en sus hijos y en sus nietos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Chinto<\/em> intent\u00f3 seguir su vida como si no pasara nada. Empez\u00f3 a usar el tapabocas, m\u00e1s por las miradas inquisidoras de la gente que por convencimiento de su utilidad. Se dio cuenta que, aunque el mercado estuviera cerrado, \u00e9l ten\u00eda otros recursos \u00fanicos y sabios: en una camioneta \u201cchocolate\u201d (las ilegales, tra\u00eddas del otro lado) que le vendieron a buen precio, empez\u00f3 su mercado itinerante, escabull\u00e9ndose de las autoridades con astucia suculenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las ganas le apremiaban, visitaba a la Clotilde, una amiga de toda la vida y que, aunque se dec\u00eda casada, la realidad era que su esposo desde que se fue a Estados Unidos y esto hace ya casi 15 a\u00f1os, cada a\u00f1o le ha jurado que en la Navidad estar\u00e1 de regreso, nunca sucede y ambos se mienten diciendo que son fieles. Ya entrada la noche se acerca con sigilo, le toca la ventana con cinco golpes suaves y ella sabe que es <em>Chinto<\/em>. El encuentro es r\u00e1pido como suele suceder en la medida que los a\u00f1os se agolpan, y la Clotilde siempre generosa le espeta en plena cara: \u201clo necesit\u00e1bamos los dos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima visita el di\u00e1logo se prolong\u00f3 porque ella le insisti\u00f3 en sus cuidados, en lo grave de la pandemia y que viejitos como \u00e9l estaban m\u00e1s en los pedidos de la muerte. Le hizo caso m\u00e1s como un acto de gratitud y le pidi\u00f3 que ella tambi\u00e9n cuidara de su vida. Ya era de madrugada y caminando por las calles ahora m\u00e1s solas y vac\u00edas, percibi\u00f3 miedo, dolor y tristeza, y cay\u00f3 en la cuenta de que hab\u00eda desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace ya muchos a\u00f1os le gusta escuchar radio por la ma\u00f1ana, un noticiario local que habla de los chismes y suceso de la comarca, pero le ha impactado una frase con la que el locutor termina su programa: \u201cARRIBA, CORAZONES\u201d, y para \u00e9l ha sido siempre el himno de su vida y la mayor motivaci\u00f3n de su existencia. Decidi\u00f3 poner un letrero grande en su camioneta de reparto, que dice exactamente lo que escucha en la radio: <strong><em>\u201cSursum Corda\u201d,<\/em><\/strong> que ahora sabe es en lat\u00edn y que habla de levantar el \u00e1nimo y los corazones.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Chinto<\/em> no ha enfermado y su plegaria ha surtido efecto, porque adem\u00e1s de que vende m\u00e1s, sabe por la sonrisa de la gente que le da una esperanza en esta enfermedad, que como perro rabioso, no se quiere ir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sursum Corda (\u00a1Arriba corazones!)<\/p>\n","protected":false},"author":91,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82,42],"tags":[],"class_list":["post-122409","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-dr-antonio-peralta-sanchez","category-nuestrapalabra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/91"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=122409"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122409\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=122409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=122409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=122409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}