{"id":122284,"date":"2020-07-05T06:00:00","date_gmt":"2020-07-05T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/plazajuarez.mx\/?p=122284"},"modified":"2020-07-05T00:35:14","modified_gmt":"2020-07-05T05:35:14","slug":"la-gente-cuenta-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/la-gente-cuenta-18\/","title":{"rendered":"LA GENTE CUENTA"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una moneda en el camino<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Era una moneda com\u00fan y corriente como todas las que circulan por estos lares. Reci\u00e9n sal\u00eda de una sucursal bancaria junto con otras monedas relucientes dentro de una bolsa traslucida. Pero a pesar de que dichas monedas brillaban bastante, esta moneda en cuesti\u00f3n brillaba a\u00fan m\u00e1s que las dem\u00e1s. Parec\u00eda reci\u00e9n lustrada cuidadosamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de traje que sosten\u00eda aquella bolsa dentro de otra bolsa opaca lleg\u00f3 a una oficina, y comenz\u00f3 a dividir cada una de las monedas, y acto seguido las coloc\u00f3 dentro de sobres amarillos, cada uno con un nombre impreso. La moneda muy brillante termin\u00f3 resguardada en uno de aquellos sobres, y \u00e9ste \u00faltimo, en las manos de un humilde obrero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella noche, el obrero sac\u00f3 todas las monedas del sobre, y de pronto, su vista fue conquistada por aquella moneda tan brillante como el sol. Despu\u00e9s de contemplarla un rato, decidi\u00f3 que ser\u00eda bueno intercambiarla por un litro de leche, para alimentar a sus hijos. Y aquella moneda termin\u00f3 al lado de otras monedas opacas en la caja fuerte del tendero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto amaneci\u00f3, el hombre de la miscel\u00e1nea recibi\u00f3 la visita del repartidor de pan para recibir un poco m\u00e1s de mercanc\u00eda para vender y sacar adelante su negocio, y sell\u00f3 la transferencia junto con unos billetes y la moneda brillante. Y as\u00ed comenz\u00f3 a viajar unos cuantos kil\u00f3metros durante varias horas, hasta que el repartidor lleg\u00f3 a la panader\u00eda para entregar la cuenta del d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El due\u00f1o reuni\u00f3 todo su dinero para determinar todas las ganancias, y con ello considerar parte de ellas para comprar insumos para hacer m\u00e1s pan, y la moneda que a\u00fan conservaba parte de su brillo fue a parar en su bolsillo. El hombre se subi\u00f3 en su veh\u00edculo en busca de su materia prima, en pleno d\u00eda en que el sol estaba a plomo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un puesto de aguas frescas apareci\u00f3 a la mitad del camino, y en el acto de intercambio, la moneda acab\u00f3 en las manos de una peque\u00f1a emprendedora. La ni\u00f1a estaba muy feliz de haber vendido una de sus aguas, y conserv\u00f3 aquella moneda en una caja de madera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto se comenz\u00f3 a nublar, la ni\u00f1a acompa\u00f1ada de su mam\u00e1, comenz\u00f3 a guardar todo antes de que la lluvia los sorprendiera. Pero en un momento de distracci\u00f3n, la peque\u00f1a dej\u00f3 ir la moneda reluciente, rodando hacia la carretera. Autos la comenzaron a golpear, y es cuando su brillo comenz\u00f3 a apagarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella tarde llovi\u00f3 torrencialmente, y la moneda flotaba como un barco en altamar sin alg\u00fan tipo de destino: conoci\u00f3 alcantarillas, desag\u00fces, el lodo, la fauna t\u00edpica del mundo subterr\u00e1neo urbano, recorri\u00f3 calles m\u00e1s que nadie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y una noche, despu\u00e9s de que todo el cataclismo hab\u00eda terminado, la moneda termin\u00f3 golpeando la base de una parada de autob\u00fas, llamando la atenci\u00f3n de un trabajador. Con esmero le quit\u00f3 las imperfecciones y la guard\u00f3 en la bolsa de su pantal\u00f3n. Y en cuanto lleg\u00f3 a su casa, aquel hombre resguard\u00f3 la moneda, ahora opaca, junto con otras igual que ella en una alcanc\u00eda de porcelana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una moneda en el camino<\/p>\n","protected":false},"author":93,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[85],"tags":[],"class_list":["post-122284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/93"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=122284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122284\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=122284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=122284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/plazajuarez.mx\/historico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=122284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}