Fomentan en hidalgo la cultura del…post
En la Cocina Central del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en la capital de Hait decenas de personas trabajan a contrarreloj para combatir el hambre: unas cortan v veres, otras cocinan en enormes ollas, algunas cargan bandejas en veh culos para entregarlas en los campamentos donde miles de familias esperan ese plato de comida, a veces el nico del día.
no de esos albergues es el Colegio Isidor Jean Louis, en el centro de Puerto Pr ncipe, que acoge a 600 personas refugiadas desde hace meses tras abandonar sus hogares debido a la violencia de las bandas armadas. All EFE acompa a al PMA.
na de las alojadas en ese albergue es Elva Senfr , de 85 a os. está all desde hace meses despu s de huir del barrio de la maño de su hijo en medio de un cruel ataque de las pandillas.
«La pandilla estaba atacando el barrio, quemando las casas, y mi hijo me sac corriendo del lugar y me trajo a la escuela, donde vivo desde hace 5 meses (…) Quisiera comer algo todos los días, pero no es as lo es posible cuando me traen algo», relata a EFE esta anciaña.
El hambre, en constante aumento
En Hait , cerca de 5 millones de personas (casi la mitad de la poblaci n) se enfrentan a inseguridadíalimentaria aguda y, de ellas, 1,64 millones afrontan niveles de «emergencia», de acuerdo con los datos que maneja el PMA. Son las tasas más altas desde el terremoto de 2010, que caus unas 300.000 muertes.
En los ltimos a os, Hait ha experimentado un aumento constante del hambre, y la prevalencia de la inseguridadíalimentaria aguda pasí del 35 % en 2019 a casi el 50 % en 2024.
Algo en lo que insiste en declaraciones a EFE el director del PMA en Hait , Jean-Martin Bauer: «Hay 5 millones de personas que tienen dificultad para conseguir comida. Es gente que no sabe qu va a comer ma ana, que no tiene dinero para saber si va a comer al día siguiente».
Entre las zonas más afectadas se encuentra el valle de Artibonite, considerado el granero del pa s y donde grupos armados se han apoderado de tierras agr colas y han robado cosechas.
Tambi n son motivo de preocupación el departamento del Oeste, las zonas rurales del sur y varios barrios pobres de la capital, como Croix des Bouquets y Cit Soleil, con importantes focos de hambre.
«Artibonite es una zona que produc a mucha comida para el pa s y ahora ellos mismos no tienen para comer, debido a la violencia», explica Bauer, quien estima que hay 3.000 productores que no pueden cultivar la tierra y la abandonaron debido a la violencia de las bandas.
A la espera de la ración de comida
Cerca de las dos de la tarde llega al Colegio Isidor Jean Louis el personal del Centro de Animación Campesina y Acción Comunitaria (CAPAC), una de las organizaciones locales con las que trabaja el PMA.
Es un operativo que realizan a diario: r pidamente unos recorren el colegio y llevan la comida a una sala del segundo piso, mientras otros organizan a los refugiados para proceder al reparto del almuerzo.
Los más peque os encabezan la fila, y a ellos les siguen ancianos y mujeres embarazadas. Reciben una bandeja de arroz con pescado y una botella de agua.
El resto de personas de mediaña edad, entre empujones y discusiones, tardan un buen rato en organizarse para entrar a la sala. Cuando el alimento ya está en sus manos, cada uno se va al lugar del colegio donde reside y come en silencio, disfrutando cada bocado.
«La población quiere seguridad. La gente que va a la iglesia con los niños, que va a la escuela, que va al mercado, tiene miedo y está saliendo poco porque no quiere que le secuestren en la calle. La población no merece eso, merece una vida mejor», afirma Bauer.
Y agrega: «A quienes trabajamos en el tema humanitario nos gustar a ver libertad de movimiento en la calle. Si hay tanta hambre, es porque los productores no pueden llegar a vender a la capital. Queremos ver a los productores salir del Artibonite y entrar a la capital a vender sus productos. Que traigan buena comida a los mercados. Ese es el tema más importante para el sistema alimentario».
L Atajar el hambre en Hait , la ardua tarea del Programa Mundial de Alimentos publish



